Jueves, 14 de diciembre de 2017

Tiempo de cine

La cultura es un elemento esencial de la vida del ser humano. En ese campo se sitúa el creador y difusor de cultura que es el cine. El cine ha pasado por situaciones difíciles y de crisis muchas veces. Pero en el tiempo presente la crisis, sobre todo económica, se ha agravado especialmente. Basta pensar en el tristemente famoso IPC del 21%, que todos los estamentos ligados al cine valoran como grave desastre. Añádase a esto, la disminución drástica de financiación oficial que ha afectado al cine en estos últimos años.

Yo soy bastante aficionado al cine, y algo entiendo de este medio de expresión artística y de comunicación ideológica. Asisto con frecuencia a las sesiones de cine, teniendo como tenemos abundancia y facilidad de ofertas en los cines Van Dyck y en Vialia. Y mi impresión en estos últimos tiempos es la de que hemos mantenido en España, y quizá hasta hemos superado, la calidad del cine y de su producción entre nosotros, a pesar de las limitaciones de financiación. Tenemos un último ejemplo, muy cercano a nosotros por ser obra del grupo de Ciudad Rodrigo Contra Corriente, en la humilde en medios pero de gran alcance y resultados, tanto en el producto cultural como incluso en el económico. Se trata de la película Poveda que, aunque llegó con algún retraso a Salamanca, tuvo resultados de cartelera prolongada de al menos quince días, con gran agrado de todos los que se tomaron la molestia de ir a verla, y a gozarla, entre nosotros.

Lo mismo podríamos decir de productores y directores españoles, tanto de los clásicos como pueden ser Pedro Almodóvar, Alejandro Amenábar, Alex de la Iglesia, Icíar Bollaín, Moncho Armendáriz, Isabel Coixet, David Trueba o Fernando León de Aranoa, como los más modernos y más nuevos.

De estos últimos, El Blog del Cine Español dice que “Son jóvenes, talentosos, con estilo propio y un evidente gancho en la taquilla”. Y cita a Juan Antonio Bayona, con “El orfanato” o “Lo imposible”. A Fernando González Medina, con “Fuga de cerebros”, “Tres metros sobre el cielo” o “Tengo ganas de ti”. Nacho G. Velilla, con “Fuera de carta” o “Que se mueran los feos”. Guillem Morales, con “El habitante incierto”, “Los ojos de Julia” o “El hombre hueco”. Y Javier Ruiz Caldera, con “Spanish movie”.

De otros nombres más modernos, señalemos solamente algunos de los 52 directores que presenta Caimancuadernosdecine, de Caimán Ediciones, en la página web https://www.caimanediciones.es/, con el título sugerente de “Los nombres de este ‘nuevo’/’otro’ cine español: Manuel Martín Cuesta, con “Caníbal”. Víctor Iriarte, con “Invisible”. O el salmantino Ricardo Íscar, con “BADU”, “Tierra negra”, “El cerco” (junto con otro director salmantino Nacho Martín), “Danza de los espíritus” y “El foso”.

Con toda esa creatividad del cine español, merece la pena buscar soluciones para que la gente aficionada al cine vuelva a asistir a las salas donde se exhibe: Días del cine cada semana con entradas de costo rebajado, por ejemplo. En esta semana se ha celebrado “la fiesta del cine” con rebajas especiales en los tres días lunes, martes y miércoles.

Nuestra sala de calidad del cine, los Cines Van Dyck, tan meritoria ya por los largos años que lleva trabajando y ofreciendo su selecta muestra de programación día tras día, semana tras semana. De vez en cuando programa hasta series de películas escogidas en versión original, tan apreciada por los cinéfilos salmantinos. Ahora está a punto de ofrecernos, ni más ni menos que una serie de once películas producción de autores que han realizado su cine en idiomas y con apoyo de los países europeos. Una buena muestra de lo que puede ser la Unión Europea en tantos aspectos de creatividad y de producción, no sólo en el orden económico, sino también en ámbitos más humanitarios, siguiendo lo mejor de nuestras tradiciones con raíz  greco-latina y aun oriental. Comprando un tiket de entre tres y ocho películas se consigue una notable rebaja de precio, lo que merece la pena cuando no andamos demasiado holgados en medios económicos y sí somos aficionados a frecuentar las salas de cine. Una consideración especial en una ciudad como la nuestra, constituida por gran número de jóvenes bachilleres y universitarios.

Son los tiempos de cine, que merecen ser atendidos y cultivados, aun con esfuerzos especiales, si es posible públicos, pero por lo menos de nuestro humilde origen privado. Auguramos mejores tiempos para el cine. Serán mejores tiempos para una señalada cultura moderna. ¡Viva el cine y su productiva creatividad!