Martes, 12 de diciembre de 2017

Benjumea ganó casi 16 millones en Abengoa en 2015 pese a dejarla en quiebra

 El presidente actual justifica que una cuarta parte se le dieran para que no fuera a la competencia
El expresidente de Abengoa, Felipe Benjumea

Aunque la viabilidad futura de Abengoa parece ya garantizada –al menos, a medio plazo– tras el acuerdo entre la compañía de infraestructuras energéticas y el 75% de sus acreedores, la polémica sigue rodeando la labor de sus gestores anteriores e incluso salpica en parte a los actuales. Así ocurrió este viernes con la declaración de su último presidente –el tercero en apenas siete meses–, Antonio Fornieles, quien justificó la elevada remuneración entre sueldo y conceptos extra que percibió el fundador de la empresa y, a la vez, quien la dejó prácticamente en quiebra: Felipe Benjumea.

Lo hizo al testificar en la Audiencia Nacional, donde se investiga si las indemnizaciones cobradas por Benjumea (11,5 millones de euros) y su ex ‘número dos’, Manuel Sánchez Ortega (4,5 millones), estuvieron ajustadas a la ley o supusieron un abuso dada la delicada situación contable de Abengoa. Fornieles, citado a petición del abogado defensor de su antiguo jefe, coincidió en lo fundamental con él.

Sin embargo, la juez Carmen Lamela (instructora del caso) considera que esas compensaciones económicas «no se corresponden con las pactadas con la compañía ni son acordes con el estado económico y financiero de la misma». El único dato nuevo que aportó el presidente actual de Abengoa, según fuentes jurídicas, fue el concepto de la indemnización de 4,5 millones que cobró Benjumea: «cese anticipado y pacto de no competencia postcontractual».

Es decir, que el fundador de la compañía cobró ese dinero extra básicamente por no irse a la competencia, pese a que su gestión económica había quedado claramente en entredicho al conducirla casi a la suspensión de pagos –se encuentra en preconcurso desde finales de noviembre y así podría seguir hasta el 28 de octubre para extender al máximo número de acreedores el pacto ya suscrito y sobre cuya importancia han vuelto a incidir los auditores en su revisión anual de las cuentas–, con una deuda de 19.127 millones de euros. Según Fornieles, el abono era normal «para asegurar su permanencia».