Jueves, 14 de diciembre de 2017

La fiesta del verdejo

Cañizo (Zamora)

15/abril/viernes

   Día encapotado, con lluvia. Cuando amaina salgo a dar un paseo con Rumbo. El cielo no invita al paseo, pero tengo que salir. Un perro exige mucho cuidado, necesita salir, andar, correr. Y Rumbo, como buen cachorro, lo sabe bien. Cuando llega la hora, por la mañana y por la tarde, me busca en casa y se me queda mirando a los ojos para decirme que proceda, que tengo que atenderle. Es lo que hago. Un perro es como la conciencia, siempre encima. Pero alegre, amable, distendida. Todo un triunfo en este reino animal, del que formamos parte los hombres.

    Quedo a tomar unos vinos con Jerónimo Rando, Isidro Navas y Rodrigo Olías. Un momento entrañable, como cada viernes. Es necesario buscar momentos para hacer de la vida una conversación y una muestra de amistad. Al tiempo, inexorable, siempre hay que ganarle por la mano. Él no para, va a lo suyo, y nosotros tenemos la necesidad de dominarlo con nuestras riendas. O él, desbocado, o nosotros, a ritmo, a paso, poniéndole dentro sabores y alegrías.

 

16/abril/sábado

   Llueve con intensidad, como si fuera una tormenta en el Mediterráneo. Gota grande y constante, sin parar, sin tregua. El cielo, oscuro, promete no cansarse. Voy a Cañizo con Violeta. Las tierras están repasadas, llenas de lagunas en los bajos. Pero es primavera, en su apogeo, y el verde se extiende por valles y cerros, por oteros y lomas. Es la primavera de una tierra llena de horizontes, de una belleza única, de verde que se ve, extendido, inacabable, porque los árboles, escasos, dejan mirar al fondo, sin barreras, sin muros, hasta que se junta el cielo con la tierra. Es la naturaleza de la Castilla y León sin montañas, que conforma otra armonía y genera emociones de inmensidad.  

    Llueve, tras los cristales del coche llueve. Y veo regatos por todas las partes, las cunetas rebosan de agua y los pájaros han volado, se han guarecido hasta que escampe. Cruzo el río Sequillo y se muestra rebosante, como poco después el Valderaduey, que se hace hombre cuando la lluvia persiste. El Raso de Cañizo es una fronda de matices, desde el esmeralda del trigo al metálico de la encina. Los palomares abandonados dan los últimos estertores. Las buracas donde anidaban las palomas son ahora huecos a la intemperie, como nichos de muerte. De hecho esperan la muerte, la desaparición, como si fuera un destino asignado; ninguna autoridad política ha visto en estas construcciones de inspiración árabe, de adobe y barro, un hecho cultural. Los dejan deshacerse, lentamente, al impacto peristente del agua, de la lluvia, hasta que el tiempo, implacable, los derruye del todo. Es la expresión máxima de la indiferencia.

    Antes, entre el barro y las tejas caídas, crecen  cardos y zarzas, donde se guarecen las urracas y los cuervos y se esconden los lagartos y la culebra bastarda. Es el sino de estos pagos, despoblados, solitarios, sin gente. No zurean ya las palomas. Tampoco los gorriones quieren saber nada de los núcleos abandonados. El gorrión busca al hombre, necesita al hombre, pero el hombre, cada día más, desaparece de  Castilla y León. Un político probeta de estas tierras ha dicho que “no es el lobo el que está en proceso de extinción, sino los animales”. No es cierto; el que está en claro proceso de desaparecer en estos pagos es el hombre.

   Castilla, “ayer dominadora”, hoy se desmenuza, se deshace, a compás del tiempo, de la ausencia de hombres y mujeres. Sólo las ciudades, y no todas, medran, siguen adelante, crecen. Al compás de los funcionarios, últimos resistentes de una civilización que se apaga. Los pueblos no tienen ya nada que hacer. Se les ha acabado incluso la esperanza. Pueblo es una palabra que significa “sin  futuro”.

     Pero yo voy a Cañizo, a encender el fuego de la chimenea, en busca de calor, necesitado del arrullo del pasado, de la memoria, del recuerdo. La llama siempre hay que encenderla. Después ella se mueve a su antojo, entre rojos profundos y naranjas de perfil, entre azules de azufre y humos grises que se van arriba. El fuego, la llama, la vida.

