Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Un nuevo mundo y el mismo país…

Probablemente ambos serán peores para más gente… Que cuando se despierte, verá que ahí sigue el dinosaurio, el meteorito… Y Rajoy.

Antes que nada, aviso que una de las votaciones en las que más gusto me dio participar fue la de la Constitución Europea… En la que voté a favor (aquí pueden dejar de leer los eurófobos y otros -fobos, si hay alguno leyendo).

Dicho esto, el viernes pasado me quedé de piedra cuando me enteré del triunfo del mentado Brexit.

Ganaron, escribí, los que nunca estuvieron… Y temo que abrieron la caja de Pandora de votar con las vísceras: elija cada quien la que prefiera, una del lado izquierdo o la del contrario.

Ya vemos que romper lo construido es fácil, pero, en primer lugar, los que defienden ir contra “los bancos”, o contra “el capital”, si son medianamente inteligentes, deben aceptar que esos no van a perder… Nunca.

Por eso en México amanecimos con el peso (moneda en la que cobro) volátil… como si tuviéramos que ver con los británicos… ¿O es que sí tenemos que ver? El capital se acomodará, algún capitalista quebrará, la libra perderá valor… Y todo eso afectará, en primer lugar, a la gente de los pueblos, a la gente mayor, a la gente… que votó en contra de Europa.

El cabreo es fácil de despertar, siempre está ahí latente: porque no entienden que tengamos toros… O no entienden que no nos veten por tener toros… Porque la crisis, porque…

Europa es mejorable, claro, pero eso no quiere decir prescindible. Por eso, o decidimos apuntalarla, cediendo lo cedible, o no sé cuánto tardará en dinamitarse…

¿Es imposible, en unos años, una reunión, del G-7 o G-8 con Trump, Le Pen, Farage, Putin… y algunos más por el estilo? Creo que no… O sería imposible… porque ya no habría grupos de esa índole.

No creo que a “los bancos”, “el capital” o “la mafia en el poder” ˗mexicanismo de hoy˗ les preocupe mucho que “los políticos” manden menos… Pero al mandar menos “los políticos”, también tendrán menos peso “las instituciones”…

Por si fuera poco, el domingo, en España, la única sonrisa que no se congeló fue la de Rajoy;  el acoso y derribo al PSOE ˗¿ven?, no he dicho pinza˗ no dio el fruto que esperaban los chic@s de Monedero pero sí el que buscaron compañeros de viaje tan ¿dispares? como los genovitas y los sextos.

Y todavía tengo que aguantar el postureo de podemitas que, crecidos por el Brexit, nos llamaron viejunos a los que no les compramos su cháchara. O hablaron del voto del miedo… Siento deciros, pudientes, que vuestras consignas “modernas” ya las decía yo hace 20 años… Y antes que yo las decían otros.

¿En serio todos los podemitas jóvenes creen que solo ellos son jóvenes? ¿No aceptan que hay jóvenes que votan otras opciones? ¿O es que solo es aceptable votar su opción? ¿En serio salen a la calle y ven miedo?

Pero también, ¿en serio el PP cree que puede seguir con la cantinela de “la lista más votada”? Lo son, eso no se lo discute nadie, pero querer que el resto vote, en una investidura, como ellos digan es otra cosa; digo yo que los votantes de otros partidos lo hicieron, precisamente, porque que no quisieron votar al PP… Y Rajoy y los suyos quieren saltarse esa tranca… Qué retranca.

Insisto, la democracia es “aquí cabemos todos o no cabe ni Dios”… Y nos entendemos… Y nos respetamos…

Yo sigo, como Joe Rigoli (pues sí que soy viejuno) disfrutando de votar lo que me da la gana y de tener amigos que votan a la mayoría de las opciones posibles.

Vaya semanita…

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