Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Morralla? No, gracias

Sostiene Ernesto que el grado de progreso y bienestar de un país es inversamente proporcional al tanto por cierto de “morralla” que viva en él.

  -Lo primero que tendría que explicar es lo que usted entiende por “morralla” –sugiero-, las descalificaciones no son su estilo.

  -Aunque lo considero innecesario, están en boca de todos, lo hago con mucho gusto para que no haya malentendidos. Mire usted, “morralla” son los bobos y los engañabobos; los políticos trincones; los ricos insolidarios y codiciosos; los buenistas hipócritas; los empresarios mezquinos; los asalariados zánganos; los parásitos sociales; los listillos de barra de bar que se cuelan en las colas; los que viven del cuento; los extranjeros que vienen a delinquir; los criminales, especialmente los asesinos de mujeres; los pederastas, especialmente los que trabajan con niños; los envidiosos con sus frasquitos de vitriolo; los llorones del reproche en la boca; los titulares de cuentas en paraísos fiscales; los avariciosos insaciables; los necios que se creen genios; los tuercebotas convencidos que todos son como ellos; los moralistas de los demás; los sectarios; los sinvergüenzas; los nacionalistas; los dogmáticos; los violentos; los canallas; los intransigentes; los estúpidos; los gilipollas; los pedantes; los sinsubstancia…

  -Muchos son…

  -Es que hay países donde no cabe un tonto más.

  -Ya puestos, le rogaría expusiese lo que para usted no es “morralla”.

  -La antítesis, como puede suponer: las gentes honradas y trabajadoras; los comprometidos socialmente; los empresarios justos; los políticos y sindicalistas legales; los ricos solidarios; los asalariados comprometidos con la empresa; los luchadores por sus derechos y por los de los demás; los que denuncian la corrupción y a los corruptos; los que luchan activamente contra los asesinos de género; los que persiguen a los pederastas; los que rechazan la violencia; los que cumplen con el fisco; los que guardan cola rigurosamente; los que no tienen miedo a la libertad; los que colaboran con las ONGs; los que ayudan a sus conciudadanos; los inmigrantes que vienen a trabajar; los animosos; los patriotas, los emprendedores; los positivos; los inteligentes; los pacíficos; los tolerantes…

  -Y en conclusión, Ernesto, ¿qué podemos hacer?

  -Cada uno lo que esté en su mano, teniendo presente que si dejamos que los de la “morralla” alcancen un alto porcentaje, llevarán al país al mundo de la necedad, de la miseria mental y de la pobreza material, porque cuantos más incultos, embobecidos y miserables haya, más destacarán ellos.