Jueves, 14 de diciembre de 2017

Enemigos imaginarios

No se inquieten, este año San Jorge no mata al dragón no por falta de lanza, sino de ganas. Hay que entenderlo, cuando se hacen las cosas rematadamente mal, hace falta un enemigo externo para echarle las culpas de todo lo desastroso que sucede, y a los políticos catalanes, esos de flequillo, la cosa de España nos roba, como ya suena a honorabilidad caduca, les ha venido muy bien la festividad de San Jorge para invocar a dragones que meten al sufrido país en las mazmorras o de plano lo churruscan vivo para que no haya dineuros para sanidad, educación y otras menudencias cuando lo necesario son propagandas separatistas y embajadas varias para mostrar al mundo lo primordial que es la independencia de Cataluña. Vaya por delante. Y es que el seny parece un concepto tan olvidado que uno se ríe por no llorar, porque los dragones de verdad son los de Komodo y están en el zoo. Nadie en Madrid tiene mucha gana de molestar al Honorable presidente de la cuasi república, pero claro ante semejantes tonterías aquí seguimos, mandando leyes a cuestionar porque son cuestionables. Ya puede venir en AVE el señor President, que ni por esas, hablar con Rajoy es hacerlo con una pared de concreto y en el fondo es de agradecer, porque discutir la independencia la verdad, es tan inútil como el hecho de que yo aluda mil veces ante la niña bonita la necesidad de ducharse. Nada, estamos en tiempos de mugre y la cosa está tan encallada como las negociaciones para formar gobierno. Pero no teman, yo a lo Rajoy, me callo y mando las leyes al constitucional, o lo que es lo mismo, abro el grifo del agua caliente y acabo empujando a la díscola cochina a la ducha aprovechando que pasaba por aquí.

         Los hábitos higiénicos de los preadolescentes creo que son así, primero detestan el agua y luego gastan la de todo el edificio. Yo estoy en la fase de ahorro y por más que digo que ha llovido lo suficiente como para llenar los pantanos de Paco Rana ni modo, la nena no se deja convencer de las bondades de la limpieza. Por eso me armo de paciencia a ver si alguno cede y se olvida de la independencia y de sus ansias de poder, porque no podemos tener una presidencia tetracefálica con Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias en cabeza del pelotón. Habrá que ir otra vez de elecciones y rezar para que no nos den mucho la barrila para pedir el voto útil. Total, si ya sabemos que van a tener que volver a verse los caretos y esta vez, con ganas. Las mismas con las que mi hija aborda la cuestión de la ducha, las mismas con las que los catalanes afrontan la imperiosa necesidad de ser independiente –algunos- es decir, ninguna. Por eso vamos a echarle la culpa a la pertinaz sequía o a la conspiración judeomasónica, o ya de paso, a los dragones que quieren merendarse la cultura catalana, como si esta fuera un canapé. Habrá que decirles que una cosa es defender la lengua y la cultura y otra portarse como un dictador de libro, es decir, aludiendo al enemigo externo y quedándonos tan anchos y tan panchos. Pobres dragones, qué manera de convertirlos en cabezas de turco… pero eso, de turcos, la siguiente columna.

Charo Alonso.

Fotografía: Fernando Sánchez Gómez.