Lunes, 11 de diciembre de 2017

Misterios ¿o no? en la Puerta de Ramos

La catedral Nueva de Salamanca, en la Puerta de Ramos, llamada así, por acoger en la parte superior, la representación escultórica de la entrada de Jesús en Jerusalen,  montando una borriquilla. El visitante sabe que no es la entrada principal, pero sí, la que oculta mayor numero de misterios, ubicada en la Plaza de Anaya, ofrece, una amplitud  embriagadora de luz donde casi podemos gritar al silencio

“Dame el limite mudo, el detenido contorno de soles y lunas contenido en  un canto”.

 Enumero  una parte del enigma que se  ofrece al visitante, y dejo, que su imaginación vuele por el pergamino de piedra, aromatizada de incienso, perfumada por lo sagrado.

 

¿Dragón, mono, conejo de la suerte, astronauta, huevón…?

El dragón o mono, es un tallado muy curioso, lo más sobresaliente del mencionado animal es que sostiene en su mano izquierda una especie de cono con tres bolas, semejando un cucurucho de helado; largo rabo envuelve su cuerpo, termina en forma de tridente, muestra sonrisa picara, o malévola, ¿ustedes dirán?

El astronauta… corría el año 1993,se conmemora en Salamanca las Edades del Hombre, para ello se restaura la Puerta de Ramos, muy deteriorada, por el paso e inclemencias del tiempo. Miguel Romero, magnifico cantero de la ciudad charra, esculpe, elaborada en piedra, siguiendo la tradición de incorporar nuevos elementos a cada restauración, labra un hermoso astronauta, que se posa sobre un  pilar; lleva botas y casco, y algo que semeja un tubo, para conseguir respirar, en la fría y melancólica luna, todo ello, adosado a la espalda. Un esqueje de vid actúa como arnés, asegurando a su cintura al artefacto que llevo a conocer misterios, Una hoja  le sirve de apoyo, observando su cara, vemos que refleja sorpresa, perplejidad ¿qué ve realmente el astronauta? Un bárbaro hace poco tiempo, le rompió un brazo, menos mal que imperó luego en sentido, la cordura, y lo devolvió.

 Seguimos viajando y aunque no sean tan fotografiadas como el astronauta, allí están.

 “El huevón”, niño de corta de edad, bien dotado de atributos  sexuales que por su cara de infante no guardan relación.

El conejo...no señores, no es conejo es lince,

El toro

El cangrejo de rio

 La cigüeña

 Todo ellos viven en su valle de niebla, bajo cielos azules o blancos, cielos que hacen recordar a la memoria, agua, fuego y tierra.

El conejo o liebre “de la Suerte”, destaca incluso más qué el astronauta, sus largas orejillas ennegrecidas de tanto que la gente pasa su mano por ellas; el color pardusco, contrasta con el dorado de la piedra, se llegan a formar largas colas para tocar la liebre, y asegurar que la suerte, o lo que en su interior guarda, se va cumplir. Este bulo corrió de boca a oreja, y ahí queda, como otra leyenda de la misteriosa Salamanca. Incluso encontramos turistas que pasan sus billetes de lotería por los lomos del mencionado animal.

 

Como podemos ver, Salamanca sigue siendo una sorpresa para los visitantes y para los sedentarios, por lo cual y desde la niebla, les invito a conocer cada rincón, cada plaza, cada esquina, cada palacio o casona, a buen seguro que ocultan muchos misterios. Salamanca la que canta sin canto, la que ríe en el silencio de líricas románticas, la que ofrece al visitante su luz de cereza. La romántica de cabellos de azafrán, la del amor de horas sin prisa.