Sábado, 16 de diciembre de 2017

Aprendizaje histórico

Como os comentaba ayer, el viernes asistí a la ceremonia de exposición de los Proyectos de Investigación seleccionados para los PIIECYL 2016 por la Consejería de Educación, concretamente por la Dirección General de Innovación Educativa. Creo oportuno dedicar esta columna de hoy al tema sobre el que giró mi proyecto, que aunque no se llevó el Premio, obtuvo Mención de Honor.

El título del proyecto era “La complementariedad entre la formación económica y el estudio de la Historia Contemporánea”. Dirigido por el profesor de Historia del Mundo Contemporáneo en el Colegio San Agustín y que ha contado con la ayuda, intervención y colaboración, más o menos directa, de un gran número de centros educativos de la Comunidad de Castilla y León.

Los objetivos principales del proyecto eran comprobar la inclusión de datos y aspectos económicos dentro de la asignatura citada y dentro del proyecto curricular marcado por la LOMCE. Por otro lado, pretendíamos medir el grado de conocimiento al respecto que tenían los alumnos, y la importancia que éstos le daban a esta formación.  

¿Para qué? Para verificar la interdisciplinariedad entre Historia y Economía y percibir la dimensión económica de los acontecimientos históricos y sociales que ocurren en nuestro mundo.

Para ello planteamos como hipótesis que la formación económica debería tener más peso dentro de la asignatura de Historia del Mundo Contemporáneo, pues había contenidos relacionados, y creímos además que la formación económica es un medio de comprensión social, que influye notablemente en la marcha de la sociedad (pasada, presente y futura).

La metodología que pusimos en práctica estudiaba, por un lado, libros y proyectos de Historia, así como la propia Ley de Educación y encuestaba, por otro, a alumnos, profesores, sindicatos… en nuestra Comunidad sobre las hipótesis antes planteadas, considerando siempre el conocimiento como la base, esencial y básica, para superar errores.

Y llegamos a una de las partes clave, los resultados obtenidos. Estos resultados los dividimos en cuatro partes. En la primera,      sobre el análisis del material didáctico, expresamos los resultados en tablas dinámicas a dos columnas, como las de la imagen, que  nos permiten analizar la mayor o menor incidencia, expresada en puntos fuertes y débiles respectivamente, que hace cada empresa editorial sobre la dimensión económica de los hechos históricos de nuestra sociedad contemporánea.

También realizamos algo similar con la ley LOMCE, aportando valoraciones significativas y matizando ciertos aspectos en los estándares, criterios y contenidos que marcan sus bloques temáticos, de acuerdo con nuestro parecer, pues no incidían demasiado sobre esta parte económica de la Historia.

La tercera parte consistió en la representación sobre un eje cronológico del tiempo de los hechos históricos más importantes de la década del 2000 al 2010, observando las repercusiones económicas de cada uno de ellos. Como modelo, los atentados del 11-S y del 11-M, respectivamente en New York y en Madrid, y las consecuencias tan negativas sobre los mercados de valores y las Bolsas mundiales, con fuertes caídas.

Y la cuarta parte se centró en sondeos y encuestas realizadas a alumnos, profesores, Universidades, Sindicatos, Diputaciones y Concejalías de Educación de la Comunidad de Castilla y León. Los alumnos y profesores, en su mayoría, suscribieron las hipótesis que planteábamos al principio. Creían relacionadas la Economía y la Historia, la consideraban que ésta debía tener una importancia media-alta en la asignatura y creían que era necesario formarse mejor en este ámbito para evitar situaciones negativas, posibles de evitar.

Los otros tres sectores de la Comunidad Educativa que han sido sondeados nos transmiten dos ideas fundamentales. La primera es que el conocimiento de la sociedad pasada condiciona su evolución futura. Y la segunda, que debemos asumir el tinte económico que tienen las decisiones sociales y políticas que se toman a diario en nuestros países, ciudades y municipios.

Las conclusiones que extraemos de esta investigación, además de verificar todas nuestras hipótesis iniciales, vienen a resumirse en una frase. Y es que debemos mejorar nuestra formación histórico-económica para, conociendo las consecuencias de las decisiones pasadas, podamos evitar su comisión futura.

No es necesario dar cumplimiento al refrán de que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. Podemos aprender del pasado, y evitar la repetición posterior de los mismos errores.