Martes, 12 de diciembre de 2017

Héctor ‘Titín’ Molina: “Los encuentros de Salamanca son de los más importantes porque unen a poetas de lengua castellana y lusitana”

Doctor en Filosofía y Antropología por la Universidad de Salamanca, Molina ha musicalizado a Neruda, Rimbaud, Tundidor, Parra, Mistral, de Rokha, Pepe Ledesma, Huidobro o Alencart. Ahora lo hace con el paraguayo Jacobo Rauskin
Hector 'Titín' Molina, en el Teatro Liceo
El XVIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos reconoció, en octubre pasado, las tres décadas de trayectoria musical del chileno Héctor ‘Titín’ Molina, quien entonces interpretó dos musicalizaciones suyas de poemas de León Felipe y de Juan Ruiz Peña. En dicho encuentro compartió, entre otros, con el chileno Juan Cameron y con el paraguayo Jacobo Rauskin, Premio Nacional de Literatura de su país y a quien ahora acaba de musicalizar dos poemas que cantará en Asunción.  Molina, quien en 1991 ganó el Festival de Viña del Mar (género folclórico), tiene editados quince discos y ha actuado en escenarios de su Chile, Escocia, Argentina, Brasil, Inglaterra, Italia, Suecia, Francia, Dinamarca, Estados Unidos, Perú, Alemania y Portugal. También ha dirigido varios programas culturales en la radio y televisión de su país, y sus pares músicos lo han elegido miembro del directorio de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor

 

Todo indica que Salamanca ha sido el lugar desde donde se ha gestado este viaje que le llevará a cantar en el Centro Cultural Carlos Colombino de Asunción…

No cabe la menor duda de que los encuentros de  Salamanca son de los más importantes de la actualidad, porque unen a poetas de lengua castellana y lusitana. A lo que debemos sumar la inclusión de cultores de otras latitudes. Esto es esencial en un mundo donde el acto creativo ha quedado supeditado a la oferta cultural superflua y desnutrida, con consecuencias nefastas para las futuras generaciones. Los valores y propuestas de la poesía muchas veces han sido proféticas. El poeta visualiza un mundo desde múltiples perspectivas, siendo algunas vitales en el devenir cultural de la humanidad. Incluso la filosofía surge poéticamente y los iluminados como Jesús adoptan la parábola como forma de expresión. En este sentido es esencial que la mediática, la tecnología, trabajen de la mano con la palabra y con el verbo.

Sabemos que conoció a Jacobo Rauskin durante el XVIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos, celebrado en octubre pasado.

Es cierto, pude conocer a Jacobo Rauskin en Salamanca y me parece una gran persona. Su poesía, que pude ir conociendo por las publicaciones que realiza el Encuentro Iberoamericano, me pareció interesante como desafío musical. Así fue que el poema ‘Sobreviviente’ se ha convertido en un bello bolero que he grabado junto al Trío Inspiración, y el poema ‘La Edad de Oro’ ha dado paso a una especie de chamamé que pienso interpretar el 20 de mayo en Asunción, en el Centro Cultural Carlos Colombino que está cumpliendo 25 años. Será una experiencia muy linda conocer este país hermano.

¿Cuál será su programa en Paraguay?

El día 20 de mayo presento una charla sobre cultura mapuche relacionada con mi libro ‘Marrichihueu’, buena parte de mi tesis doctoral en Salamanca, y cuestión que me parece relevante dentro de mi formación porque Paraguay ha respetado su lengua vernácula, el guaraní, mientras que Chile negó el mapudungun, lengua de los mapuche, de manera sistemática porque políticamente ha costado mucho que Chile se entienda como un país de bella diversidad. Es decir, se trató de chilenizar a todos los que conforman el estado chileno. Esa visión está cambiando positivamente en nuestro país. Chile ha firmado el Convenio 169 que lo obliga a realizar consultas a los pueblos originarios, cuestión que han llevado a cabo dos Ministerios: el de Desarrollo social y el Consejo de la Cultura y las Artes. De igual modo, el Estado chileno no ha estado a la altura para innovar en esto. Luego de esto la idea es cantar temas relacionados con el mundo mapuche y cantos latinoamericanos que incluyen los poemas musicalizados de Jacobo Rauskin.

 

Entrevista de Mauricio Sifuentes

Fotografía de José Amador Martín

  • Alfonso Fernández Mañueco y Jacobo Rauskin