Martes, 6 de diciembre de 2016
Béjar al día

Los ganaderos defienden sus explotaciones de extensivo en las Cortes de Castilla y León

BÉJAR | ASAM advierte del peligro de acabar con la ganadería extensiva de montaña  con políticas encaminadas a la supresión de hectáreas de prados arbolados, por considerarlos terrenos forestales

Ganadería extensiva en los montes bejaranos

Quince representantes de la Asociación Salmantina de Agricultura de Montaña (ASAM) y de otras organizaciones ganaderas de Salamanca, León, Zamora y Ávila,  están hoy en Valladolid, entrevistándose con cada uno de los grupos parlamentarios de las Cortes de Castilla y León, para explicarles la gravedad de la aplicación de las políticas agrarias comunitarias que empeoran la situación de los ganaderos de extensivo.

ASAM, por mediación de su gerente Ángel de Prado, pone de manifiesto el peligro que supone para las zonas de montaña de Castilla y León, la nueva Política Agraria Comunitaria, encaminada a la supresión de hectáreas de prados arbolados por considerar que son terrenos forestales y no pastos.

De Prado denuncia que esta política, que se suponía que iba a ser más respetuosa con el Medio Ambiente y que iba a favorecer las prácticas agrícolas y ganaderas, va a dar “un golpe de muerte” a las compensaciones que hasta ahora recibían los ganaderos y los comunales de los ayuntamientos. Sin embargo, añade que las zonas de dehesa han recibido un tratamiento algo mejor en la PAC, cuyo periodo ha comenzado en 2015, señalando que ha ido en detrimento de los montes de roble y dehesas de fresno de las zonas de montaña, cuya biodiversidad es más valiosa y está más necesitada de conservación.

El Gerente de Asam muestra su preocupación por la posible destrucción de la cultura ancestral de la ganadería extensiva, considerada imprescindible para el mantenimiento de grandes masas de arbolado que actualmente mitigan los efectos del cambio climático, así mismo destaca que los coeficientes de admisibilidad de pastos, que está aplicando la Consejería para estas zonas, son injustos para los ganaderos que están viendo reducidos sus ingresos de un modo drástico.

“El problema afecta especialmente a zonas de montaña de Castilla y León y a varios miles de explotaciones y cientos de miles de cabezas de ganado”