   Espero al escritor Augusto Viñales. He terminado de leer su novela “Los espejos enfrentados” y quiere que le haga un comentario, un análisis. Los escritores necesitan del lector, es la otra orilla. Le digo algunas reflexiones que ya avancé en el “Picoteo”: es una obra profunda que mira más allá de lo inmediato. Si tiene algo malo es eso: que es demasiado intensa, hace pensar; es una literatura exigente, impropia de estos tiempos ligeros, vacuos en la palabra y el verbo. O sea: que es una gran obra, pero dudo de que sea del gusto actual. La moda manda, aunque ya sabemos que la moda es  tan mala que sus entendidos y promotores necesitan cambiarla cada año. En el 400 aniversario de la muerte de Cervantes “Los espejos enfrentados” hace honor a la efeméride.

    Un pulpo a mi modo, con mucho pimentón, huevos rotos y lomo de olla, en aceite, componen el menú de una comida fraternal cargada de las emociones que proporciona una amistad de 40 años. Un verdejo Cuarenta Vendimias de la bodega Cuatro Rayas, y un tinto de Toro, Dehesa Gago, inyectan espíritu a las palabras. ¿Qué sería de nosotros sin amigos?

 

17/abril/domingo

 

  Voy con Rodrigo a la Fiesta del Verdejo de La Seca. En esta población, y otras cercanas, reclaman como muy propia, desde siempre, y con toda la razón, la uva verdejo, que es alma y vida del vino blanco de la Denominación de Origen Rueda. En La Seca esta varietal encontró el mayor apoyo y cariño cuando más lo necesitaba, cuando pocos apostaban por ella, o cuando la filoxera destrozaba viñas sin parar.

  El vino de Rueda está de moda en España por su elegancia, personalidad y armonía, El enólogo de la Bodega Cuatro Rayas, Ángel Calleja, toda una institución en la zona, fue el encargado de pronunciar el pregón. Palabras de recuerdo al pasado, al esfuerzo común, a la entrega de los viticultores de la zona a una causa que ahora se llama éxito. Ángel Calleja, Cuarenta Vendimias sobre sus fuertes hombros, es una persona respetada y querida por los habitantes del lugar. En su pregón mentó a Cervantes, y a su tierra de origen, un lugar de La Mancha del que quiso acordarse; también dio un consejo muy quijotesco, el de la moderación  a la hora de beber, “porque el vino demasiado ni guarda respeto ni cumple palabra”.

    Hace bien La Seca en exaltar su uva, la  verdejo, porque cuando se acierta hay que decirlo, proclamarlo a los cuatro vientos. Que la obra bien hecha buen elogio merece.

 

    Por la noche veo en televisión una entrevista de Jordi Évole, periodista incisivo y exclusivo, con Arnaldo Otegi, líder de la izquierda abertzale, recién salido de la cárcel por sus apologías al terrorismo de ETA. Otegi cuenta cómo se fraguaron muchas conversaciones secretas en el País Vasco para conseguir que ETA dejara de matar y se muestra conciliador ante el futuro político. Pero no pide perdón ni se arrepiente del apoyo dado a ETA, si es que no era de ETA, esa organización que dejó más de 800 muertos y 5000 heridos. Con un lenguaje ambiguo, Otegi sigue entendiendo la democracia a su manera, como le conviene, sin admitir, y entender, que él y sus conmilitones han utilizado métodos de terror inadmisibles en una democracia. Que han querido imponer sus ideas con un sistema alejado totalmente de la razón, del mínimo sentido humano y abocado, además, a un fracaso seguro. Sólo era cuestión de tiempo. Afortunadamente, ETA ya no mata, y eso debemos valorarlo muy positivamente. A partir de ahí de lo que se trata es de mejorar las cosas, pero sin olvidar la justicia y los muertos inocentes.

   Durante la entrevista se recuerda a Miguel Ángel Blanco, una de las vilezas más crueles cometidas por ETA. Secuestrado y asesinado en el año 1997. España aún tiene grabada en el alma de pueblo aquel drama, las manifestaciones y las manos blancas y abiertas que nacieron aquellos días para pedir que fuera liberado el concejal del PP de Ermua. No fue así y lo dejaron abandonado como a un fardo con un tiro en la nuca, marca de ETA. Fueron unos días terribles que yo viví dentro de los Telediarios de TVE en Madrid, donde estaba trabajando.

    La angustia, la evolución de las noticias, las peticiones de los políticos para que ETA no cumpliera la amenaza de asesinarlo y la convulsión de la sociedad lo seguí minuto a minuto. Es más, hice varias informaciones del hecho, entrevistando por teléfono, desde el oficio y la angustia, a algunos familiares de Miguel Ángel Blanco, antes y después del asesinato. Palabras entrecortadas, llenas de lágrimas, de tristeza infinita y desesperanza, documentos inmateriales todos para elaborar la crónica de una muerte anunciada.

    Otegi tuvo la desfachatez de decir en la entrevista que aquel día él estaba en la playa con su familia, y que intentó evitar el desenlace. Gracias, hombre, por el detalle. ¿¡Será posible!?   

