Viernes, 15 de diciembre de 2017
Béjar al día

ARBE trabaja para tener un psicólogo especializado en alcoholemia en el Centro de Salud

BÉJAR | La asociación realiza terapias grupales semanales y tiene abiertas sus puertas durante todo el año, apoyando a los enfermos en el proceso de abandono del hábito y para evitar las recaídas

Lorenzo Marcos, presidente de ARBE

La Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Béjar (ARBE), lleva muchos años implantada en la ciudad, ofreciendo apoyo a cerca de 50 personas, unas que se encuentran en el proceso de abandono del hábito de la bebida y otras ya recuperadas de esta enfermedad crónica, ante la nunca se debe bajar la guardia.

Su presidente, Lorenzo Marcos, nos explica la importancia que tienen estas asociaciones, para que los enfermos eviten en lo posible las recaídas y para tener un sitio donde puedan encontrar la ayuda que necesitan en momentos de debilidad, que les lleve a afianzarse en su voluntad de no beber.

La enfermedad se cura, primero con medicación y luego con terapias, que en el caso de Béjar, una asociación pequeña con apenas una subvención de mil euros al año, se hacen a través del compañerismo, ayudándose unos a otros, ya que no cuentan con profesionales que conduzcan estas terapias colectivas.

Marcos señala que el procedimiento para acceder a la asociación es muy sencillo, basta con llamar por teléfono y apuntarse. Sin embargo, añade que se está trabajando para conseguir que en el Centro de Salud de Béjar, al menos un día a la semana, haya un psicólogo especializado sólo para tratar casos de alcoholemia. En la actualidad, el enfermo es desviado por el médico de atención primaria a Salamanca, donde se le pone un tratamiento farmacológico, acompañado de un seguimiento psicológico cada quince días, que no es suficiente para evitar o tratar las recaídas.

“las capitales de provincia tienen grupos más numerosos de enfermos y reciben subvenciones más cuantiosas, a nosotros nos resulta imposible asumir los costes de un profesional que conduzca las terapias de grupo que necesitamos, nos tenemos que valer por nosotros mismos y de nuestras propias experiencias”.

Estas terapias de grupo consisten en un espacio de reunión en el que cada enfermo cuenta sus experiencias y se les apoya en el día a día para afrontar la vida en abstinencia, dando pautas para la modificación de los hábitos hacia conductas saludables.

Cuando un enfermo llega a la asociación ya es consciente del problema, aunque, según señala su Presidente, aún le echa la culpa a la familia, a la sociedad y a otros múltiples problemas, sin darse cuenta de que normalmente a la familia se la pierde precisamente por este hábito y es el propio comportamiento del enfermo el que le condena ante la sociedad. Lo que en un principio es una forma de socializar y desinhibirse, se convierte en una dependencia, como la de cualquier droga, que hace perder el control.

El alcoho está presente en la mayoría de las situaciones de malos tratos

La experiencia de Lorenzo Marcos le ha llevado a considerar que aunque la agresividad está en el propio individuo, es el alcohol el que hace perder el control de las emociones con mayor facilidad, y a destrozar la familia “la mayoría de los que están aquí están separados o no tienen relación con sus hijos”.

La rehabilitación es posible aunque hay que ser consciente de que es una enfermedad crónica y no se puede volver a probar el alcohol en la vida. Sin embargo, una vez admitido esto, añade el Presidente,  ya el esfuerzo no es tan grande porque la integración y el trato con los demás es de igual a igual, se gana en autoestima y fuerza ante las adversidades sin tener que recurrir a la bebida para resolverlas, porque las vicisitudes de la vida siguen ocurriendo pero cambia la manera de afrontarlas. Una vez curado el alcohólico discute las diferencias de opiniones con argumentos, mientras que antes no atendía ni a causas ni a razonamientos “se gana en calidad de vida y en respeto hacia sí mismo y hacia los demás”.

Cuando se deja de beber se recupera el cuerpo, desparecen las nauseas, los mareos y el abatimiento tras la euforia de haber bebido, al sentirse mejor físicamente también se mejora el ánimo y las relaciones con los que rodean al enfermo, se come mejor y se piensa de nuevo con claridad, eso es lo que más ayuda a no recaer, aunque nunca se puede bajar la guardia.

José Antonio García es uno de los enfermos que actualmente se encuentra en rehabilitación, se siente orgulloso de asistir semanalmente a las reuniones de la asociación bejarana que le están ayudando a recuperar su vida, para él su tiempo de ocio se reducía a estar en el bar, ahora aprende a resolver los conflictos desde la abstinencia. Señala que hay unas reglas muy estrictas pero que todas se pueden recopilar en una palabra “respeto”.

El Presidente, Lorenzo Marcos,  abre las puertas de ARBE a todos los que lo necesiten y envía un mensaje a aquellas personas que no se atreven a dar el paso, diciéndoles “la vergüenza es no poner remedio y que te vean de mala manera en un bar, no que asumas que eres humano y cometes errores. Lo importante es que seas lo suficientemente inteligente como para reconocerlos, corregirlos y superarlos”.