Domingo, 17 de diciembre de 2017

Alegrías, miedos y prioridades

Este viernes se ha graduado mi hija mayor en segundo de Bachillerato con los mejores resultados posibles. Evidentemente esto es una gran alegría y un motivo de estar orgulloso de ella como también lo estoy de las otras dos y al igual que lo estaría si el resultado fuera otro.

Sí, siendo padre uno experimenta que lo que importa es cómo son y lo felices que sean. Para nosotros o por lo menos para mí siempre serán las mejores.

Lo más importante en la vida es esta familia que comparto con mi mujer. Esto es una razón para ser feliz al cien por cien, sino fuera por los miedos que genera el pensar que algo pueda salir mal, sino fuera las veces que uno siente no estar a la altura.

Ahora viene  la universidad y los peligros de cada día. En mi caso ya estoy pensando en Marruecos, se supone que iremos toda la familia con chicos y chicas de Santiago Uno y con educadores a Marruecos a intentar mejorar otra escuela en la región de Sous Massa. Hemos ido muchas más veces y creo que es bueno para mis hijas empaparse de otra realidad menos acomodada.

Pero esto de salirse de los estándares supone una duda adicional. No aceptaría ponerlas en un peligro innecesario por mis ideas. Mi mujer está más segura que yo y razonándolo es bueno para su apertura de mente y para una personalidad más solidaria y más justa.

No podemos jugar a ser Dioses y no podemos, ni debemos encerrarlas en una burbuja para aumentar nuestra seguridad que tampoco garantizaría nada. Debemos avanzar con confianza sobre todo en ellas y con responsabilidad siendo referentes y rezando por las múltiples circunstancias que nunca podremos controlar.

Otra experiencia positiva de la semana fue el jueves por la tarde en un curso que dábamos en el centro de formación del profesorado. Las asistentes, todas mujeres, demostraron ser una esperanza para el futuro de la educación en esta provincia.

A veces se pasa uno la vida luchando por ideales educativos pensando que estamos sólos y cuando con honestidad muestras los obstáculos del camino encuentras otros compañeros de viaje. Hicimos una intervención real con una pareja de jóvenes en conflicto frecuente y todas las personas de la sala aportaron su granito de arena para abrirles horizontes y reforzar sus muchas cualidades. El curso era sobre trastornos de la conducta y se redefinió en alternativas de conducta con derivaciones a nuevas formas de educación que sirvan para la vida y puedan prevenir y no potenciar conductas disruptivas en momentos de desesperación. Al día siguiente esta pareja trabajó maravillosamente en las granjas infantiles como monitores de niños.