Domingo, 17 de diciembre de 2017

Investigan cómo hacer más resistente el cultivo de la lenteja

España, entre los 12 países que participan en el proyecto LEGATO, a través de la Universidad de León
Lentejas producidas en la comarca de La Armuña

Estamos dentro del Año Internacional de las Legumbres, proclamado por las Naciones Unidas y la FAO, y momento para destacar algunos datos como que las leguminosas de grano representan menos del 2% de la superficie arable europea, en contraste con más del 10% de China y América. Mejorar el cultivo de las legumbres en la UE es el objetivo del proyecto LEGATO, LEGumes for the Agriculture of Tomorrow o Legumbres para la agricultura del mañana, en el que participan 12 países, entre ellos España, a través de la Universidad de León. Desde aquí, tres investigadores se centran en identificar los genes de las lentejas que confieren “resistencia a enfermedades producidas por hongos”, principalmente el Mildiu “para desarrollar herramientas que permitan obtener variedades más resistentes”. Así lo explica el catedrático de genética de la ULE, Marcelino Pérez de la Vega.

La especie “modelo” en la que se basa el proyecto, expone, es el guisante y lo que se busca, en el caso de la parte de la investigación de la ULE son “los genes identificados en el guisante, en la lenteja. Ya se conocen varios y está probado que confiere resistencia al Mildiu, una enfermedad que causa pérdidas importantes”. Si las variedades son resistentes, añade, “producirán más y se necesitarán menos fitosanitarios durante el cultivo”.

El proyecto termina en 2017, aunque según Pérez de la Vega las investigaciones ya van muy avanzadas, además del 'grupo de resistencia' en el que se incluye España y en el que, además de la parte de investigación que se lleva a cabo en León hay también un grupo en Andalucía, centrado en las habas, LEGATO también investiga sobre “técnicas de cultivo, producción ecológica y beneficios para la salud”, en definitiva, “cubre todos los aspectos, desde la producción al consumidor” El objetivo, resume el catedrático de genética, “es que las leguminosas sigan siendo una fuente fundamental de la alimentación en Europa, de hecho son la fuente más barata de proteínas que hay”.

Además, añade, las legumbres “tienen importantes ventajas ambientales debido a su capacidad para fijar el nitrógeno atmosférico. Por ello, ofrecen importantes ahorros en fertilizantes nitrogenados sintéticos, en los costes energéticos asociados y en la producción de gases invernadero”. A todo lo anterior hay que añadir que usadas en rotación con otros cultivos, aportan nitrógeno al siguiente cultivo, incrementan la biodiversidad y reducen la transmisión de enfermedades y plagas.

En LEGATO participan 17 instituciones de investigación, (entre las que se encuentra la Universidad de León), y 10 compañías o asociaciones profesionales de doce estados europeos (a España, se suman Francia, Reino Unido, República Checa, Italia, Alemania, Serbia, Portugal, Polonia, Austria y Suecia) que están interesadas en la mejora y en los métodos de manejo de las principales leguminosas cultivadas en Europa.

Las legumbres en datos

En Castilla y León se siembran anualmente unas 15.000 hectáreas de legumbres de las 77.000 que hay en toda España, de ellas salen unas 66.000 toneladas, una cantidad que no es suficiente para cubrir la demanda de los consumidores (140.800 toneladas) y, por tanto, España importa más del doble de lo que produce, de ahí que a menudo el consumidor se encuentre en las etiquetas de las legumbres que adquiere que están importadas de países como Argentina.

Las legumbres son ricas en proteínas que aportan un alto valor biológico, disponen de un alto contenido en minerales y añaden fibra soluble a la dieta. En España apenas se consume una media de 3,14 kilos de legumbres por persona y año, fundamentalmente garbanzos, lentejas y alubias.