Sábado, 16 de diciembre de 2017

Anpe pide un Pacto de Estado para paralizar o derogar la LOMCE

Advierte que no se utilice la Educación como arma arrojadiza para la confrontación ideológica y que cualquier reforma ovenga precedida de un amplio consenso
Nicolás Ávila, en el centro, presidente de Anpe Salamanca

Ante el nuevo escenario que se abre, en el que finalmente nos vemos abocados a la repetición de unas nuevas elecciones generales, ANPE advierte que “no se utilice la Educación como arma arrojadiza para la confrontación ideológica y que cualquier reforma o nueva ley educativa venga precedida de un amplio consenso político y social”.

En este sentido, desde este sindicato sostienen que para paralizar o derogar la LOMCE es necesario un Pacto de Estado.

Comunicado de Anpe

CUALQUIER MEDIDA QUE SE ADOPTE SOBRE LA PARALIZACIÓN Y DEROGACIÓN DE LA LOMCE DEBE VENIR PRECEDIDA DE UN PACTO DE ESTADO.

El congreso de los diputados aprobó por mayoría el 5 de abril iniciar la tramitación parlamentaria de la proposición de ley presentada por el PSOE para suspender el calendario de implantación de la LOMCE y sustituirla posteriormente por otra ley educativa, con el voto en contra del PP y la abstención de Ciudadanos. La iniciativa ha salido adelante por 186 votos, con 112 en contra y 41 abstenciones. Este es el primer punto recogido en el pacto educativo entre PSOE y Ciudadanos que además recoge la constitución de una mesa para alcanzar un pacto social y político por la Educación que, en el plazo de seis meses, permitirá la elaboración de un marco legal consensuado.

La proposición admitida se convertiría a partir de ahora en un proyecto de ley que debería ser tramitado por la comisión de educación para desactivar los cambios previstos para el curso 2016-2017. Que la cuenta atrás no se interrumpa depende de que se cierre un acuerdo para formar gobiernoantes del próximo 2 de mayo. Si no es así, como parece que finalmente va a suceder, la iniciativa parlamentaria decaerá y la LOMCE seguirá vigente a la espera del devenir de una nueva legislatura, lo que situá esta iniciativa parlamentaria como un brindis al sol o el enésimo intento de instrumentalizar la educación para utilizarla como herramienta de confrontación ideológica.

El debate del pleno del congreso sobre la suspensión del calendario de aplicación de la LOMCE ha puesto de manifiesto, una vez más, que no hay acuerdo posible sobre la Educación en nuestro país. La educación vuelve a ponerse en el centro del debate político de modo irreflexivo sin pensar en las consecuencias inmediatas que puede tener para la organización práctica de los centros, para los alumnos y sus familias y para los propios profesores.  Esta decisión  de paralizar la aplicación de la LOMCE en un periodo de interinidad gubernamental, si se hubiera llevado a sus ultimas consecuencias, nos aleja mucho del objetivo de  lograr un sistema educativo moderno, estable y de calidad.

Ante el debate suscitado sobre la paralización del calendario de la LOMCE y el compromiso de realizar una nueva ley educativa en el plazo de seis meses, ANPE mantiene su objeción a estas propuestas, asegurando que cualquier medida que se adopte debe venir precedida  desde un pacto educativo político y social o, al menos, desde un acuerdo de mínimos básico, que sirva para dar seguridad y estabilidad al sistema educativo y alejen la educación de la confrontación ideológica permanente.

ANPE pide reflexión, cordura y sosiego. Hemos sido muy críticos con la actual reforma educativa, la LOMCE. Una ley que nació sin consenso, en un escenario de crisis económica y lastrada por los recortes y que no es la reforma profunda y global que necesita nuestro sistema educativo, pero no es menos cierto que con este intento de derogación se está cayendo en el mismo error que se pretende subsanar: tomar decisiones sobre Educación sin un consenso real. Algo especialmente grave en las actuales circunstancias de interinidad política, que no propician el marco más idóneo para tomar medidas legislativas de este calado.

También advertimos que para derogar una ley hay que tener preparada una norma que la sustituya. Y tampoco es solución la vuelta automática a la LOE, que recoge todos los postulados del modelo LOGSE, ya superados. Además, parecen olvidar los proponentes de esta medida que el calendario de la LOMCE va inserto en la propia ley y no puede derogarse aisladamente, sino que requiere la derogación de un precepto de una ley orgánica y elaborar una nueva ley resulta materialmente imposible aprobarla en un plazo de seis meses. Hace falta un mínimo de un año e incluso más, si se quiere abrir un debate razonable con los sectores implicados, que busque el consenso y la estabilidad y no se caiga en los mismos errores que han tenido las leyes orgánicas precedentes, que han respondido más a leyes de partido que a leyes de estado con vocación de estabilidad y perdurabilidad.

La paralización de la LOMCE sin que se aborde una nueva ley solo produciría  un perjuicio al alumnado y confusión entre el profesorado, ante un próximo curso escolar que está a la vuelta de la esquina y sin tiempo para hacer los ajustes y cambios curriculares imprescindibles para su puesta en marcha.