Viernes, 15 de diciembre de 2017

El analfabeto político

Bueno, en esta ocasión seré breve, porque lo cierto es que hay poco que decir al respecto, tal vez desear ya de esta interminable campaña electoral, al menos durante unos meses.

El Partido Popular volvió a ganar las elecciones, su estrategia del “miedo” se impuso de nuevo. Miedo a una revolución social, al chavismo, al comunismo, miedo a la situación de Grecia, al rechazo de Europa, miedo a que esos, un tanto imaginarios “brotes verdes”, se marchiten, se consuman en la pira de políticas públicas amenazadoras. Quisieron meternos miedo y funcionó, pero en definitiva se trataba de su propio miedo, su miedo a perder el poder que ostentan para proteger a sus afines.

El Partido Socialista sigue en caída libre, incluso pierde su feudo tradicional, Andalucía, y su territorio se viste de azul, entre el malestar de sus “varones” que, aunque no de manera pública, culpan de sus desdichas a un Pedro Sánchez poco convincente y original en su discurso, en lugar de reconocer su falta de capacidad para generar propuestas ilusionantes que remplazan a un ideario que huele a naftalina.

La coalición Unidos Podemos no funciono. Parece que a los de Izquierda Unidad no les convencieron las posturas del reconvertido a la socialdemocracia Pablo Iglesias, pero a los votantes de Podemos no hizo gracia la radicalización que debiera suponer aceptar los postulados de una izquierda más radical y que, por cierto, ha mantenido sus propuestas en todo momento. Era complicado que una coalición con un grupo de coaliciones funcionara, pero fue su decisión y ahora deben asumirla.

La estrategia de Ciudadanos fracaso por su tibieza. No se puede ir repartiendo estopa a derecha e izquierda, con el fin de mantenerse inmaculados y presumir de ser los paladines del consenso, hay que mojarse, no se puede nadar y guardar la ropa.

Y poco más. Es curioso en las únicas comunidades autónomas en que Unidos Podemos ha ganado sean dos históricas como País Vasco y Cataluña. Los partidos nacionalistas e independentistas deberían hacérselo mirar.

Todos se equivocaron, todos nos equivocamos creyendo que algo podría cambiar con unas nuevas elecciones, incluso las encuestas. Ayer escuche a un experto en estos temas decir que los españoles somos muy mentirosos cuando contestamos sobre nuestra intención de voto, puede que así sea, pero lo que cuenta son las papeletas que introducimos en las urnas y parece que muchos ciudadanos no ejercieron su derecho y no cumplieron con su obligación de votar, triste. A todos ellos ahora les toca cerrar el pico.

El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia nace la prostituta, el menor abandonado, el parado y el peor de todos los bandidos, que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de empresas nacionales y multinacionales”. Palabras pronunciadas por el dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht hace décadas pero que aún, lamentablemente, están de plena actualidad. ¿Somos eso? Y si así fuera ¿Cuánto tiempo más será necesario para que aprendamos a leer y escribir cuando se trata de política?