Sábado, 16 de diciembre de 2017

El truco turco

Los refugiados no cuentan con asistencia jurídica, información, ni prácticamente ninguna ayuda. Además, en las devoluciones masivas no se distinguen las circunstancias personales de los refugiados. Lo mismo da que sean hombres, mujeres, niños, la edad o lo que sea. Para cubrirse, Turquía simplemente no permite ningún acceso a datos de estadísticas de solicitantes de asilo, acogida de refugiados, etc… alegando la “confidencialidad” de los mismos.

José María Pindado. Activista por los Derechos Humanos.

      Una de las máximas que he aprendido a lo largo de la vida, hablando mitad en serio y mitad en broma, para la gestión de problemas, es la de tener a alguien al que echarle encima el marrón cuando surja. Aunque suene muy ruin, debe ser una táctica que funciona, sobre todo cuando ves que la utilizan a niveles de política internacional y todo. De hecho, esta sería una manera de resumir el pacto UE-Turquía con respecto a los refugiados. Los gobiernos europeos, viendo venir uno de ese tipo de problemas en los que, se haga lo que se haga, alguien va a quedar descontento, “ha contratado”, para evitarlo, a Turquía y que ellos, que tienen más manga ancha, se ocupen. Así Europa saca el problema de casa y “ya no existe”, porque ahora es de los turcos. Después, lo que ocurra allí no es asunto nuestro, nuestras manos están impecables.

¿Y qué es lo que allí pasa?

     Amnistía Internacional ya ha reportado casos en los que la situación de los refugiados en Turquía es, como mínimo, precaria. Aparte de los abusos que sufren y que podemos ver en cualquier telediario o leer en cualquier periódico (cada día hay un nuevo ejemplo), hay que añadir una tendencia a la devolución masiva e irregular de los refugiados a sus países de origen. El mecanismo es similar en todos los casos: a los refugiados se les detiene en algún tipo de centro y, tras un periodo de tiempo determinado, se les obliga a firmar un documento de “regreso voluntario” y se les embarca en un avión rumbo a su país de origen. Sobra decir que en todo este proceso los refugiados no cuentan con asistencia jurídica, información, ni prácticamente ninguna ayuda. Además, en las devoluciones masivas no se distinguen las circunstancias personales de los refugiados. Lo mismo da que sean hombres, mujeres, niños, la edad o lo que sea. Para cubrirse, Turquía simplemente no permite ningún acceso a datos de estadísticas de solicitantes de asilo, acogida de refugiados, etc… alegando la “confidencialidad” de los mismos.

Ahora que cada cual juzgue lo seguro, además de lo ético y lo legal (características que asegura Europa del pacto con Turquía) que es este subterfugio para librarse del problema de los refugiados. Y no entramos en lo seguro y humanitario que es devolver a alguien a países con los contextos de Siria o Afganistán. Porque, por otro lado, la cosa tiene que estar funcionando bastante bien. Tanto que Alemania ya ha dado aviso. Si hay un cambio de rutas de refugiados a través del norte de África, como parece que se están empezando a abrir, habrá que seguir el ejemplo del pacto Turco y que algún “colega” de la zona se “quede” con aquellos que lleguen a través esas nuevas vías ¿A qué precio? ¿Bajo qué condiciones para los refugiados? Por lo visto, esas preguntas no le preocupan demasiado a la vieja Europa. Ella ha encontrado quien (definiéndolo muy castizamente) “se coma el marrón”, y eso es lo importante.

           Así que ya sabéis, si algo se os tuerce, os vienen cartas malas… conseguíos un “palomo” al que poder untar y que pringue por vosotros porque, como decían los viejecillos de mi pueblo: hacer lo que hacen otros no es pecado. Si a los dirigentes de todo un continente les parece una solución apropiada, será que lo es ¿No?

Para más información:

https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/al-descubierto-la-farsa-de-turquia-como-pais-seguro-tras-devolucion-de-decenas-de-afganos-horas/