Lunes, 18 de diciembre de 2017

El Cuartón de Inés Luna

El viajero que contempla el jardín,‭ ‬sus cedros del Líbano,‭ ‬sus caminos de piedra,‭ ‬sus encinas retorcidas y su capilla maronita no sabe que no solamente arriba a uno de los hoteles más recoletos y originales de toda Castilla y León

Apenas a siete kilómetros de Vitigudino,‭ ‬en dirección a la Fuente de San Esteban y muy poco antes de llegar a Traguntía,‭ ‬un camino de tierra a la izquierda se adentra entre las encinas centenarias para llegar a la insólita casa que domina la finca de El Cuartón.‭ ‬Ante ella desciende una mujer tocada de pieles que se levanta la rejilla del sombrero para admirar los ángulos imposibles de sus tejadillos,‭ ‬su elegancia de columna delgada,‭ ‬su aire inglés perdido en la dehesa salmantina.‭ ‬A su lado se afanan los criados acarreando baúles y maletas.‭ ‬La señorita regresa de Francia,‭ ‬de Italia,‭ ‬de Argelia,‭ ‬del Centro de Europa y ahora permanece en pie,‭ ‬ante su‭ ‬Liberty House,‭ ‬feliz de estar en casa.‭ 

El viajero que contempla el jardín de Inés Luna,‭ ‬sus cedros del Líbano,‭ ‬sus caminos de piedra,‭ ‬sus encinas retorcidas y su capilla maronita no sabe que no solamente arriba a uno de los hoteles más recoletos y originales de toda Castilla y León.‭ ‬O quizás sí conoce la historia de esta mujer modernista adelantada a su tiempo y envuelta en la leyenda que le espera en lo que fue su casa y en la actualidad acoge al viajero con ese lujo atemporal que tanto le gustaba a Inés Luna.‭ ‬Aquella que vivió en la Salamanca de principios de siglo su infancia de niña privilegiada,‭ ‬aquella que fue una adolescente transgresora convertida en la mujer controvertida que llevaba los papeles de la finca,‭ ‬criaba ganado bravo y dejó su vida en el Madrid Alfonsino para recluirse en la casa que construyera su padre en las heredades de Inés Terrero.‭ ‬Una mujer que habita las páginas del cronista Salvador LLopis,‭ ‬del historiador Luis Arias González,‭ ‬de la escritora Macu Vicente y del cineasta Basilio Martín Patino que la retrató libremente en la película‭ “‬Octavia‭” ‬y la mostró con todas sus sombras en un ejercicio de memoria titulado‭ “‬Espejos en la niebla‭”‬.

‭¿‬Qué reflejan los espejos en los que se mira la figura legendaria de Inés Luna‭? ‬Yo quise ver en ella una Dama incomprendida que se enamoró muy joven de quien no pudo corresponderla y que desencadenó,‭ ‬sin quererlo,‭ ‬la tragedia de toda una familia de renteros obligados al exilio.‭ ‬Una historia que los Velasco cuentan junto al fuego del hogar y del recuerdo que aún pervive en el celo concienzudo de investigador del profesor Alfredo García Vicente,‭ ‬cuya familia trabajó siempre para los Luna.‭ ‬Una historia que relata el increíble acervo documental de la familia que ahora custodia el Director del Archivo Histórico Provincial de Salamanca,‭ ‬Luis Miguel‭ ‬Rodríguez Alfajeme,‭ ‬quien nos la mostró en aquellas fotografías sorprendentes donde pudimos recorrer el álbum de una vida diferente.‭ ‬Aquella de la que nos enamoramos todos los que nos hemos dejado fascinar por su compleja personalidad de mujer adelantada a su época,‭ ‬privilegiada por su patrimonio y víctima de la historia de un tiempo que no tuvo clemencia con nadie.

