Domingo, 17 de diciembre de 2017

Entrevista a D. Alonso Quijano en Radio Ilusión

Políticamente incorrecta es la entrevista que hoy les voy a ofrecer estimados oyentes, un invitado especial celebra cuatrocientos aniversario: señor de grandes batallas, valedor de honras, lector infatigable de libros de caballerías, idealistas y bondadoso, amigo de ayudar el desfavorecido, enamorado platónicamente de “Dulcinea del Toboso”, ¡oh amor! ¡Que nos llevas a la locura, nos haces confundir, embelesas y embobas convirtiendo a la sencilla persona en un ángel puro, de belleza sin par! Mas yo  te digo: Bendito amor que nos elevas y nos pierdes entre sueños...

 El Castillo de Rochafría escenario de tan loca aventura, tiene gran protagonismo en la Batalla de las Novas de Tolosa, corría el año 1212, y manos cristianas logran arrebatar a musulmanes el mencionado castillo, y al igual que nuestro invitado, una hermosa leyenda también le envuelve, “El Romance de Rosaflorida” dueña y princesa del castillo, se enamora del noble Conde de Montesinos.

Una voz suena  traspasando barreras del tiempo, se cuela mágicamente en el cuadro técnico:

En Castilla está un castillo, que se llama Rochafrida,

Al castillo llaman Roca, y a la Fonte llaman Frida.

El pie tenía de oro y las almenas de plata fina

Entre almena y almena está una piedra zafira;

Tanto relumbra de noche como el sol al mediodía

Dentro está una doncella que llaman Rosaflorida

Siete condes la pretenden, tres duques de Lombardía.

A todos ellos desdeña, tanta es su lozanía

Enamorase de un hombre, solo, muy solo… de oídas.

 

Papel y pluma juguetean en mí mano, estoy nerviosa, la ocasión no es para menos. Siento crujir las escaleras, pasos lentos, muy lentos. Ya está aquí.

-Buenas tardes señor D. Alonso Quijano, hágame el favor de sentarse en esa silla

 

-¡Oh Dios de los Universos, nunca en tal batalla me vi! ¿Qué es esto Aldonza mía?

 

-No Señor, no soy Aldonza, soy una persona que admira toda su vida, y que hoy desea celebrar con usted junto a millones de personas el aniversario de su nacimiento, nacimiento que tuvo lugar un muy lejano 23 de abril, en el Hospital de la  Imaginación del “Gran Miguel de Cervantes”.

-No conozco a ese señor, pero a buen seguro que si es mi padre, ha de ser buena persona

-Lo es D. Alonso, no tenga la menor duda.

El Quijote como puede, toma asiento en el recóndito, y pequeño espacio del que disponemos en radio.

-Le hago algunas preguntas y si vuesa meced no considera oportuno contestar, no se sienta incomodo, ni obligado a responder.

-¿Cuántos años tiene, cuando entró en las blancas páginas del libro, para ser letra y palabra?

-Creo que sobre los cincuenta andaba, era mayor, pero así quisome poner el paridor, era  ya un anciano, a veces chocheo, por lo cual, no haga mucho caso a lo que responda

-¿Recuerda si le gustaba madrugar siendo  anciano o prefería…?

-¡No! - Me interrumpe - Era un gran madrugador, no aclarecía el horizonte, y yo andaba preocupado por mis batallas, para liberar hombres incautos  presos de sus enajenaciones.

-¿Tenía muchos amigos?

-¡Sí! me considero afortunado, mí buen amigo el barbero, el sobrino, la tía, el ama y el señor cura…comienza a llevar la mano a la cabeza y cae en profundo sueño.

- No se preocupe Señor Alonso, que le dejo descansar un rato,-No se entera de mi observación- inclina la cabeza sobre la mesa y duerme plácidamente, veo que aún conserva alguna herida de la paliza recibida.

