Viernes, 15 de diciembre de 2017

Los vecinos de Tejares reclaman la reparación de la pesquera

Más de 300 firmas, entre el escrito que se ha enviado a la Confederación Hidrográfica del Duero y por internet, exigen una solución al problema del barrio
Aspecto del estado de la pesquera situada en Tejares

Más de 150 firmas de otros tantos vecinos de la zona del barrio de Tejares han secundado en un escrito enviado a la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) la exigencia y reclamación de la reparación de la pesquera de Tejares y la limpieza del Tormes en esta zona. Además por internet (Change.org) se han recogido otras tantas firmas con la misma intención.

Los firmantes se dirigen a esa Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) para exponer lasdiscrepancias respecto de su informe “sobre el estado de la pesquera de Tejares y del cauce del río Tormes tras la rotura de aquella el 3 de septiembre de 2015” (refª 16/0145, sin firma) y reclamar que tome la alternativa Uno planteada en ese informe: reparar la pesquera, consolidarla y limpiar el río y sus riberas en este tramo.

El escrito que han remitido es el siguiente tal cual lo han remitido a los medios de comunicación:

Los motivos

El informe insiste en opiniones ya conocidas de esa CHD y concluye proponiendo  la alternativa 3: “Eliminar el resto de la pesquera, limpiar la zona y, en su caso, consolidar el cordón de piedra emergido aguas arriba”. Todo ello siguiendo criterios hidrológicos, medioambientales y culturales que estimamos matizables o abiertamente rechazables. El asunto se puede resumir del siguiente modo: la CHD no da valor alguno a la pesquera de Tejares, más bien la considera un estorbo, cosa que los vecinos afectados no compartimos en absoluto, por los siguientes motivos.

1.- Discutible premisa de partida.

El informe sostiene que la rotura de la pesquera de Tejares ha tenido efectos hidráulicos positivos, toda vez que el río –se dice– recupera así lo que llama su “perfil natural” y “estado de equilibrio”. Ahora bien, hablar de un estado natural del río hoy nos parece algo por completo especulativo y sin fundamento, ya que se trata de un curso fluvial modificado y regulado aguas arriba (y abajo) por varios embalses e infinidad de infraestructuras hidráulicas, en uso o abandonadas, hechas con el fin de captar aguas o encauzarlas para usos agrarios, moliendas, batanes, etcétera. (Solamente desde Cabrerizos hasta Villamayor hay restos de al menos diez pesqueras que daban servicio a molinos y otras instalaciones, según el informe del arqueólogo municipal al que haremos referencia más adelante).

Imaginamos que no está entre los propósitos de esa CHD eliminar cuantas obras se hayan hecho en los cauces fluviales para recuperar un supuesto estado natural que, de todos modos, sería imposible de lograr, ya que los efectos de esas obras son en buena medida irreversibles.

2.- Una valoración parcial y contradictoria de los efectos medioambientales y paisajísticos 

En estos aspectos el informe es contradictorio. Por un lado señala que “la afección visual” (el efecto o impresión visual, suponemos) es “casi inexistente”, pero a la vez indica que con la rotura parcial de la pesquera queda a la vista el lecho del río con escombros y residuos urbanos, palos y plantas secas, etc., y los árboles se han secado en algunos tramos. Sin duda, como apunta el informe, éste es un aspecto “del todo subjetivo”, pero no tanto que se pueda negar una realidad palmaria: el río se ve seco, sucio y estancado en su parte sur a lo largo de más de 200 metros, aguas arriba de la pesquera.

El informe reconoce que los efectos ecológicos de la rotura de la pesquera podrían ser negativos, pero solo un poco y temporalmente. Sin embargo, pasa por alto que, además de la suciedad, y a causa de ella y de la desaparición de la lámina de agua, se ha alterado o ha desaparecido la fauna piscícola y avícola que antes la frecuentaba (garcetas, garzas, cormoranes, ánades), mientras que proliferan ratas, mosquitos y otros insectos, sobre todo en época estival. Como ignora este aspecto y no aprecia el evidente impacto visual de este desastre, el informe sentencia que es “venturoso” (suponemos que quiere decir “aventurado”) concretar el efecto medioambiental que tendría la demolición total de la pesquera. Pero no es difícil imaginar que en ese caso los efectos medioambientales señalados pasarían a ser mayores y definitivos.

Lo cual no sería nada venturoso para los vecinos afectados, que ya llevamos varios veranos sufriendo esta situación desastrosa desde que en febrero de 2011 el Ayuntamiento de Salamanca comenzara arbitrariamente las obras de demolición de la pesquera, con la autorización de esa CHD, lo cual motivó una denuncia de los vecinos que acabó con sentencia favorable ordenando la reposición de la pesquera. 

3.- Afecciones de uso no tenidas en cuenta

El informe no se detiene demasiado en este aspecto y concluye: “la pesquera se encuentra abandonada, no está ligada a ningún aprovechamiento de aguas y no cumple función alguna”.

