Viernes, 15 de diciembre de 2017

Mañanita de San Juan

La celebración de la noche de San Juan es tan antigua que sus orígenes se pierden en el tiempo. Nuestros antepasados hablaban de una superstición que ocurría alrededor del 24 de junio y se pensaba que era el momento ideal para ahuyentar a los malos espíritus y atraer a los buenos, así como para realizar encantamientos de amor y fertilidad. Esta gran fiesta pagana-popular, en la que se celebra la llegada del solsticio de verano y la ruptura con lo anterior, tiene como tradición quemar algo viejo para poder atraer nuevas cosas.

Al llegar el cristianismo, la noche de San Juan mantuvo su festividad pero perdió su carácter mágico, aunque se recuperaría, de nuevo, en la Edad Media.

El romance del Conde Olinos, que data del siglo XV, proviene de un poema anónimo que encuentra su primera versión en el cancionero manuscrito de Londres. Es un romance muy popular que se propagó oralmente, por lo que a día de hoy nos han llegado más de 75 versiones distintas. Quizá la versión que más conocemos nosotros es la recogida por Joaquín Díaz y cuenta la historia de dos amantes en torno a la noche de San Juan.

La leyenda no dista demasiado de lo que sería la historia de Romeo y Julieta, en la que dos amantes, un Conde y una Princesa, son perseguidos por la madre de ésta para que no se casen. Mandan matar al Conde y la Princesa muere de desamor, tras su muerte pasan por diferentes estados, convirtiéndose en animales, en vegetales, en minerales y finalmente en una fuente sanadora, a la cual acude la Reina para curar su ceguera.

En el poema encontramos varias curiosidades como que el Conde lleva a su caballo a beber agua del mar, algo que puede ser simplemente una incongruencia del autor o tal vez que, siguiendo las antiguas creencias misteriosas, en esa noche podría ser posible que el caballo bebiera agua salada convertida en dulce.

Os dejo con la versión cantada por el folclorista Joaquín Díaz, deseando que disfrutéis de este comienzo de verano y de la noche de San Juan.