Lunes, 11 de diciembre de 2017

“Nos da miedo que los que tienen sus cuentas en Panamá o en Suiza puedan seguir gobernando”

El 26 de junio los ciudadanos toman la palabra. “Solo habrá dos opciones: o un gobierno del PP o un gobierno del cambio con Unidos Podemos y el PSOE”
Jorge Lago, candidato de Unidos Podemos por Salamanca

Apela a la prudencia con las encuestas, sabedor de que “la verdadera será la del 26 de junio”, y apela a la ilusión por el cambio de la que, asegura, Salamanca no es ajena. Lo ha comprobado en estos días de campaña, y kilómetros. “Se siente la necesidad de que cambien las cosas, y de que no manden siempre los mismos”, y no duda en confesar que a Unidos Podemos lo que le da miedo de verdad es que “todo siga igual” y que “los abuelos tengan que ver por fotos a sus nietos nacidos en Alemania mientras tienen miedo de que no haya un médico de urgencias en su comarca”. El 26-J la palabra la tienen los ciudadanos. Jorge Lago, candidato de Unidos Podemos por Salamanca al Congreso, lo tiene claro, al tiempo que tiende una mano al que debería ser aliado y no rival en un gobierno del cambio. “El 26 de junio solo habrá dos opciones: o un gobierno del PP o un gobierno del cambio con Unidos Podemos y el PSOE”.


Al PP parece darle miedo Unidos Podemos, ¿qué le da miedo a Unidos Podemos de cara al 26J?
Nos da miedo que todo siga igual. Nos da miedo que la única campaña electoral que esté haciendo el PP sea la de intentar sembrar el miedo a lo nuevo sin nada que proponer. Si no tiene nada que ofrecer a esta tierra, que dejen paso a lo nuevo. Nos da miedo que sigan yéndose nuestros jóvenes de sus pueblos y ciudades. Nos da miedo que los abuelos tengan que ver por fotos a sus nietos nacidos en Alemania mientras tienen miedo de que no haya un médico de urgencias en su comarca. O que el paro se reduzca tan lentamente como para que muchos de los y las paradas nunca tenga un trabajo digno. Nos da miedo que los que tienen sus cuentas en Panamá o en Suiza, los que pagan sus campañas electorales con dinero negro de empresas amigas de la diputación, puedan seguir gobernándonos. Salamanca no puede esperar cuatro años más, de hecho, no puede esperar un minuto más.

¿Podemos confiar en las encuestas y situar a Salamanca dentro del mapa del cambio?
Somos prudentes con las encuestas. Cuando nos dan bien y cuando nos dan mal. Pero la tendencia es clara: el cambio está llegando a Salamanca, y es normal que así sea: abandonan esta provincia 4 o 5 personas al día, los pueblos se quedan vacíos y la capital pierde peso en España y Europa. La ciudadanía ya no puede más y sabe que es necesario un cambio. Las encuestas reflejan esa necesidad, aunque la verdadera encuesta será la del 26 de Junio.

Unidos Podemos ha dejado claro que el PP es el adversario y el PSOE aliado, ¿se equivoca el PSOE de estrategia al no querer tender puentes?
No puedo decirle al PSOE cómo tiene que hacer su campaña, pero es claro que ya está apoyando gobiernos del cambio en las alcaldías de Madrid o Barcelona, y las cosas allí van bien: disminuye la deuda de los ayuntamientos, se reduce el paro y no hay rastro de corrupción o despilfarro. La ciudadanía puede participar más y mejor de las decisiones de sus ayuntamientos, y se gobierna para la mayoría de los vecinos y no para unos pocos privilegiados. Esto puede suceder en el gobierno de España dentro de un mes, y confiamos en que el PSOE tenga claro hacia donde se dirige este país y para quiénes quiere gobernar. El 26 de junio solo habrá dos opciones: o un gobierno del PP o un gobierno del cambio con Unidos Podemos y el PSOE.

Durante esta campaña electoral está haciendo kilómetros por la provincia de Salamanca, ¿se ha contagiado esta provincia de la ilusión por el cambio?
Es lo que más me ha sorprendido. Conozco bien el carácter castellano y, más concretamente, el salmantino, y confieso que me ha sorprendido ver a tanta gente, y con tanta ilusión, en todos los actos, charlas y debates que hemos organizado. Sí, lo digo de corazón, mucha ilusión y mucho calor popular he sentido estos días. Mucho más de lo que pensaba encontrar. Se siente la necesidad de que cambien las cosas, y de que no manden siempre los mismos.