 

18/abril/lunes

 

     Comida de fraternidad de todos los trabajadores de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Valladolid para despedir al hasta hace unas semanas presidente de la institución, Carlos Villar, Director General de Protos, una de las grandes bodegas de España y de la Ribera del Duero. Es más, el nombre de Ribera del Duero es propiedad de Protos, pero lo cedió en su día a la Denominación de Origen. Eso hay que reconocérselo a Protos, por su generosidad, nada habitual. Aquí queda dicho para recuerdo de desmemoriados.

   El reconocimiento de los trabajadores de la Cámara de Comercio de Valladolid a Carlos Villar, por su entrega y trabajo, durante dos largos años, desde el más puro altruismo, a la causa cameral, fue la consecuencia a su ejemplar conducta. En estos tiempos de culto al dios dinero, este tipo de ejemplos siempre son de agradecer. Y valorar como se merece.

  

   Por la tarde, ante el televisor, escucho y veo noticias muy tristes, especialmente el desastre causado por un terremoto en Ecuador. Cientos de personas muertas y heridas, casas derruidas y sufrimiento indescriptible. A la gente pobre y humilde, por si fuera poco, el cielo divino le aumenta el castigo, zarandeándole las entrañas de la tierra. ¿De verdad son bienaventurados los pobres y los que sufren porque de ellos es el reino de los cielos?¿Qué pecado han cometido los niños y los ancianos? ¡Qué cosas se dicen! Dios anda muy despistado. Menos mal que en la tierra, su vicario, el Papa Francisco da constantes muestras de amor al prójimo. Es más: ha removido las conciencias de los políticos europeos con su actitud y ejemplo en Grecia ante los refugiados sirios, otros seres humanos castigados sin pecado y sin culpa.

    Entre el cielo y la tierra hay un litigo sin resolver.

 

20/abril/miércoles

   

   Asisto a un almuerzo con varios amigos en una bodega de corte moderno. Un edificio impresionante que alberga grandes depósitos de acero inoxidable. El vino es limpieza, limpieza y limpieza. Y trato amoroso a la uva, ya desde la cepa. Después el tiempo, la precisión del laboratorio y la madera de roble francés y americano hacen el resto.

    Existe un culto al vino en estos tiempos broncos que ni la Biblia. Algo es algo. Pero en la comida convenimos que hay mucho fantasma que dice entender mucho de vinos y después es incapaz de distinguir, en cata ciega, un vino de tres euros con otro de cien, o aún peor, un tinto de un blanco.

    Actualmente en España se hacen grandes vinos, en todas las regiones, y con todo tipo de uvas, desde la tempranillo, la gran uva de La Ribera del Duero y La Rioja, a la monastrell, la sirah, la rufete, la cabernet souvignon, la verdejo, la palomino o la macabeo. Las variedades son múltiples, muchas desconocidas para la mayoría, utilizadas en ocasiones para “coupages”, mezclas que consiguen vinos de sabor majestuoso.

    Pero el vino, lleno de alma, que supone un homenaje para todo cuerpo dispuesto a ingerirlo, tiene problemas, y es que no se consume de acuerdo a su producción. Las bodegas de España tienen en su estómago, fresco y con un toque a madera noble, demasiado excedente. Y ese es el problema del sector: la venta. Producir se produce, con calidad, pero la dificultad es venderlo. Por eso hay muchas bodegas con problemas económicos y algunas, muchas, se venden después de mil esfuerzos y comprobar que no aguantan los números. Hay bodegas que han entendido el problema, que no es producir, sino vender, y compran distribuidoras para asegurar la venta en todos los mercados mundiales.

   Toda la vida, después de la época del trueque, ha consistido en comprar y vender, siendo la sangre de todo el proceso el dinero, lo más sagrado, que decía mi profesor del Bolsa. Ahí se genera el equilibrio entre el cuerpo y el alma de los humanos, esos seres, nosotros, obsesionados con la felicidad, palabra mágica, fin máximo de todo ejercicio vital.

    Comprar para vivir bien. Pero para eso antes hay vender de forma beneficiosa y eficiente. El dinero, ese poderoso caballero quevedesco, es realmente el creador del mundo moderno, este nuestro.

    Una reflexión: “Cultivad asiduamente la ciencia de los números porque nuestros crímenes no son más que errores de cálculo” (Pitágoras)

 

21/abril/jueves

 

   Los ríos vienen cargados. La lluvia desmedida está generando problemas de inundaciones en muchas partes. Solía decir mi padre, recordando el refrán, que “nunca, por mucho llover, es mal año”. Él era de tierra secana, y la lluvia la consideraba, a pesar de problemas puntuales, una bendición. Yo también. El sol siempre puede esperar.