Lunes, 18 de diciembre de 2017

Ocupados y productivos

Cada día que llego a mi trabajo, ya sea en mi empresa o el centro educativo, cuando entro en una tienda o en un bar, en un banco o en una joyería…, siempre, siempre, pasa por mi mente las grandes diferencias que existen entre ir a trabajar y trabajar, entre estar y producir. Espero que nadie interprete mal mis palabras y por supuesto que nadie pueda pensar que en estos párrafos puede haber encerrada una loa a mi persona, nada más lejos de la realidad.

Simplemente hoy, que estoy de vacaciones docentes (sin llegar a los tres meses como algunos piensan) me apetece plasmar lo que muchísimas veces he pensado e incluso he intentado explicar, sobre todo a mis hijos.

Seguramente cerca de cada uno de nosotros hay un eterno “ocupado”: esa persona que no tiene tiempo ni de respirar, que cuando habla resuella como un caballo de carreras (cojo), que se queja de estar “hasta el cuello de trabajo” pero, no pierde oportunidad de publicarlo en las redes sociales (porque para eso siempre hay tiempo, ¿o no?).

Estar ocupado no es sinónimo de ser productivo. Las personas productivas no se centran en horas de trabajo, pueden ser ocho u ochenta, sino en resultados., planean su día y comienzan por resolver las tareas más importantes.

La persona productiva prioriza las tareas, las voltean y las recoloca según surgen para adaptarlas a una mejor resolución.

Las personas ocupadas quieren hacerlo todo a la vez, pues quieren quedar bien con todo el mundo: dedican horas a sacar “marrones” creados anteriormente y dejan lo más importante para el final. Por eso siempre están corriendo.

Las personas ocupadas, ni dicen no, ni son organizadas. Sus tareas  son generales pues lo específico les sobrepasa su concentración de miras.

Los ocupados ponen tanta atención en el proceso que se olvidan de lo concreto de la tarea.

El productivo planea su actuación, cumple los plazos y no abandona el orden, generando unos resultados que suelen hablar por si mismos. Curiosamente, las personas productivas siempre encuentran tiempo para seguir produciendo, ya sean sentimientos, acciones comerciales o simplemente ociando. Hacen una cosa a la vez, “no dan para más”, pero la hacen bien.

Las personas ocupadas abarcan tanto y con tan poca precisión que las ganas y los resultados se le caen como cantaros de agua desde una alforja.

Los productivos se mantienen actualizados, tienen tiempo de leer, de generar feed back con lo que le rodea, pues su trabajo ganará con ello y su autoestima más.

Las personas productivas resuelven los problemas sin llorar por tener el problema; no hay mala ni buena suerte, solo hay situaciones que resolver y para ello hay que analizar la situación y generar la solución, en su vocabulario no existe el pretexto , sólo la solución.

Las personas ocupadas siempre tienen prisa, y pocas veces llegan a tiempo. Siempre están ansiosos, nerviosos, vulnerables. Siempre lo toman todo como un ataque de la vida contra su persona.

Las personas productivas, anticipan las situaciones ( a que si F.A ¿?) por lo que rara vez los coge desprevenidos, reaccionan a la situación con una solución , no con un problema. De estos últimos hay oferta diaria  creados por el ocupado crónico generando una pandemia nacional.