Ahora bien: se indica a la vez que hay tres captaciones de agua autorizadas en la zona. Y si bien es cierto que ya que no funcionan como tales ni el antiguo molino ni la fábrica de luz a las que servía el azud, el molino, ahora de uso residencial, goza de protección estructural dentro del vigente Plan de Ordenación Urbana de Salamanca (PGOU) como “Edificio de interés” (ficha E-002 del catálogo). Resulta evidente que el paso de agua por su cauce inferior y posterior es elemento esencial de su fisonomía arquitectónica, mientras que la permanencia de un caz seco sólo ocasiona, como se puede apreciar, suciedad y apariencia de abandono. Así mismo tiene protección estructural la cercana mansión que hoy ocupa la DGT, que linda con el cauce en su perímetro norte, donde también se aprecian la suciedad y el abandono del caz.

La antigua fábrica de luz, que ciertos planes municipales conciben como futuro centro de interpretación y observatorio natural (Plan especial de protección del Tormes, Tormes +), será un monumento al absurdo en caso de mantener la rotura de la pesquera, al carecer en sus inmediaciones del paisaje y de la fauna a los que hemos hecho referencia. Y lo mismo podríamos decir de los nuevos pasos peatonales y “parques biosaludables” que se imaginan en estos entornos y que discurrirían junto a un cauce seco y cochambroso

4.- Desprecio del valor cultural de la pesquera.

El informe se niega a reconocer a la pesquera valor cultural alguno y pasa rápidamente a otra cosa. Pero no faltan otras opiniones que se manifiestan en sentido contrario. Según el reciente informe del arqueólogo del Ayuntamiento de Salamanca titulado “Notas sobre algunas construcciones hidráulicas tradicionales salmantinas”, sería conveniente proteger y poner en valor estas construcciones en futuras propuestas municipales de intervención en las márgenes del río Tormes a su paso por Salamanca. En un sentido semejante se pronunció años atrás ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Histórico-Artísticos, perteneciente a la UNESCO), resaltando los valores de la pesquera y de su entorno como patrimonio cultural y elemento de identidad vecinal.

Pero es el propio PGOU de Salamanca el que reconoce expresamente ese valor, cuando adjudica a la pesquera de Tejares una protección estructural por tratarse de un “Elemento etnológico de interés”, sobre el cual solo se permitirían obras de “consolidación, conservación y restauración” (ficha del catálogo: EE-11). Es sabido que el equipo de gobierno municipal retiró arbitrariamente esta ficha del Catálogo y del Plan especial de protección del Tormes cuando decidió eliminar la pesquera con la autorización de  la CHD. Sin embargo, aún figura en la documentación consultable en la web del Ayuntamiento http://urbanismo.aytosalamanca.es/es/archivourbanistico/docs/PE_RIO_TORMES_MEMORIA_VINCULANTE.pdf (consultada el 3/4/2016)

Ese intento de eliminación de la pesquera se trató de justificar alegando la supuesta inundabilidad de la parcela ocupada por el Parque de Vehículos de limpieza, construido ilegalmente según sentencia judicial. Informes técnicos posteriores han descartado ese supuesto; sin embargo, el informe sigue insistiendo en la inundabilidad de estas zonas.

En todo caso estimamos que la eliminación de la ficha de protección de la pesquera de Tejares no invalida en absoluto su valoración positiva, ni las consecuencias administrativas derivadas de ello (protección integral), puesto que es el mismo PGOU el que, al fijar sus Directrices básicas, contempla entre ellas la protección y rehabilitación “del trazado y entorno de las vías pecuarias, caminos históricos, canales de riego antiguos y modernos, puentes antiguos y actuales, aceñas, molinos y elementos aislados de interés”,  a todo lo cual otorga un grado de vinculación plena, es decir, de obligado respeto en las actuaciones de desarrollo del plan.  (PGOU de Salamanca, tomo I, apartados 4 y 5). Entendemos que esta directriz obliga a particulares y a administraciones, incluso a la CHD, de la que no consta que litigara con el Ayuntamiento durante la tramitación del PGOU, sometido como fue a los preceptivos periodos de información pública.

Resulta sorprendente que el informe que comentamos ignore ahora esta circunstancia. En su momento hubiera debido presentar una alegación al PGOU en los siguientes términos: “que se protejan y rehabiliten aceñas, molinos y entornos fluviales en el término municipal de Salamanca EXCEPTO LOS SITUADOS EN TEJARES”. Desde luego, resulta de un cinismo espantoso que ahora la CHD señale que la pesquera “se halla abandonada”, cuando las labores de conservación y restauración que se derivan de la planificación urbana le competen en primer lugar, así como al Ayuntamiento, original responsable de todo este desaguisado.

