Sábado, 16 de diciembre de 2017

“Hemos demostrado que allí donde somos decisivos hay acuerdos y hay cosas que cambian”

Se muestra convencido de conseguir nuevamente un escaño por Salamanca y uno de los mensajes que ha querido transmitir en esta campaña es que “entre el inmovilismo del PP y el proyecto de cambio de ir a peor de Podemos, en el medio hay una España de las oportunidades”
Pablo Yáñez, candidato al Congreso de Ciudadanos por Salamanca. Foto: Alejandro López

El candidato al Congreso de Ciudadanos por Salamanca, Pablo Yáñez, logró romper el bipartidismo en las pasadas elecciones, pero las encuestas apuntan a que el domingo podría perder el escaño conseguido en diciembre. Asegura que es una posibilidad sobre la que no trabajan y que el “espacio de moderación política, de centralidad y de diálogo que siempre ha tenido la sociedad salmantina va a demostrar que ese cuarto escaño lo va a conseguir Ciudadanos el domingo”.

¿Cómo han sido estos meses de trabajo en el Congreso de los Diputados?

A título personal ha sido un privilegio, lo primero porque fui candidato porque los afiliados de Salamanca así lo quisieron y el 20 de diciembre fue un éxito tanto personal como del partido romper la jerarquía del bipartidismo de estos últimos años. Poder participar desde el congreso de un momento político histórico en primera persona ha sido importante  porque hemos conseguido un acuerdo entre dos partidos que ni siquiera se sentaban en la misma mesa, como eran PP y PSOE, que permitió que hubiera un presidente del Congreso de un color político diferente al presidente del Gobierno, en este caso, en funciones. La capacidad de Ciudadanos para generar ese espacio de consenso ha permitido contar con la mesa del Congreso más plural de la historia de la democracia.

Las encuestas apuntan a que Ciudadanos perderá el escaño por Salamanca que consiguió el pasado 20 de diciembre.

La encuesta es una foto de un momento. El CIS dice que Ciudadanos sigue creciendo y que la gente valora el trabajo que se está haciendo. En el caso de Salamanca, viene a decir algo que ya sabemos, que los dos escaños del PP son más o menos fijos, que el del PSOE también es más o menos fijo y que Ciudadanos y Unidos Podemos se juegan el cuarto escaño, pero eso ya pasó en diciembre y nosotros logramos ese escaño y estoy seguro de que va a volver a pasar ahora porque el 26 de junio los salmantinos eligen a un representante que vaya al Congreso y vote sobre si se tiene que romper la soberanía nacional o si quieren a Otegi como ministro del Interior, y sobre esas cuestiones dirán que no. Ese espacio de moderación política, de centralidad y de diálogo que siempre ha tenido la sociedad salmantina va a demostrar que ese cuarto escaño lo va a conseguir Ciudadanos el domingo.

¿Sería un fracaso para usted dejar de ser diputado?

No trabajamos sobre ello. Yo me quedo con lo gratificante de ver que has trabajado con un gran equipo que consiguió el éxito y solo pienso que ese espíritu de la noche electoral del 20 de diciembre, de la satisfacción de ver que había 35.000 salmantinos que apostaban por un espacio de centralidad política y de moderación y que no se resignaban a votar con la nariz tapada se puede repetir y solo trabajamos en eso. 

Después de la experiencia de su primera campaña, ¿qué diferencias hay con ésta?

Cuando uno tiene el aval de haber conseguido el escaño y los 35.000 salmantinos que confiaron en Ciudadanos, y cuando ves que hemos sabido leer y escuchar el mandato que nos dieron, que era sentarse a hablar con gente que pensara distinto y construyésemos espacios de acuerdo, yo creo que eso lo hemos hecho, entonces la perspectiva de esta segunda campaña ha sido explicar lo que Ciudadanos ha hecho en el Congreso y plantear qué es lo que queremos para España. El mapa político que se rompió el día 20 no va a volver a ser como antes. Va a volver a haber cuatro partidos con representación parlamentaria y van a hacer falta dos o tres partidos para poder construir un Gobierno.

Esto ya no va de mayorías absolutas, esto va de saber llegar a acuerdos con personas que no piensan como tú, y nosotros ya tenemos ese aval porque hemos demostrado a los españoles que sabemos manejarnos en ese escenario. Ya lo hicimos en ayuntamientos, y lo hemos hecho a nivel nacional, y la lectura de estos cuatro meses es que Ciudadanos es la garantía de que puede haber un acuerdo en España. En esta campaña hemos crecido para ser decisivos porque hemos demostrado que allí donde somos decisivos hay acuerdos y hay cosas que cambian.

¿En qué aspectos han incidido en esta campaña electoral?

 Hemos querido incidir en que en España hay una clase media y trabajadora que se ha caído con la crisis y el domingo es el momento de que esa clase media y trabajadora se vuelva a levantar y empecemos a devolverles a los ciudadanos los sacrificios que han hecho durante la crisis. Por eso hemos querido transmitir algunos compromisos importantes como el no incrementar la presión fiscal y hacer las reformas que permitan poder bajar los impuestos a la clase media y trabajadora. También que la educación es la joya de la corona para invertir en futuro y transmitir la idea de que entre el inmovilismo de que todo siga igual del PP y el proyecto de cambio de ir a peor que es Podemos, en el medio hay una España de las oportunidades en la que esa clase media y trabajadora puede volver a levantarse.

