Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Un colectivo conservacionista reclama la prohibición del diclofenaco por sus efectos nocivos sobre los buitres

Azálvaro reclama a la Junta que suavice los requisitos para la creación de muladares en explotaciones ganaderas de espacios protegidos y destaca la ampliación del plazo para depositar cadáveres de animales en estos recintos

Para este colectivo la alianza entre la ganadería y los buitres no se puede perder /AZÁLVARO

A primeros de mayo, la revista Journal of Applied Ecology’ publicaba un artículo: “Potential threat to Eurasian griffon vultures in Spain from veterinary use of the drug diclofenac, sobre el efecto del uso del diclofenaco en las poblaciones españolas de buitre leonado. Los científicos han concluido que el uso de este antiinflamatorio de uso veterinario puede causar la muerte de más de 6.000 buitres leonados al año en España. Denunciado desde hace años por el Colectivo Azálvaro, el diclofenaco añade uno más a los daños producidos por la actividad humana a estas aves imprescindibles.

Sindicatos agrarios y ganaderos reclaman el control de las poblaciones del buitre leonado ante los ataques comprobados sobre animales de explotaciones ganaderas, lo que ha llevado a la Junta de Castilla y León a reconocer la evidente escasez de alimento que sufren los buitres, y la necesidad de aumentar la cantidad de carroña disponible para su alimentación.

La falta de alimento provocada en España desde la aparición de la enfermedad de las vacas locas, cuando la legislación eliminó las fuentes nutricias provenientes de las bajas en la cabaña ganadera, ha motivado que los buitres se vean obligados a recurrir a otras alternativas, especialmente vertederos y basureros, donde encuentran comida de escasa calidad, algo que podría estar repercutiendo negativamente en su tasa reproductiva. A pesar de la puesta en vigor, a partir de 2011, de la nueva normativa que retorna a la situación anterior a la encefalopatía espongiforme, los buitres siguen pasando hambre, y en consecuencia estas especies han desarrollado un cambio de comportamiento provocado por la mano del hombre. Y, en su búsqueda de recursos tróficos, están más presentes que nunca en el entorno de las explotaciones ganaderas, aprovechando con rapidez cualquier oportunidad de obtener alimento.

Ante la escasez de alimento para aves necrófagas, el 4 de abril se publicaba en el Boletín Oficial de Castilla y León la ampliación del plazo de solicitud para depositar cadáveres en muladares, y su uso en zonas especialmente autorizadas (Zpaen). La decisión de la Dirección General del Medio Natural sin duda va a contribuir a mejorar el estado de conservación de estas especies, especialmente si permite realmente aumentar las explotaciones ganaderas autorizadas. Pues, coincidiendo con los propios ganaderos, “en el Colectivo Azálvaro consideramos que si no se suavizan las limitaciones, las cantidades autorizadas nunca llegarán a acercarse a las necesidades reales de las especies necrófagas”.

Como señala este colectivo, “los buitres no son enemigos de la ganadería, ni suponen una amenaza para las economías que sustenta. Han acompañado al ganadero desde que existe, y le han ofrecido una garantía sanitaria imprescindible para el desarrollo y mantenimiento de su actividad. Como asociación dedicada a la conservación de las aves necrófagas, consideramos urgente hacer lo necesario para dar un giro a esta situación de conflicto que no favorece a nadie. Y hacemos un llamamiento a los sectores afectados, así como a la administración, para que vuelva a imperar la cordura y la tolerancia hacia estas aves. La prórroga publicada por la Administración debería ser el punto de inflexión sobre el que las confrontaciones den paso a la colaboración, y se extienda un clima de normalidad en la convivencia con unas aves que forman parte de nuestro patrimonio. Son y deben seguir siendo aliados de la población rural, sanitarios del campo, un tesoro precioso que tenemos la obligación de custodiar”.