Lunes, 11 de diciembre de 2017

La otra cara de la moneda en Brasil: cuando la peligrosidad tiene color, género y locus.

“Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadie: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos. (…) Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.”

(Eduardo Galeano)

Autora: Guadalupe Souza Satiro, activista de Amnistía Internacional Salamanca

    Brasil es un país más conocido por el futbol y el carnaval, mientras que la otra cara del miedo, de las ejecuciones forzadas, de la criminalidad y de la pobreza son facetas menos conocidas fuera de las fronteras de este territorio. La invisibilidad de los problemas sociales está sometida a una selectividad de los ciudadanos que pueden - o no - ser considerados dignos del disfrute de los derechos humanos. El alcance de la protección integral del sujeto, por parte del Estado es reducido y tiene filtros.

    Los negros (color), en mayoría hombres jóvenes (genero) y pobres habitantes de las favelas (locus) en Brasil son los que realmente sufren la represión y la fuerza del Estado, al paso que son los sujetos del ‘Estado Penal Máximo’, y al mismo tiempo los sujetos del ‘Estado Social Mínimo’. La expansión del Derecho Penal refleja el pasaje de una ‘sociedad de inclusión’ para una ‘sociedad de exclusión’, con el incremento del punitivismo y de la ‘criminalización de la pobreza’. Muchos son los casos que denuncian la existencia y/o ausencia del Estado en las favelas.

    El día 2 de abril de 2015, un niño de 10 años, Eduardo de Jesus, murió a manos de la policía militar, mientras estaba sentado a la puerta de su casa en la favela del ‘Complexo do Alemão’ en Rio de Janeiro. No obstante, en la supuesta investigación interna se afirmaba que el niño había muerto al ser alcanzado por una bala perdida durante un tiroteo con traficantes que estaban armados.

    La conducta represiva que ejercen los aparatos policiales en las favelas de Brasil son habituales y arbitrarios, y el diagnóstico para combatir esa realidad demuestra ser bastante complejo y con raíces estructurales. Las favelas representan la reproducción de la pobreza y de la exclusión social, y muchos son los casos que demuestran que esa realidad de marginalidad y precariedad sigue siendo más común de lo que parece.

    En busca de justicia y visibilidad a los casos de ejecuciones forzadas en las favelas de Brasil, la Amnistía Brasil impartió una campaña conocida por “Joven Negro Vivo” para que el Estado brasileño ofrezca una respuesta para los inúmeros casos de asesinatos a la mano de la policía que siguen impunes.

    La situación de vulnerabilidad de los habitantes de las favelas frente al crimen (tanto el crimen organizado como los crimines llevados a cabo por la policía) reflejan la existencia de una vulnerabilidad multidimensional en circunstancia de un contexto de segregación y exclusión social y urbana sumado a la baja participación política y participativa de esas poblaciones. Es urgente la necesidad de comprensión de los vectores de vulnerabilidad social para que así sea posible identificar los riesgos que están sometidos los habitantes de las favelas en la vida cotidiana. Además de la búsqueda de punibilidad, justicia y reparación para los casos de ‘criminalización de la pobreza’ es preciso actuar en las raíces de esas cuestiones de manera sistemática y estructural, un hecho que exige una actuación institucional, cultural, social, política y económica que ofrezca en contrapartida la posibilidad de implementación de un cambio de paradigma.

Campaña Joven Negro Vivo de AI: 

https://anistia.org.br/campanhas/jovemnegrovivo/

Informe de la AI sobre ejecuciones forzadas en Brasil:

https://www.amnesty.org/en/documents/amr19/2068/2015/en/