El bipartidismo, con dos partidos hegemónicos durante décadas en las urnas (PP y PSOE), y que no se ha roto hasta el pasado 20D, ¿ha sido un lastre para esta provincia?
Sinceramente, sí. Miren, estuve el otro día en Las Arribes haciendo campaña y pasé por Villarino. Un pueblo de cerca de 800 habitantes que, gracias al canon energético, recibe unos 700.000 euros. Y resulta que tiene una deuda de 3 millones de euros, la más alta por habitante de toda Castilla y León. Pregunté por qué y, claro, me respondieron: el alcalde es del PP y ha despilfarrado enormes cantidades de dinero, contratando a sus familiares y a empresas amigas para proyectos que no crean empleo ni futuro. Pura despilfarro. Y resulta que en las pasadas elecciones, un grupo de vecinos y vecinas valientes decidieron acabar con una situación claramente absurda: un pueblo rico y, sin embargo, arruinado. Se presentaron como independientes y ganaron las elecciones. 3 concejales ellos, 2 el PP y 2 el PSOE. Pues resulta que el PSOE y el PP se pusieron de acuerdo y vuelve a ser alcalde de Villarino el PP. Esto ha pasado demasiadas veces y en demasiados pueblos y ciudades. Necesitamos aire fresco y que el PSOE no se equivoque de adversario.

¿Cuáles son, a su juicio, los 3 problemas principales de esta provincia, y a su vez, cuáles serían las 3 fortalezas o recursos que deben explotarse más o ponerse mejor en valor?
La despoblación, el paro y la falta de buenos servicios públicos. Y los tres se resuelven de la misma manera, con voluntad política para poner en valor los inmensos recursos que tiene esta tierra: patrimonio natural, patrimonio cultural y conocimiento. Y hacerlo de cara a un cambio de modelo productivo: pasar del turismo de despedidas de soltero y soltera a un turismo de calidad, de la despoblación y el envejecimiento de nuestros pueblos a una ganadería y una agricultura de alto valor añadido, reforzar la universidad y ponerla al servicio de la investigación para desarrollar e innovar nuestros campos y ciudades, y todo ello combatiendo la despoblación y el exilio. Para ello es imprescindible contar con buenos hospitales y servicios de urgencia, con buenos colegios y centros de investigación. Gastar bien hoy es invertir en el futuro de esta provincia.

Salamanca, según datos del pasado mes de abril, tiene más de 28.000 parados; el 94% de los contratos realizados son temporales; el salario medio se sitúa en 17.805 euros. ¿Qué medidas concretas hay que proponer para revertir esta situación?
Lo comentaba en la pregunta anterior: cambio urgente del modelo productivo, aumento decidido del gasto en investigación y desarrollo, ayudas a la exportación y la innovación de nuestras cooperativas y pequeñas empresas, cambio del modelo de turismo hacia un turismo de calidad. En resumen, poner en valor el patrimonio natural, histórico y cultural de esta tierra, en lugar de expulsar cada año a miles de jóvenes.

¿Qué papel puede jugar la cultura en la creación de empleo en Salamanca, siendo como es un referente tanto cultural como universitario?
Absolutamente central. La cultura es al siglo XXI lo que la automación o la industria pesada fue al siglo XX. Es una fuente no solo de enriquecimiento y de derechos ciudadanos, sino un sector estratégico que no está siendo tratado en serio: la universidad pierde alumnos y recursos, y actúa muchas veces de espaldas a la ciudad y a la vida cultural que debería atraer a un turismo de calidad. Además, el riquísimo patrimonio cultural de nuestros pueblos está derrumbándose, cuando podría ser fuente, de nuevo, de turismo de calidad y de tejido productivo innovador.

En Castilla y León llevamos 30 años hablando de despoblación, ¿se están centrando los esfuerzos en la dirección equivocada?
Porque la despoblación, si no se corrige ya mismo con un cambio urgente de modelo productivo, puede ser irreversible en unos años. Es ahora cuando hay que actuar, después será tarde.