Lunes, 18 de diciembre de 2017

Antonio Vega, una historia de música, éxito y drogas

Habiendo firmado algunas de las mejores canciones del pop español consiguió el respeto de todos y tras una vida agitada fallecía en 2009 a los 51 años
Antonio Vega

El cantantautor madrileño Antonio Vega (16 de diciembre de 1957-12 de mayo de 2009) vivió su vida  intensamente, su vida es una historia trágica, la crónica de una muerte anunciada, su propia lucha de gigantes. Fallecía a la edad de 51 años víctima de una dolencia pulmonar. Llevaba días en estado crítico ingresado en el hospital Puerta de Hierro de Madrid. En el momento de su fallecimiento estaban junto a él sus hermanos y su novia.

La magia de un joven capaz de componer un hit como La chica de ayer con tan solo 19 años, la vía de escape para una personalidad inquieta y un gusto exquisito fruto de una mente privilegiada y maravillosa (tenía un coeficiente intelectual de 168, el mismo que Einstein), que le hizo emprender varias carreras como aeronáutica, física, sociología, etc. hasta que decidió plasmar todas esas inquietudes a través de su música (además de ser excepcional en otros ámbitos, ya que habría hecho, también con éxito, taekwondo, alpinismo y salto de longitud cuando era niño), el gusto por estas disciplinas fueron motivo para dar forma a temas como Una décima de segundo, que versa: “Y es que no hay nada mejor que imaginar, la física es un placer. / Es que no hay nada mejor que formular, escuchar y oír a la vez. / Mide el ángulo formado por ti y por mí / es la solución a algo muy común aquí. / Ahora tú no dejes de hablar / somos coordenadas de un par / incógnita que aún falta por despejar”.

La canción dio título a un elepé que grabaron con el productor Peter McNamee, en el que incluyeron dos versiones del mismo tema: la primera, arrancando a guitarra y voz y seguida por el resto de instrumentos, con una poderosa batería. Un tratamiento rockero muy habitual en los Nacha Pop de la época, aunque sus canciones siempre eran difíciles de sacar, como señaló el compositor Nacho Béjar, que trabajó en muchas ocasiones con Antonio: “Era un tema impenetrable, porque el primer acorde era una cosa demencial para aquel tiempo. Es de una complejidad tremenda”. Pero había otra lectura de la canción cerrando aquel trabajo, una versión delicadísima, grabada a piano y voz con el músico Teo Cardalda en una grabación totalmente improvisada. Así lo contaba el propio Antonio en el libro “Mis cuatro estaciones” de Bosco Ussía: “Yo había escrito el tema para banda, y no existía versión alguna de piano. Había invitado a Teo a que metiera los teclados, y en un descanso se fue al estudio, se sentó al piano y empezó a tocar la canción para recordar los acordes, y buscando una sucesión adecuada, empezó a ralentizar la canción. Me sorprendió y me enganché a él en las primeras palabras”. Este año  se habría publicado una edición de lujo que recupera su LP “No me iré mañana”(2016), su primer disco en solitario, tras dejar Nacha Pop.

Sus conciertos eran una estampa desoladora, se podía ver a un hombre demacrado y deteriorado por la heroína. Sus últimos años fueron una propina de la vida. Su relación con las drogas la arrastraba desde los 80's, cuando entraba a formar parte de Nacha Pop con su primo Nacho García Vega (líder de la anterior banda de la que había formado parte Antonio a finales de los 70's Uhu Helicopter, germen de Nacha Pop). En pleno apogeo de la movida madrileña Antonio Vega no entendía modas ni tendencias. Antonio solo sabía de sí mismo, de sus fantasmas y el poder de escuchar a sus sentimientos, la sensibilidad estaba por encima de todo. Era la nota característica de su música. Sin embargo también se dedicaba de forma incesante al estudio de la guitarra y a su música, compaginándola con el desenfreno de su actividad en los escenarios. Pese a esto su faceta como guitarrista quedó a la sombra de sus dotes como interprete y compositor. Pero lo cierto es que era muy creativo, Antonio cambiaba la afinación de su guitarra. Pero no la cambiaba por afinaciones convencionales. Experimentaba. Sus afinaciones abiertas en Mi y La menor séptima cargaban sus arpegios de poesía.

Hoy, como cada año, recordamos a este músico y poeta para rendirle homenaje. Su legado será su propio obituario, podremos seguir escuchándole en toda la músico que ha influenciado, desde Jarabe de Palo hasta Ketama, así como todos los músicos que dedican versiones y vuelcan su admiración hacia este compositor. Su primo Nacho García Vega comentó que «era una persona única, como ha sido su contribución al panorama musical de este país». Miguel Ríos habló de su «talento tan desmesurado»  y Sole Giménez afirmó que «era una gran persona, pero a la vez muy frágil, todos teníamos la sensación de que necesitaba ayuda». Para Pau Donés «ha sido un maestro, el compositor más grande que ha tenido este país», y para Amaia Montero, ex de La Oreja de Van Gogh, «su estilo, sus formas y su manera de transmitir son irrepetibles».

Asimismo, podemos encontrar una pequeña revisión de su vida (ya que se centra más en esta que en su faceta como músico) en la película documental de Paloma Concejero titulada “Tu voz entre otras mil”.  Un retrato cinematográfico de un hombre familiar, curioso, tímido, sensible, yonki, pero también de un artista sobresaliente, lúcido e irrepetible.