‭¿‬De dónde venía Inés Luna,‭ ‬mal llamada‭ “‬La Bebé‭” ‬por aquellos que nunca la quisieron‭? ‬Su familia se remonta al siglo XV cuando Juan de Figueroa,‭ ‬el señor de Monleón,‭ ‬inició el ingente patrimonio que fue acrecentándose al correr de las generaciones y acabó en las manos de una pareja inusual.‭ ‬La de Inés Terrero,‭ ‬la hija del Senador que quiso traer la línea de ferrocarril a la provincia de Salamanca y la de su marido,‭ ‬un desconocido emprendedor con el que se instala en la ciudad del Tormes que asiste,‭ ‬fascinada,‭ ‬a la instalación de esa‭ “‬fábrica de la luz‭” ‬con la que Carlos Luna trae el alumbrado eléctrico a la ciudad de Salamanca.‭ ‬El profesor Eladio Sanz,‭ ‬catedrático de electrotecnia se topó con el ingenio de este caballero manchego del que poco sabemos y no le dejó marchar.‭ ‬Suyas son las investigaciones que ahora celebran el centenario de la muerte de un hombre capital en la ciudad salmantina,‭ ‬un emprendedor que no solo trajo el alumbrado a las calles levíticas de la ciudad dormida,‭ ‬sino que quiso hacer de las tierras de su esposa explotaciones modernas y construyó la casa que su hija Inés convertiría en su refugio soñado.‭ ‬Carlos Luna es un personaje inusual,‭ ‬partícipe de la modernidad que traerían a Salamanca hombres que hicieron el siglo,‭ ‬un adelantado a su época que tuvo el tercer coche que llegó a la ciudad y que se dejó fascinar por la primera máquina de rayos X que luego tanto trabajo le daría al doctor Filiberto Villalobos.‭ ‬Hombre contradictorio y casi unamuniano en su vocación temprana de pelea,‭ ‬enseñó a su única hija a conducir,‭ ‬a llevar sus fincas y a ser todo lo libre que pudo‭… ‬pero no a enamorarse del hijo de un rentero,‭ ‬faltaría más.‭ ‬Los profesores Eladio Sanz y Alfredo García Vicente tienen la virtud de la documentación,‭ ‬el celo del científico,‭ ‬estudian los archivos,‭ ‬se intercambian la información y tratan de construir la historia.‭ ‬Mientras,‭ ‬en un rincón decadente y un tanto frívolo,‭ ‬yo traté de novelarla.

Inés se merece estos dos caballeros de armas pertrechados de datos y de verdades incómodas que se aprestan a desfacer entuertos y leyendas que la denigran.‭ ‬Yo no sé si sería de su agrado porque prefiero atisbar sus broncas en La Glorieta con ese novio,‭ ‬Gonzalo de Aguilera Munro,‭ ‬XI Conde de Alba de Yeltes,‭ “‬que le sale rana‭”‬.‭ ‬Prefiero saberla enamorada en su madurez del Dictador Miguel Primo‭ ‬de Rivera al que dicen,‭ ‬acompañó en su muerte parisina,‭ ‬y por supuesto,‭ ‬prefiero curiosear en su álbum de fotos azul que me enseña,‭ ‬reverente,‭ ‬Luis Miguel Rodriguez Alfajeme.‭ ‬Quiero pensar que todos los hombres que se acercan a Inés,‭ ‬a mi Dama Luna,‭ ‬se enamoran de ella,‭ ‬por eso me gusta hablar con Carlos Mezquita,‭ ‬quien desde Traguntía denunció el abandono de la casa de El Cuartón como si fuera el mismo campo charro el que se cayera a pedazos mientras a su alrededor la voluntad de Inés se cumplía a medias,‭ ‬porque muerta en‭ ‬1953‭ ‬sin herederos,‭ ‬el trabajo de la Fundación Inés Luna Terrero fue tremendamente complejo en su labor de mantener el patrimonio y becar a los alumnos orientales que practicaban el culto maronita y que venían a Salamanca a estudiar trayendo los cedros del Líbano que ornan nuestros jardines y el Paseo de Carmelitas.

