Miércoles, 13 de diciembre de 2017

El pueblo español crea empleo

Ya ha quedado constatado: no nos hace falta Gobierno para crear empleo y que la economía fluya. Las medidas laborales y económicas puestas en marcha estos 4 años han dado su fruto y hoy, tras 5 meses sin Gobierno legítimo, se sigue creando empleo. Esto viene a demostrar que, cuando menos, el mecanismo ha creado inercia y ningún futuro Gobierno debe pararlo. Sin duda, hay que impulsarlo y es momento de apoyarse en técnicos y no políticos para continuar con ese camino de la creación de empleo.

Hay que tener en cuenta las debilidades y fortalezas de la reforma laboral y potenciar aquellas que flexibilicen el mercado laboral. Hay 4 grandes áreas a considerar: la indemnización por despido, los salarios, la fiscalidad del empleo y los sistemas de protección por desempleo.

Una de las cuestiones más endémicas es la condición laboral de fijo y temporal. Hoy día los jóvenes y los trabajadores de mediana edad ya se han olvidado del “trabajo para toda la vida” de nuestros padres y abuelos. Si hemos borrado de nuestro lenguaje de flirteo el “a qué te dedicas” ya podemos ir pensando en borrarlo de las conversaciones entre amigos y compañeros de trabajo. Hemos pasado de lo estructural a lo funcional. Haremos aquello que mejor se nos dé, evolucionando según el mercado laboral y adaptándonos a las circunstancias. Lo importante será estar ocupados.

Los salarios es el gran caballo de batalla del empleo y de la economía global de España. Hay que subirlos. Y lo manifiesto como empleador. Por mi parte no habría el más mínimo problema en pagar más a mis trabajadores, vinculado a una mayor productividad, a unas condiciones particulares pactadas por ambas partes y a una menor rigidez horaria, una jornada laboral adaptada a la productividad y a una mejor fiscalidad para el empleador de los contratos y del personal a cargo. Fijar, por poner un ejemplo, un tope máximo de aportación en Seguros Sociales para PYMES y emprendedores. Es decir, pasar de la suma de Seguros Sociales por cada trabajador a unos tramos según personal empleado. De esta manera se evita la sangría de tener que pagar una “nómina” a la administración por cada empleado e incluso, por su volumen de facturación. Es decir, que un empleador pague un límite máximo a la administración por el conjunto de sus empleados. De esta manera permitiríamos que la empresa tuviera más liquidez para poder crecer y para poder, en su caso, enlazado con lo anterior, poder pagar más a sus empleados.

Como empresa, vivimos de la capacidad de gasto de nuestros clientes, a mayor salario, mayor gasto, mayor cantidad de circulante, más creencia en el sistema y necesidad de créditos al consumo. Al mismo tiempo, la liquidez de nuestros consumidores es necesaria para dejar de ser el paria del mercado mundial. Trabajar al euro esclaviza, vulnera la dignidad laboral y es el gran causante de la desaparición de la clase media. Estancarse en la venta de productos, el comercio al euro no genera más que trueque, intercambio de papel moneda por papel moneda y sólo genera riqueza para quien está en la cadena de distribución o para quien está mediando en los flujos de dinero.

La administración, en lo que respecta a la gestión del empleo es inútil completamente. Todos los funcionarios dedicados a los sistemas de empleo no están generando productividad alguna. Todos ellos debieran ser destinados a departamentos más útiles tales como servicios sociales, consumo y defensa de los consumidores, Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia y un largo etcétera de servicios ampliamente más demandados. En todo caso, sólo deberían existir como centros de formación y de reciclaje profesional para saber adaptar el mercado laboral ante futuras nuevas crisis.

La clase media ha sido borrada del mapa español. Lo que con tanto esfuerzo construyeron nuestros padres tras la transición, lo estamos dilapidando y el futuro es aún más miserable. Nada parece animar a creer que el futuro pase por más que haya un grupo de jóvenes que creen una app del tipo “contigo hay futuro”, “creemos en el mañana” o “motivados para crecer”. Y mediante “me gustas” y con miles de descargas o manifestaciones virtuales, consigamos cambiar el panorama. Mientras tanto, tiramos continuamente por tierra el trabajo profesional y logrado mediante mucha formación de nuestros jóvenes con precios ridículos por productos y servicios con alto valor.

Mientras salgamos a la calle con el ánimo de competir sólo a precio y no a valor, mataremos el futuro y la ilusión con la que se logra un porvenir mejor. Mientras tratemos de pagar lo mínimo sin saber qué hay detrás de ese trabajo, es posible que hasta estemos sentenciando el trabajo con el que nuestros padres lograron ponernos en el sitio en el que nos encontramos. Mientras aceptemos habernos quedado sin clase media sin buscar culpables entre la clase política estaremos apoyando a aquellos miserables que no reconocen ni lo que sus padres han conseguido a sangre, sudor y lágrimas. Hemos venido para crecer, mejorar y aportar. Si no hacemos más esfuerzo por apoyar lo que genera valor, apoyaremos ir cada día a menos. Eso, hoy día, se cifra con esos IPCs negativos que mes tras mes demuestran que estamos haciéndonos la zancadilla a nosotros mismos.