Viernes, 15 de diciembre de 2017

Trail of Tears

En 1829  el pueblo de los Estados Unidos de América elije presidente al militar Andrew Jackson, confirmando así que el pueblo norteamericano es que más militares ha elegido para presidir su país.  Pues bien, un año después, en 1830 el 21º Congreso de los Estados Unidos  aprueba la Indian Remotion Act y en consecuencia se aplica el tratado de New Echota, capital de la nación cheroqui, para expulsar a los indios de sus territorios hacia el oeste del río Misisipi, a lo que los éstos se oponen fuertemente utilizando, primero las leyes que les amparaban, y más tarde la fuerza que para nada les sirvió, pues el descubrimiento de oro en tierras de Georgia en 1829, lo que después se llamó “fiebre del oro”,  hizo imparable la expulsión de las cinco tribus indias que ocupaban aquellos terrenos, de tal manera que el estado de Georgia aplicó las leyes estatales nacionales para que se iniciara la expulsión de las cinco naciones indias que ocupaban esos territorios.

El jefe mestizo de la nación cheroqui, de padre escocés, John Ross, interpuso una demanda ante la Corte Suprema de los Estados Unidos en 1832 y el juez John Marsall dictaminó a favor de los indios manifestando que el estado de Georgia no tenía legitimidad legal para imponer sus leyes a la nación Cheroqui. No importó, la democrática nación americana desafió al juez Marsall a que hiciera cumplir la sentencia dictada. Tengamos en cuenta que a estas tribus se las denominaba “tribus civilizadas”, pues habían asumido y aceptado la forma de vida europea y estaban, por tanto, integrados en el tejido social de Georgia.

El gobierno obligó a los cheroqui a viajar hacia el oeste durante casi 3.500 kilómetros atravesando Alabama, Carolina del Norte, Tennessee, Missouri y Arkansas hasta llegar a Oklahoma. El viaje a pie, en medio de un terrible invierno, con los campos llenos de disentería y bajo la presión y crueldad del general Winfield Scott hizo que murieran durante el trayecto entre 4.000 y 8.000 cheroquis. Parece que aquí nació la canción Amazing Grace cuya letra inicial se escribió en idioma cheroqui. Quiero hacer notar que la llamada Leyenda Negra se refiere a las colonias españolas que, en su inmensa mayoría, ya habían conseguido la independencia por aquellos años, mientras otros países diezmaban sin compasión a los nativos amerindios que ocupaban las tierras conquistadas. En la actualidad el pueblo cheroqui es el grupo indígena más numeroso de los Estados Unidos de América, probablemente por el sentido de nación que se acentuó como consecuencia de esta atrocidad.

Pues bien, de la mano de la organización feminista Women on 20’s y por votación a través de Internet, salió elegida la esclava Harriet Tubman para sustituir la imagen del presidente Jackson en los billetes de veinte dólares que el presidente Obama ha aceptado. No solamente no dudo de los valores personales de Tubman, sino que los admiro, como admito también a la segunda clasificada, Eleanor Roosevelt, por la promoción del New Deal, la creación de la Freedom House y, sobre todo, por crear el embrión de lo que sería la actual ONU. No tengo el mismo sentimiento respecto a la clasificada en tercer lugar, Ros Parks, pues si bien contribuyó a reforzar el movimiento en contra de la segregación racial, sus actos fueron meros hechos de rebeldía que, ya anteriormente, habían protagonizado otros negros en el mundo de los blancos, de hecho la activista Claudette Colvin fue encarcelada por la misma causa antes que lo hicieran con Parks, siendo para algunos historiadores la primera mujer que luchó en defensa de los derechos civiles del pueblo afroamericano.

Pero mis sentimientos están con Wilma Mankiller, cuarta elegida, ya que además de sus muchísimos logros y valores, se dan unas circunstancias históricas importantes o al menos curiosas por su coincidencia. El pueblo cheroqui fue expulsado de su territorio a través de un “sendero de lágrimas” por el presidente Andrew Jackson que, casualmente, es el presidente que será sustituido en el billete de 20 dólares, billete de papel moneda al que Jackson se opuso tenazmente y es Mankiller la primera mujer elegida democráticamente, a través de la urnas, para dirigir al pueblo cheroqui. No me negarán que existiría un halo de cierto romanticismo si Wilma Mankiller hubiera sido la elegida para sustituir a Andrew Jackson.