Martes, 12 de diciembre de 2017

Liga y liguilla

Cruzaré los dedos para que Piqué tenga que llorar como Boabdil… Y el Madrid pase por La Cibeles de allá (la foto es de la de acá) antes de ir a Milán.

La liga es la de allá, claro, y no es condescendencia o complejo de superioridad, sino branding, como dicen los que creen que saben. Sí, nuestra liga, en México y en el mundo es La Liga y lleva el apellido de un banco al que no me apetece hacer publicidad.

En México, la liga también tiene nombre: Liga MX… y poco más, porque aquí lo que importa es la liguilla… Y esa, curiosamente, no la han comercializado como tal.

La Liga, la de España, parece decidida; si todavía el Granada se jugara el descenso, podría haber más emoción, pero hay que reconocer que uno, como madridista, no perderá la esperanza hasta el domingo, pero habrá que ir pensando en Milán, como parece que empezaron a hacer los colchoneros el domingo pasado, si no, es difícil de explicar.

La liguilla, la mexicana, empieza esta semana. Y hay dos al año, porque cada vuelta es un torneo. Para que haya más campeones, claro… Y más liguillas, más partidos de los que sí ve la gente en la tele.

Voy a intentar describirla porque es algo que llama mucho la atención a quienes vienen acá, aunque no es idea puramente mexicana. La liguilla, grosso modo, es un torneo de copa, un torneo de eliminatorias entre los ocho primeros de la liga. Así la definió Butragueño, de hecho, cuando anduvo por acá. Una especia de play off, pero a ida y vuelta.

Sin embargo, también hay torneo de copa, parecido al de allá, bueno, a la Champions y a la Europa League: la copa la juegan equipos de dos divisiones, primero en fase de grupos y luego por eliminatoria directa.

Entonces, ¿qué pasa con la Liga Mx?, nada, el que queda primero va contra el octavo, y el 2 contra el 7, 3-6 y 4-5; el campeón regular no tiene mayor premio que ir contra el último y cerrar en casa; la gente, de hecho, apenas celebra quedar el primero porque el premio, el campeón, es el de la liguilla.

Por si fuera poco, el descenso se decide por un porcentaje que sale de los últimos 3 torneos, con lo cual, el equipo que sube (solo sube uno) tiene todas las papeletas para volver a bajar. Claro que todos lo saben de inicio, o sea, injusto no es, stricto sensu, pero por ejemplo, cuando Guardiola jugó aquí, en un equipo, el Dorados de Sinaloa, al que entrenaba nuestro “paisano” Juanma Lillo, bajaron a la Liga de Ascenso (la segunda, vamos), sin ser los últimos, quedando cerca de calificar… a la liguilla.

En fin, claro que los partidos de liguilla son emocionantes, entretenidos, pero, a mi modo de ver, además de desvirtuar la competencia regular, se pierde una parte de la emoción…

A estas alturas, sin embargo, no veo intenciones de que la cosa cambie… Y quién soy yo para pedirlo, ¿verdad?

Así que mejor solo cruzaré los dedos para que Piqué tenga que llorar como Boabdil… Y el Madrid pase por La Cibeles de allá (la foto es de la de acá) antes de ir a Milán.

Qué quieren, me salió lo forofo, nomás tantito.

@ignacio_martins

https://www.facebook.com/ignaciomartinescritor

www.ignaciomartin.com

nachomartins (Instagram)