Martes, 12 de diciembre de 2017

Palabras para Ashraf

Hay gente que, de repente, se dio cuenta de que la suerte… estaba echada. Gente como Ashraf Fayad, un  joven artista saudí-palestino a quien condenaron a muerte por un libro de poemas… Da igual el título, el tema…

Tengo la suerte, ahora, de trabajar muchos días desde casa, y de que ese trabajo se valore… Tengo la suerte de tener amigos y de haber vivido, siempre, donde podía decir y escribir lo que me parecía… Hasta tengo la suerte de que me lean.

He tenido la suerte, siempre, de meter la pata; muchas veces, de manera más o menos grave o solucionable… Y de haber tenido que asumir las consecuencias de esos actos, de manera personal, nada más.

Tengo a diario la suerte de no verme obligado a comulgar con ruedas de molino, de cabrearme con lo que considero estupidez, de cabrearme más cuando la siento imperante en estos días…

A lo mejor estupidez es mucha palabra para lo que en no pocas ocasiones es más bien, banalidad intrascendente que proviene, puedo pensar, de que la sociedad se está poniendo muy adolescente, dando por seguras muchas cosas y exigiendo, siempre exigiendo… Sin asumir deberes… Y creyendo que el mundo lo inventó Jobs y el periodismo se hace en Twitter o Facebook.

A lo mejor estas opiniones, mías, son equivocadas… o por lo menos, lo están; desde luego, son minoritarias o, al menos, muchos y muchas no las secundarán… Y a mí me seguirá desesperando el “muchos y muchas”, así que lo uso por joder, aunque nadie se dé cuenta.

La verdad es que todo esto me dice que tengo, tenemos, mucha suerte, suerte de la cotidiana, de la que no viene impresa en billetes de lotería…

Sin embargo, hay gente que, de repente, se dio cuenta de que la suerte… estaba echada. Gente como Ashraf Fayad, un  joven artista saudí-palestino a quien condenaron a muerte por un libro de poemas… Da igual el título, el tema… Si Arabia Saudí tiene leyes que permiten condenar a muerte al autor de un libro de poemas por escribirlos, no es digno de llamarse país ni mucho menos esas palabras escritas al revés pueden representar justicia. Y que hayan cambiado la pena de muerte por cárcel y latigazos no es clemencia, sigue siendo fascismo irracional… Un sindiós inhumano, vamos.

Por eso, cuando Juan Luis Calbarro me invitó a firmar para solicitar, en primera instancia, la conmutación de la aberrante pena, claro que firmé; y cuando me invitó a participar en el libro cuya portada ven acá arriba, le agradecí…

 

Y aquí estamos; si quieren más información, aquí pueden encontrarla: https://lospapelesdebrighton.com/2016/05/18/palabras-para-ashraf/

 

Y si quieren firmar, todavía están a tiempo:

http://www.change.org/ashraflibertad

 

@ignacio_martins

 

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