Lunes, 11 de diciembre de 2017

¿De verdad nos merecemos estos políticos?

En bastantes ocasiones hemos oído decir, e incluso es probable que lo hayamos dicho, que los españoles tenemos los políticos que nos merecemos. Bien, pues si lo he dicho en alguna ocasión, me arrepiento y rectifico. No es posible que seamos tan lerdos como para merecernos los políticos que nos han tocado en suerte en estos tiempos.

El pasado 20 de diciembre los españoles emitimos nuestros votos, son ellos los que no ha sabido gestionar esa situación, y no han sabido porque carecen de las más elementales cualidades que un político debe tener. No han sabido pactar o negociar, no han sabido ponerse de acuerdo ni ceder. Son incapaces de ver más allá de sus propias narices y no hay manera de hacerles despegar el culo de sus poltronas.

Se aferran a sus ideas como si no hubiera ninguna otra, como si hubieran sido ellos los inventores de la política, como si, fuera de sus propios planteamientos, no hubiera vida.

Pero si todo esto, que ya es malo de por sí, fuera poco, hay que añadir que carecen de la más mínima inteligencia, por lo que son incapaces de ver más allá del día que les toca vivir. Se ha dicho que un político sólo es capaz de pensar en las próximas elecciones, mientras que un estadista piensa en las próximas generaciones. Pues nuestros políticos tienen un horizonte tan pegado a sus narices que no son capaces de ver lo que puede suceder dentro de tres o cuatro meses. Tal vez por eso nos obliguen a tener elecciones tan pronto. Se han tratado los unos a los otros con tal desprecio, con descalificaciones, orgullos, insultos… se han reído los unos de los otros, se han dicho de todo menos bonito. Por lo que reunirse en torno a una mesa y hablar en serio del futuro de los españoles se les hace imposible ¿Cómo van a pactar los que se desprecian de tal manera? ¿Cómo se van a sentar en una misma mesa si no se soportan? Claro que a ellos los españoles les importa un bledo, al menos eso es lo que captamos los españolitos de a pie. A ellos, lo que les importa es; primero su propia persona a la que aman sobre todas las cosas, luego el partido, máquina que les proporciona los medios para encumbrarse a sí mismos y que satisface los muchos egos que les ciega.

Dentro de unos meses nos tocará votar de nuevo ¿Y si los españoles volvemos a decir más o menos lo mismo que el 20-D? ¿Qué pasará? ¿Se darán un abrazo y aquí no ha pasado nada? No me imagino un gobierno mínimamente estable en el que ande metida toda la cuadrilla que es necesaria para obtener los votos suficientes para gobernar.

Que no nos pidan a los españoles, al menos a mí no, que votemos para deshacer el bipartidismo. Se lo hemos puesto en bandeja y no han tenido capacidad para gestionar nuestra decisión de una forma sensata. Tal vez lo mejor sea que votemos a quien sea, para que obtenga mayoría absoluta y así nos ahorramos el bochorno por el que hemos tenido que pasar. Luego criticarán y hablarán del famoso rodillo y todas esas cosas, pero que quieren, ¿andar a la greña años y años? porque yo no les veo salida. Buenos sí, veo una, la puerta de carros, y que vengan otros, que ya sería el colmo de la mala suerte que hicieran buenos a estos.