5.- Unos criterios técnicos discutibles

Los criterios técnicos de la CHD referidos a la supresión generalizada de las pesqueras, por otra parte, contrastan vivamente con los mantenidos por otros organismos, tanto públicos como particulares. Hay que recordar que la propuesta general de mantenimiento de las pesqueras no solo se expresa en el PGOU de Salamanca y en el Plan Especial de las Riberas del Tormes (que luego desarrolla también el programa “Tormes +”), sino que ya se recogía anteriormente en el proyecto INTERREG II, de 1994, que se presentó como iniciativa a la Comunidad Europea en 1994. El proyecto  era impulsado por la Diputación Provincial, el Ayuntamiento de Salamanca y la Junta de Castilla y León, y es de suponer que se adaptaba a criterios comunitarios, pues iba encaminado a solicitar ayudas estructurales de la U.E.

Entre las propuestas del citado proyecto, firmado por varios arquitectos y técnicos y referido a toda la cuenca del río Tormes, estaba el “mantenimiento o recuperación de la totalidad de las presas y pesqueras existentes, optimizando mediante su sección el efecto sobre la oxigenación y autodepuración de las aguas”. Y añadía que, en el área de Tejares, Salamanca y Santa Marta, “se restaurarán molinos, rehabilitándolos para otros usos de carácter socio cultural, se restaurarán pesqueras facilitando el paso peatonal por ellas, se limpiarán y recuperarán islas restaurando su estado natural, y se promoverá el uso y disfrute del río como elemento de ocio y deporte”. (Proyecto Raya central ibérica. Iniciativa comunitaria INTERREG-II. Recuperación ambiental y económica, Diputación de Salamanca, octubre de 1994. Clave t2. 2-f8, hojas 7 y 8).

Insistimos: no solo era un planteamiento de hace veinte años, sino que la planificación urbanística posterior en esta ciudad lo ha mantenido, al menos teóricamente, como principio genérico, hasta ahora.

Además, incluso es matizable la opinión de la CHD de que en este caso son aplicables los criterios de la Directiva marco del agua, el Plan hidrológico y demás normativas semejantes. Una somera lectura de ellas revela que tales criterios se refieren principalmente a  “las obras que se realicen” en el futuro y, si se trata de las ya existentes, la posible supresión de barreras longitudinales siempre se hará valorando “el efecto ambiental y económico” de la eliminación, algo que no se ha hecho, o sólo muy parcialmente, en el caso de la pesquera de Tejares, como hemos visto.

6.- El barrio de Tejares pertenece al municipio de Salamanca

Por fin, hay un aspecto del informe de la CHD que evidencia una  contradicción flagrante y un trato discriminatorio hacia el barrio de Tejares. Al proponer la eliminación de la pesquera de Tejares a la vez pide que “se consolide el cordón de piedra emergido aguas arriba (…) para mantener la lámina de agua en el entorno del casco urbano de Salamanca”. Para ello indica que sería fácil “verter escollera” (sic) sobre ese dique.

El informe ya aludido del arqueólogo municipal  dice que ese “cordón de piedras” –situado entre Huerta Otea  y Salas Bajas– es en realidad resto de una antigua pesquera de la que hasta ahora no se tenían noticias. Pero lo llamativo es que la CHD defienda excepcionalmente la consolidación de esa pesquera o dique con el propósito de mantener la lámina de agua en el centro de la ciudad a  la vez que propugna la eliminación de la pesquera de Tejares, lo cual tiene justamente el efecto contrario: estrechar significativamente esa lámina y alterar seriamente el estado del río en este barrio.

Se da el caso de  que la pesquera del Arrabal, frente al puente romano y al paseo fluvial tiene en el PGOU la misma protección que la de Tejares en el catálogo de elementos a proteger (de hecho, la ficha es casi idéntica, salvo la fotografía) y los efectos de su eliminación serían similares. Es evidente que nadie en su sano juicio plantearía tal cosa y si el técnico aboga por mantener y consolidar también el “cordón de piedras” –aunque sea un “obstáculo transversal, como lo es la pesquera del Arrabal– es porque valora positivamente el mantenimiento de la lámina de agua característica del centro de la ciudad.  

Es del todo arbitrario e injusto sostener un criterio técnico para unos casos y el contrario para otros. Es necesario y conveniente que la lámina de agua del Tormes se mantenga lo más íntegramente posible en todo el término, no solo en el centro de la ciudad. El barrio de Tejares pertenece al municipio de Salamanca y es justo que las administraciones le den el mismo trato que a los demás.

Conclusión

“Estimamos por todo lo apuntado que resulta incoherente e infundada la propuesta del informe de la CHD, que concluye pidiendo la eliminación total de la pesquera de Tejares. Que, por el contrario, procede que las administraciones competentes apliquen de inmediato la llamada “alternativa uno” en el informe que comentamos: la reparación y consolidación de la pesquera y la limpieza del río y de sus riberas al menos en  la zona contigua al barrio de Tejares.

Esta es la opinión mayoritaria de los vecinos afectados, que reiteradamente se han manifestado a favor de la conservación de su pesquera y se han opuesto firmemente a su demolición, como lo seguirán haciendo en el futuro”.