¿Qué le diría a esos trabajadores que, a pesar de tener un empleo, siguen siendo pobres?

Si hay una persona que pasa en el trabajo más horas que el reloj, que cobra una miseria y no tiene ningún tipo de seguridad hay algo que tu Gobierno no está haciendo bien y lo primero es rechazar la complacencia de que les dicen que todo va bien y que estamos mejorando. En España hay 7,5 millones de personas que trabajan y son pobres, que no llegan a final de mes, y ante eso, en primer lugar, proponemos un contrato estable desde el primer día para dar seguridad a la gente y, en segundo lugar, intentar analizar qué han hecho los mejores países para salir de esta situación de pobreza laboral, y eso es el complemento salarial para que las personas y las familias tengan un nivel de vida medio.

Se puede hacer y nosotros nos hemos exigido ser serios y por eso somos el primer partido que nos presentamos a las elecciones con un plan de inversión y una memoria económica. Hace tanto daño no cambiar nada como el humo que vende el populismo. A las personas que lo han pasado mal de verdad son a las que más daño les hacen las medidas populistas y las promesas que no se van a poder cumplir y que para lo único que sirven es para generar mayor frustración. La mejor política social es aquella que se puede pagar y por eso los salmantinos van a premiar la rigurosidad y la solvencia, porque si hay algo que ha caído en estos seis meses es el mito de la buena gestión económica del PP.

¿Cómo ve el panorama después del 26-J? ¿Sería posible llegar a unas terceras elecciones?

Yo estoy convencido de que no habrá unas terceras elecciones porque lo que ha faltado para que hubiese Gobierno es que algunos entendiesen que no se puede anteponer un nombre a un proyecto para España. De hecho, a mi me hace mucha gracia cuando el PP ha criminalizado el acuerdo de Ciudadanos con el Partido Socialista, a la vez que dice que quiere un acuerdo con Ciudadanos y con el PSOE; nosotros, que le hemos hecho dos terceras partes del trabajo, somos los malos; no es así, lo único que no le ha cuadrado al PP es que en ese escenario que planteaba, el presidente tenía que ser sí o sí Mariano Rajoy. Hay que señalar que hace unos días una encuesta decía que más de la mitad de los votantes del PP querría que Rajoy se apartase si con eso se consiguiese formar Gobierno.

Creo que los españoles hace mucho tiempo que están en la idea de que nadie puede poner su sillón o su cargo por delante del interés general. Confío en que las cosas después del domingo cambiarán y habrá un acuerdo porque entiendo que esta vez nadie va a caer en la tentación de poner su nombre por delante de España.

¿Rajoy sería un problema para llegar a un posible acuerdo de Gobierno con el PP?

Yo creo que no se trata de problemas ni de vetos, se trata simplemente de escuchar. Los ciudadanos dicen que después del desempleo y la situación económica, el segundo problema es la corrupción, entonces estaremos de acuerdo en que hay que construir un Gobierno que primero luche contra el desempleo y después contra la corrupción y nosotros lo que decimos es que alguien que aparece en los papeles de Bárcenas, alguien que tiene a Rita Barberá como aforada en el Senado, alguien que ha visto cómo uno de sus ministros se tenía que ir por mentir a los españoles, alguien no ha sabido limpiar su casa no nos parece la persona más adecuada para limpiar el país y debería reflexionar sobre esta situación.

Hay gente dentro del PP que quería haberse sentado a hablar del documento que nosotros teníamos con el PSOE, sin embargo, nunca se sentó a hablar porque Rajoy lo condicionó todo a ser presidente del Gobierno. Nadie se podría imaginar ver a Albert Rivera en un Gobierno con un señor que ha protegido a los corruptos; si el panorama es ese, nosotros estaremos fuera porque queremos un Gobierno que sea implacable contra la corrupción y Rajoy no se antoja como el adalid de la lucha contra la corrupción política, eso no se le escapa a nadie.

¿Le puede perjudicar haber alcanzado un acuerdo con el Partido Socialista?

Dialogar e intentar llegar a acuerdos no perjudica y, de hecho, la ciudadanía pidió precisamente eso el 20 de diciembre. Ningún partido sacó mayoría absoluta y había que hablar con partidos que piensan distinto para encontrar espacios de entendimiento. Yo creo que no penaliza, incluso hay más gente, votantes del PP, resignados y lamentándose de que su partido no se sumase a la negociación que del hecho de que nosotros llegásemos a un acuerdo con un partido con el que el PP también quiere llegar a un acuerdo, porque lo dice públicamente.

¿Cómo valora la visita que realizó Albert Rivera a Salamanca?

Fue un empujón para nosotros, ya que en la anterior campaña finalmente no puedo venir. Además de ser un soplo para nosotros, nos ha servido para seguir trabajando con más ilusión con el obejtivo de ser decisivos y de que pueda haber un Gobierno reformista en España. Además, en Salamanca se ha visto que quien vote a Albert Rivera vota a un presidente cercano, honesto, valiente y que quiere afrontar los problemas que tiene España.