Inés,‭ ‬aquella que se acompaña de una miss inglesa a quien tuvo que dejar partir durante aquella guerra que la convirtió en una campesina,‭ ‬en una enfermera de hospital de sangre‭; ‬Inés,‭ ‬aquella a quienes los falangistas acusan de ser una mujer relajada y a quien le inventan hijos mientras ella trata de adoptar a una huérfana de guerra‭; ‬Inés,‭ ‬la que al final de su vida se abisma en sus soledades solo rotas por su fiel criado,‭ ‬su Consuelo del alma y sus monjas de Vitigudino que velaron su cuerpo aún ahí en el que ahora ya no es colegio de niñas‭… ‬esa Inés insólita que paseó su juventud por el Madrid señorial y por la Salamanca pacata que tanto la denigró envolviéndola en la extravagancia y en las historias irreales en las que montaba desnuda a caballo por la finca o lucía serpientes como pulseras en los pies y las manos,‭ ‬esa Inés ya está convertida en leyenda.‭ ‬Una leyenda que necesita de estudios rigurosos,‭ ‬de investigaciones serias con documentos contrastados que la sitúen en la muy reciente historia de nuestro tiempo y nuestra tierra.‭ ‬Todo lo que con constancia y empuje llevan a cabo Alfredo García Vicente y Eladio Sanz,‭ ‬libres de toda atadura,‭ ‬libres de intereses,‭ ‬decididos a sortear la leyenda‭; ‬contumaces en el dato,‭ ‬pero cercanos,‭ ‬familiares,‭ ‬apasionados,‭ ‬porque Inés Luna y su personalidad,‭ ‬Inés Luna y su insólitas circunstancias lo merecen.‭ ‬Lo mismo que merece Inés que se haya renovado su casa,‭ ‬que se haya convertido en la de todos,‭ ‬con la vista puesta en el deseo de que sea una fuente de trabajo y de prosperidad para su entorno.‭ ‬Esa tierra en la que eligió vivir y en la que Conrado ha sentado las bases de un establecimiento lleno de encanto,‭ ‬de buena comida y de estancias que nos recuerdan a la dueña de la casa.‭ ‬La casa soñada por Carlos Luna,‭ ‬iluminada por la luz eléctrica que trajo a Salamanca y bañada por las aguas de la primera piscina que se viera en la provincia.

Cuántas cosas fueron las primeras en el entorno de los Luna.‭ ‬Cuántos adelantos en tiempos en los que los renteros eran aún los siervos de la gleba.‭ ‬Cuántas innovaciones en una mujer que debía seguir los principios inamovibles del Glorioso Movimiento.‭ ‬Cuánto nos queda aún por saber de Inés Luna y del tiempo que le tocó vivir,‭ ‬gozar y sufrir desde el privilegio,‭ ‬la soledad y esa voluntad de hierro de ser diferente.‭ ‬Y mientras tanto,‭ ‬acudimos a su casa fascinados por su persona,‭ ‬por su época,‭ ‬por sus viajes,‭ ‬por su casa insólita y sus jardines de piedra,‭ ‬por su capilla erigida con mimo donde debe reposar su cuerpo‭… ‬ese que transita entre las rosas con la vista puesta en el ocaso entre las encinas.‭ ‬Ese que se le aparece a quienes vagan por la noche de la dehesa.‭ ‬Ese cubierto de polvo del camino que sale graciosamente del coche antiguo después de encontrarse con su enamorado en Madrid al abrigo de los mentideros y se siente,‭ ‬por fin,‭ ‬en casa.‭ ‬Inés,‭ ‬Inés,‭ ‬Inesita,‭ ‬Inés.

Charo Alonso

Fotografías:‭ ‬Carmen Borrego,‭ ‬Fernando Sánchez Gómez y Archivo Histórico Provincial de Salamanca.