Miércoles, 13 de diciembre de 2017

El rapto de Europa

Europa ha vuelto a ser raptada, encandilada por el toro blanco de la solidaridad de los pueblos, que no es más que el gran dios Zeus disfrazado, el gran dios actual: el dios dinero

La Europa de los pueblos, la Europa de la solidaridad, cada vez es menos solidaria con sus pueblos, cada vez convence menos, cada vez se reduce más a la Sra. Merckel y a sus banqueros.

Ahora toca el Brexit: el Reino Unido, que siempre ha tenido sus dudas sobre la Unión Europea y que ni siquiera está en la zona Euro, ahora además, está decidiendo si salirse del todo.

Antes fue Grecia. El Grexit no consistía en que los griegos decidieran si querían salirse, sino si nosotros, los estupendos europeos, les echábamos de nuestro club selecto.

Y digo nosotros, porque parece que en aquel momento estábamos con “los buenos” (con los alemanes, franceses e ingleses), ya que solo unos meses antes, habíamos estado, sin lugar a dudas, en el grupo de los PIGS, que vale, que sólo son las iniciales de los países que tenían que ser rescatados, pero es que la palabra “pigs” en inglés significa “cerdos” y así es como nos veían (y supongo que nos siguen viendo), en el resto de Europa.

Cerdos porque parece que nos aprovechábamos del dinero de los centroeuropeos, pero cerdos también porque nuestra piel más oscura, no les da la misma sensación de higiene que sus pieles blancuzcas. Si hasta nosotros, los españoles, tendemos a pensar que los portugueses y los griegos no se lavan ¿cómo no lo van a pensar ellos?

Y todo esto sin hablar del blindaje de las fronteras ante las desgracias del resto del mundo. “Aquí que no vengan no vaya a ser que nos contagien algo, que es que hasta huelen mal”. Eso sí, les ayudamos en el terreno lo que haga falta: ante la más mínima sospecha de que se vulneren los intereses de alguna de nuestras multinacionales, les bombardeamos desde aviones no tripulados, y punto. Y si una bomba cae en un hospital, pues nada, se contabiliza como “daños colaterales” y aquí primero paz y después gloria.

Con aquí me refiero a Berlín y a Bruselas, porque lo que es en la frontera, el PIGS en cuestión está más solo que la una. “Ya sé que la crisis te está afectando más que a los demás, ya sé que no tienes dinero para nada, que tu gente se muere de hambre por la asfixia a la que te estamos sometiendo para que pagues lo que debes a nuestros bancos, pero gástate un dinero que no tienes en reforzar tus fronteras, para que los refugiados no lleguen hasta aquí y así yo no tenga que ver sus caras, sus hijos, sus penurias, no vaya a ser que me ablanden este corazón que he forjado a fuego lento con el frío metal con que el que fabrican los euros”.

No. Esta no es la Europa a la que yo quería que nos uniéramos. Esta Europa ha vuelto a ser raptada, encandilada por el toro blanco de la solidaridad de los pueblos, que no es más que el gran dios Zeus disfrazado, el gran dios actual: el dios dinero.

Quizá el Brexit sea lo mejor que nos puede pasar para que nos replanteemos todos lo que estamos haciendo.