Miércoles, 13 de diciembre de 2017

El "arte" de copiar sin escrúpulos

Como dice el famoso tango “ Cambalache” :
"Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé, en el quinientos seis y en el dos mil también; que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafáos, contentos y amargaos, valores y dublé. Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldad insolente ya no hay quien lo niegue, vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos.
Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador. ¡Todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor! No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao... Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón."

Me voy a explicar: resulta que –de repente– me quedé sin argumento para reflejar en este espacio que tengo a mi disposición cada viernes. Los últimos acontecimientos han provocado que no pueda decir lo que pienso sin herir susceptibilidades, por lo tanto intentaré que se note lo menos posible la quinina que llevo dentro; aunque al lector inteligente, por más que trate de esconder mis perversas intenciones, con poco le sobrará para encontrar en lo que digo, eso que callo.
Los que me conocen saben que soy intransigente con los ladrones de ideas, mal copiadores y elementos de segunda fase que nunca podrán marcar una tendencia por más que lo intentan, se evaden intentando apagar la luz a los demás . En algún momento, a algunos de estos seres inanimados artísticamente pero muy duchos en el arte del robo y el escarnio  le he sacado los colores ( si tuvieran un mínimo de vergüenza ) desde estas líneas por tratar de engañar al público  haciendo pasar por suyo aquello que no lo era, pero como ya sabemos , para bien o para mal : “la red es una casa sin puertas” y contra eso no podemos hacer mucho, ya que mucha gente piensa que sólo hay que entrar y servirse…,(los más ingenuos, o quizás más jetas, además piensan que nadie se entera…)
Desde que la ética paso a un plano terciario y la autoestima se ha hipervalorado,  el arte de copiar el trabajo de otros se ha convertido en el objetivo de todos los mediocres, ignorantes, incultos,( me guardo más adjetivos) que no saben cómo se hace pero lo tienen que hacer, les causa placer y lo mismo son capaces de escribir un libro, firmando como Delibes, pintar un cuadro haciéndose pasar por Dalí, de confeccionar un diseño bordando las iniciales de Karl L. o de elaborar un plato digno de Adriá si hubiesen sabido añadir los componentes.
Para estos fenómenos cuyo eslogan es: si tú lo haces yo también , unas veces fustigados por su familia, otras por el resplandor de su propio ego, mal consejero casi siempre, se meten en trabajos para los que no están formados, ni han querido,  dando lugar  a una chapuza monumental o, en el peor de los casos, a una demanda judicial por plagio, simplemente porque hay a quien se le había ocurrido antes la  idea y tal vez la registró y tenga derechos de autor, aunque en el mundo del arte floral esto sea, tristemente, difícil de conseguir.
Así que, mientras que no haya quien controle los contenidos de la red, subidos por la propia empresa o por nuestros clientes y la ética de tales personajes no aparezca como por arte de magia, de aquí salimos todos escritores, pintores, músicos y poetas... e incluso floristas pero de renombre, y así, el arte de copiar, robar, liquidar,expoliar, el trabajo de otros acabará formando parte del temario de alguna universidad. 
La esperanza que me queda es confiar en el buen criterio del consumidor de todas esas malas copias, y espero que no le engañe ninguno de sus sentidos y se decante por el auténtico, o al menos que sea consciente del engaño y valore al que probó, se confundió, investigó, invirtió ,se formó , se ilusionó antes de que un ladrón de guante blanco  usurpase mucho tiempo de su vida, de renuncias personales que ya nunca recuperaremos.
Y para estos doctores de la fotocopia mal hecha no se olviden que el plagio sigue siendo un delito y el delito tiene las patas muy cortas, y tarde o temprano la tierra se hundirá a sus pies y no tendrán ni brocha ni escalera donde agarrarse.