Lunes, 18 de diciembre de 2017

Cartas de los lectores

Dejadez institucional en la conservación de monumentos

IGLESIAS COMO S. MARTÍN U OTROS MONUMENTOS QUE MOLESTAN No hace mucho comentaba en este mismo medio la triste realidad de señeros monumentos, como esta iglesia, seguramente la más agredida de toda la ciudad sin que tristemente, hoy por hoy, parezca que las instituciones u organismos encargados del cuidado de nuestro patrimonio hagan mucho por protegerla (a las pruebas está visto los meses que lleva insultando a cualquiera que tenga una mínima sensibilidad, la vista de este destrozo en pleno corazón de la ciudad). Me encantaría estar equivocado pero conozco algo de las vicisitudes de la Parroquia de S. Martín encabezada por sus párrocos en su lucha por intentar proteger el templo tanto de las agresiones de los edificios colindantes como del desinterés de quienes están obligados de cuidarla como el principal monumento salmantino en la lista roja de monumentos en grave peligro. Ya podrán las instituciones crear costosas campañas de promoción del turismo y de los encantos y patrimonio de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad pues todas esas campañas chocan con esta triste realidad que se llevan los visitantes cuando pasean por el corazón de la ciudad. Y no quiero hablar de la prometida restauración del templo que se llevo la tan consabida crisis después de estar aprobada y aparecer en el BOCyL... Muchos visitantes, y más al penetrar en el templo, se llevan la imagen de un monumento en ruina y a punto de caerse y no entienden esta dejadez ante un edificio con nueve siglos de historia. ¿No presume Salamanca de su acervo monumental? Pero también es curioso el desinterés de los propios salmantinos que fueron en masa a la \"reabierta iglesia con motivo de la inauguración del espacio expositivo del Románico Atlántico\", curioso ciertamente, cuando la iglesia nunca ha cerrado... La verdad es que visto muchos casos como la dichosa concha desaparecida hace mucho ya años, el Colegio Universitario Pan y Carbón, o esta iglesia, me llevan a pensar si no son un estorbo estos monumentos para las instituciones más que un verdadero lujo del que debían estar orgullosos todos pues hacen única a Salamanca. ¿Falta verdadero amor a nuestra historia y patrimonio? Evidentemente sí.