-Siga bella Aldonza, interrogando a su prisionero

- ¿Que plato de comida era su preferido?

- Ufff, poca carne, y siempre lentejas los viernes de ayuno y abstinencia, he querido hollar la Luna

-¡Perdone! no le entiendo esas palabras

- ¡Mi buena niña!, solo le trasmito que si ayuno el viernes, es un sacrificio por aquellos que siempre se creen por encima de los otros. Cuando no hago ayuno me gusta comer “duelos y quebrantos”, estoy cuerdo señorita  que no me entienda, le explico que no son más que unos huevos y chorizo.

- ¿Que le daba la sobrina de cena?

-Muy buena cocinera es la muchacha, a veces abadejo, bacallao y truchuela salada.

-¿Recuerda que dicen se le secó el cerebro de tanto leer?

 

-Pues sí, tuve un acceso de libros de caballería, y eso según el galeno, es muy peligroso, así  fue como perdí el seso.

-¿Quién le armó caballero?

-El ventero, ¡y de rodillas pedicelo!, aquí, aquí en este patio.

-¿Y su caballo? ¿ Recuerda el nombre?

-¡Como no!, un  jamelgo  al que puse Rocinante, que antes de expresar a donde quiero emprender batalla, o regresar a palacio, el mismo lo sabe, y después de cumplir misión, se retira a sus aposentos.

-¿Y cuántos día suelen durar sus batallas?

-Tres días, mas - Aunque mi cuerpo sigue robusto-, me siento cargado de años.

-¿Y que han hecho el barbero y el cura para salvarle de la locura que dicen tuvo?

- ¡Algo terrible! - Noto que se enfada, el rictus de contrae - ¡quemar libros!, los que culpaban de trastornar mis sesos, solo algunos de poesía se salvaron de la hoguera. Y eso que la malvada sobrina, ¡ufff ! , si la cojo, la crujo, decir que los poetas están todos locos, y que es una enfermedad incurable y pegadiza. ¡Solo mis gritos desde la cama! consiguieron apagar la hoguera, todos, todos se habían vuelto locos, -unas gruesas lagrimas salen de sus ojos-Tapiaron el estante donde guardaba mis tesoros...

Hablamos de Sancho, que al ser criado y escudero, no podía ir en caballo, si no en asno, de los largos once kilómetros que tenían los brazos de los gigantes, de tantas caídas como tuvo en sus peleas, contra los  malvados gigantes, de lo quejicas que era Sancho. De la amada Dulcinea, de la pelea contra el vizcaíno, de la cura que le hizo el cabrero, cuando le cortaron una oreja y a base de sal y romero, le curó.

Sapiencia destila D. Alonso Quijano, sensiblidad y ternura por cada poro de la piel, relata el entierro del pastor Crisóstomo, como la gente del pueblo lleva coronas de  ciprés y adelfa, plantas asociadas al duelo y al desamor. Sigue hablando de  que un Rey llamado Arturo no murió, que fue llevado al cielo por un cuervo, y los ingleses no matan cuervos por ese motivo.

Las horas en la ondas son oro, y la entrevista llega a su fin, cuando miro a mi alrededor, El Quijote no estaba, y a la vez estaban todos los personajes en mi mano, un profundo sueño me invadió, cuando  una vez más vivía y sufría las aventuras de Don quijote de la Mancha.

Felicidades amigo Alonso Quijano, y agradecimiento eterno a D. Miguel de Cervantes, que desde una prisión, y apenas sin luz, supo ligar palabras y construir la más bella historia, historia de traspasa años y siglos

Ojala su pluma inmortal anime a mucha gente a leer, el qué lee jamás se sentirá solo, viajará, soñara, y duelos de espadas sean menos duelo, y los dolores se tornen abrazos, si la noche naufraga, o el alquitrán recalienta la piel de tus pies.

 

 

Isaura Díaz de Figueiredo

 

Salamanca a 23 de abril de dos mil dieciséis