Lunes, 18 de diciembre de 2017

Escuela Pública: familia, barrio y entorno

La familia es la primera responsable de la educación de los hijos. Los valores transmitidos en la familia se refuerzan posteriormente en la escuela. Esta, la escuela, colabora con los padres en su responsabilidad personal y social de la educación de sus hijos. Tanto es así que, cuando una familia elige el modelo pedagógico de la Escuela Pública, apuesta decididamente por la transversalidad, la inclusión de todas las personas y la participación de TODA la comunidad en la tarea educativa, sin excluir a nadie.

La Escuela Pública tiene ese valor añadido: es una escuela de todos y para todos. Por ello, la participación de las familias en el consejo escolar, en las actividades que se promueven a través del AMPA, en la asistencia a las tutorías o en el apoyo que se da a los hijos en el hogar, se constituye en uno de los elementos esenciales y claves del éxito de la Escuela Pública.

En las Escuelas Públicas de mi ciudad se llevan a cabo también iniciativas que promueven la formación de los padres ─he participado activamente en ellas─. Acudir a una charla para padres en un centro público y descubrir que hay padres y madres que se implican y se esfuerzan para que a estas sesiones asistan el mayor número de matrimonios es el mejor ejemplo de la responsabilidad en la elección del centro educativo. Cuando el padre y la madre se involucran activamente, conjuntamente y se forman a la vez para educar a los hijos, es garantía del éxito académico, humano y social de cada uno de sus hijos. La investigación científica en pedagogía así lo demuestra.

Asimismo, la Escuela Pública ha de estar inmersa en la realidad de su barrio, en las necesidades de sus vecinos, conociendo sus parques, sus calles, sus centros de animación social... Es una escuela abierta a la ciudad, que integra el barrio en la escuela y la escuela en el barrio, y usa el territorio como recurso didáctico propiciando una enseñanza contextualizada en su propia realidad vecinal. Muchos maestros utilizan día a día los servicios municipales de educación para enriquecer su currículo y su programación de aula.

Los maestros de la Escuela Pública son los dinamizadores del proyecto educativo construido mediante la colaboración y participación de toda la comunidad educativa. Ellos son el alma de cada escuela; su entrega y dedicación constante se constata día a día en muchos centros públicos.

Felicito a todos aquellos que trabajan en positivo, sin ir contra nadie, por defender y transformar el espacio de la escuela pública como un lugar de trabajo y esfuerzo. Muchos os estáis dejando día a día la piel en el empeño por atender todas las demandas de la diversidad de las gentes del barrio, por integrar a toda la comunidad sin hacer de menos a nadie y por estar abiertos a todas realidades humanas.

Y es que lo humano admite siempre el aspecto transcendente e intranscendente, lo multiculturalidad y intercultural, lo ecológico y natural, lo científico y lo social, lo ético, político y religioso… Negar estas realidades en lo público es renunciar al valor más humano de la escuela pública.

Vivir la Escuela Pública es implicarse con ella, trabajar y ofrecer todo lo que cada uno de los miembros de la comunidad educativa pueda dar para el beneficio de toda la comunidad. La apertura a todos y para todos, la integración de personas con distintas capacidades o la comunión de diversas creencias hacen que la escuela pública sea una experiencia de aprendizaje en la que todos son aceptados sin excluir a nadie.

Imagen tomada de la página web del CEIP Filiberto Villalobos http://cpfilibertovillalobos.centros.educa.jcyl.es/sitio/