Domingo, 17 de diciembre de 2017

¿La salida/exit? > A los votos no los podemos dejar solos

SALIDA > 4. f. Medio o razón con que se vence un argumento, dificultad o peligro.

(Definición del DRAE)

La manera actual de no contar es, paradójicamente, ser contado por las estadísticas. La opinión pública (que en vez de manifestación de un sujeto colectivo es un objeto manipulado), los gustos –inducidos– de los consumidores, pero, principalmente, el hecho de hallarnos inmersos en lo que nuestra época nos ha traído como destino con la sensación de que ha sido asumido voluntariamente, son algunas de las muestras del éxito del dogmatismo. Es dogmático todo lo que domina y se asume porque sí, porque toca.

Josep Maria Esquirol

 

La verdad, tengo que decirlo, cuando escribía estas notas al finalizar la jornada electoral, a pie de urna recién cerrada, no imaginaba, creo que como muchos, que el resultado fuera a ser el que nos ofrecía el recuento de los votos. Me pregunto si quizá no convendría hurgar, intelectualmente hablando, en la razón por la cual fiamos a las encuestas, de forma cuasi totalizadora, la actuación de nuestros comportamientos: en la cita que da comienzo a este texto se apunta algo al respecto.

Se nos están ofreciendo abundantes reflexiones por parte de la familia periodística, y algunas otras, nada desdeñables, desde blogs y redes sociales, que intentan explicar lo ocurrido componiendo una ensalada analítica de los resultados con diferente aliño. De lo leído, me interesa y me sumo a todos aquellos que están hablando fundamentalmente de resistencia.

Por eso, hago mías y comparto con ustedes las palabras del filósofo Esquirol cuando nos habla de no ceder a la actualidad:

Como la partida se juega aquí y ahora, no cabe ningún aplazamiento. Posponer es dimitir: tal vez, después, lo perdido ya no pueda recuperarse de ningún modo, o la oportunidad haya pasado y la posibilidad de lo imposible sea su definitiva imposibilidad (básicamente porque nadie lo tenga en la cabeza, nadie sueñe con ello).

La memoria y la imaginación (el trabajo de las ideas) son las mejores armas del resistente. Y el sueño, sí, pero no la alucinación. La imaginación y el sueño son fuerza de cambio y de vida, mientras que la alucinación lleva a la parálisis, porque supone una degradación de la percepción que consiste en tomar por real aquello que no lo es […].

Y en mi caso, les ofrezco de nuevo estos párrafos y sus recomendables enlaces, que escribí el 26J, descubriendo al volver a leerlos ahora que, para uno, aunque espero no ser el único, adquieren un mayor relieve y espesor que cuando los pergeñé hace ya casi una semana. 

No vayan a pensar que ahora, a voto pasado, me resulta más fácil hablar sobre los fracasados augurios de las encuestas. Porque si deciden leer las dos reflexiones que les proponía y ahora de nuevo les acerco, comprobarán que no hablan, sino tan solo indirectamente, de lo que significa el hecho de votar; creo que van por otro lado, hablan sobre todo de un futuro que tenemos que comenzar a hacer presente.

Vayamos a ello, si les parece.

Cierto es que hay que seguir en busca y captura para encontrar la salida/exit a lo que nos viene ocurriendo; o reformulado con mayor precisión, a lo que no están haciendo desde tiempos arcanos: ha pasado ya demasiado tiempo para muchas cosas.

Por este motivo, creo que nos pueden resultar de gran valor y utilidad las opiniones que nos hablan (aunque no de manera exclusiva) sobre el sentido del voto, de nuestro voto. Un ejemplo: [Dudan los votantes, y] Piensan, con racionalidad, que las instituciones de la Ilustración son un buen modo de organizar a una sociedad en equilibrio, pero no son el modo suficiente para corregir el desequilibrio de partida: funcionan cuando el poder está dividido. Cuando no lo está, cuando la mayor parte radica en las grandes empresas que poseen el privilegio de dar o quitar trabajo, las instituciones quedan condenadas a gestionar, mejor o peor, lo que hay. Hablando de inestabilidades, no puedo por menos que pensar en que la sombra del TTIP es alargada.

O estas otras razones, que tratan de explicar lo que para muchos de nosotros son las verdaderas causas de esa otra salida/exit, diría sintomática y por el momento solo británica.

Hay una decepción generalizada porque Europa ha renunciado a llevar a cabo políticas destinadas a la convergencia productiva y social, agravando de esta manera los desequilibrios que están en el origen de la crisis. Porque emerge de la misma una Europa fracturada, entre el centro y la periferia, entre el capital y el trabajo, entre las oligarquías y la mayoría social, entre las regiones pobres y las ricas.

Razones, como ya habrán supuesto, desgraciadamente trasladables a la situación que vive también nuestro país. Por cierto, una acotación: no vayan a pensar que no dudo, dudamos, de ‘su’ europeísmo, el suyo, no el de nosotros los ciudadanos, claro; me refiero al de esas instituciones que no nos representan y ¿parecen? actuar contra nosotros, hasta el punto de que a algunas de ellas ni siquiera las hemos elegido, y sobre las que no tenemos ningún tipo de control ciudadano.

Voy terminando, suceda lo que decidan los que (por el momento) pueden decidir, estamos en posición de salida_exit, según apunta la cuarta acepción del DRAE,  y como afirma (y creo que no estará sola) nuestra querida Belén Gopegui: No es casi nada un voto. Pero existe. Por lo demás, ahora ya saben que la lucha no se delega.

Con el permiso de la autora y por aclarar un poco más las cosas, uno añadiría: que a los votos no los podemos dejar solos.

Las imágenes  corresponden a la mirada, siempre afilada,  de EL ROTO.

Rafael Muñoz