Martes, 12 de diciembre de 2017

Los ópticos aconsejan extremar el cuidado de los ojos en el baño de piscinas

Picor, quemazón, enrojecimiento, sensación de cuerpo extraño y lagrimeo excesivo pueden ser síntomas de conjuntivitis
Una niña se baña en una piscina con gafas de bucear

Además de cuidar la piel, con la llegada del verano también es importante acordarnos de nuestros ojos. Exponerlos a la sequedad del aire y al agua del mar o de las piscinas puede desembocar en diversos problemas oculares, entre los que destaca la conjuntivitis, la patología más común. La conjuntivitis es una inflamación o infección de la conjuntiva frecuente que puede estar causada por virus o bacterias o deberse a una reacción alérgica a agentes irritantes, como el cloro y otras sustancias químicas del agua de las piscinas, o a los componentes de cosméticos u otros productos que entran en contacto con los ojos.

Desde el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (COOCYL), del que forman parte 107 profesionales de Salamanca, se enumeran algunos síntomas que alertan de la existencia de una conjuntivitis, como picor, quemazón, enrojecimiento, fotosensibilidad, sensación de cuerpo extraño en el ojo y lagrimeo excesivo. Una de las claves para prevenirla es cuidar la higiene, sobre todo en el caso de los usuarios de lentes de contacto, las personas que padecen ojo seco y, especialmente, los niños.

Gafas de natación o buceo

“La zona más expuesta del ojo a las alteraciones climatológicas y ambientales es la conjuntiva, que no deja de ser tejido epitelial. Por eso, quizás el problema más recurrente en esta época sea la conjuntivitis en todas sus variantes, tanto las alérgicas, motivadas, entre otras causas, por la sobreexposición solar sin protección o por alérgenos ambientales (polvo, pasto, polen, etc.) que provocan su inflamación -asociada a lagrimeo, enrojecimiento o sensación de cuerpo extraño-, como las conjuntivitis infecciosas causadas por virus, bacterias u otros agentes que pueden encontrarse en zonas comunes de baño”, explica Mariano Luengo Sánchez, delegado del COOCYL en Salamanca.

Por otro lado, los ópticos-optometristas de la provincia señalan que la sequedad del ambiente propia de la época estival provoca una mayor evaporación de la lágrima y aumenta la sensación de ojo seco, algo que también ocurre con el aire acondicionado.

En definitiva, los mayores enemigos para los ojos durante el verano son el sol, por la radiación ultravioleta; el agua de las piscinas, que puede provocar conjuntivitis víricas o irritativas asociadas al cloro o a otros agentes infecciosos; y el calor, por la sequedad en los ojos producida por el aire acondicionado.

Seis consejos para prevenir la conjuntivitis

- Evitar el contacto de los ojos con el agua de las piscinas y del mar, utilizando gafas para nadar y bucear.

- No tocar o frotarse los ojos.

- Lavarse las manos con frecuencia.

- Cambiar las toallas diariamente y procurar no compartirlas con otras personas.

- Llevar gafas de sol para protegerse de la radiación ultravioleta, el polvo y otras partículas en suspensión.

- No usar los cosméticos de otra persona ni demás objetos para el cuidado personal.