Domingo, 17 de diciembre de 2017

La salud de los refugiados

Son muchas las personas que abandonan su país huyendo de conflictos bélicos, pobreza y desigualdades. Llegan a nuestras fronteras exhaustas, hambrientas y asustadas. La incapacidad de los Gobiernos Europeos para abordar de forma adecuada la crisis de los refugiados pone de manifiesto el fracaso de la Europa social de la que tanto hemos alardeado. La falta de coordinación en los dispositivos humanitarios  y de voluntad política está produciendo una catástrofe humanitaria sin precedentes en Europa. Se  vulneran leyes, tratados internacionales, derechos humanos e incluso el derecho de asilo. Resulta indignante que se paguen millones de euros a países como Turquía para devolver a todos los extranjeros que llegue ilegalmente a nuestras fronteras, incluidos los sirios, es decir, pagamos a otros países para que realicen el trabajo sucio. Esto contrasta con el gran trabajo desarrollado por las ONG, organizaciones humanitarias y voluntarios que desinteresadamente están soportan una parte muy importante de la carga asistencial y emocional.

Las imágenes y testimonios difundidos a través de los medios de comunicación evidencian las duras condiciones en las que viven los refugiados en los campamentos. Todos hemos visto como algunos duermen a la intemperie y otros en tiendas de campaña mezclándose con el barro. La constante y masiva llegada de personas ha desbordado todas las previsiones y propiciado más  hacinamiento. La falta de higiene y de agua potable, las carencias alimentarias y el frío, unido a otros factores como el cansancio del viaje y el desgaste psíquico y emocional alertan de los graves riesgos para su salud y la dificultad para evitar la propagación de enfermedades transmisibles o poder atender las enfermedades crónicas.

Se está hablando de los refugiados y de la población desplazada en general pero poco de su salud y de la infraestructura sanitaria con la que cuentan. Estoy segura de que existen programas y protocolos, pero también de que serán  difíciles de aplicar debido al desbordamiento de la situación y la falta de infraestructura y recursos para proteger su  salud,  y si no se pone remedio puede empeorar.

Dejemos de una vez el egoísmo y la hipocresía y pongamos fin al sufrimiento humano.