Lunes, 11 de diciembre de 2017

El Profesor Angel Cabo y la Facultad de Filosofía y Letras

Estaba en Paris cuando me llegó la triste noticia del fallecimiento de mi profesor y Decano por un tiempo D. Angel Cabo Alonso. 
En mi recuerdo pasan por mi mente los días de aquellas clases en Anayita donde nos daba a conocer con buena pedagogía los elementos esenciales de la Geografía. En aquellos tiempos de profesores distantes, Angel Cabo era de los pocos catedráticos accesibles, tanto en clase, cuando preguntar una duda no estaba bien visto, como fuera de clase. 
Lo que más nos gustaba eran las salidas de campo, los viajes por la geografía castellana para aprender directamente lo que teóricamente nos enseñaban en clase. 
En esos viajes, Angel Cabo y los profesores que le sucedieron como Enrique Clemente o Valentín Cabero, demostraban un talante humano y un acercamiento a nosotros los alumnos, impensable en la encorsetada vida de aquella Universidad franquista. 
Ciertamente, como ha señalado en su necrológica Valentín Cabero, Angel Cabo pertenecía a la estirpe de los maestros, una estirpe en trance de desaparición ante tanto jovencito investigador que se cree un sabio después de publicar su primer artículo. 
En la difícil Universidad de los estertores del franquismo, con unos medios materiales tercermundistas, sin bibliotecas y con penosos laboratorios, los profesores hacían verdaderas maravillas para dar a conocer los fundamentos del saber a unos alumnos que abarrotábamos las aulas de la Universidad de Salamanca. 
Esos maestros de antaño, quizá un poco rígidos, un poco encorsetados, nos dieron mucho, no solo unos conocimientos, sino un impulso para conocer, para aprender y para ser humildes.
Ahora que se habla de la necesidad de empujar a los alumnos para que estudien, lean y aprendan a trabajar, y se comprueba la falta de motivación de una parte del profesorado universitario, es posible que se eche de menos aquellos profesores que se esforzaban por comunicarse con los alumnos, por difundir los estados de la cuestión, los últimos conocimientos que llegaban a una España gris y mediocre.
Angel Cabo tuvo también otra faceta además de profesor, Decano de la Facultad de Filosofía y Letras en el imponente palacio de Anaya, se mostró como un jefe moderado y liberal en tiempos de intolerancia y de crisis política. 
Angel Cabo, como Decano estaba siempre dispuesto a apoyar a los alumnos cuando la represión policial los mandaba a la antigua prisión provincial, junto con el profesor José Luis Martín y el profesor Manuel Fernández Álvarez, siempre buscaba cauces para ayudar a los detenidos y conseguir su puesta en libertad. 
Su talante liberal y moderado en medio del griterío franquista anunciaba una universidad democrática y libre, algo que se tardaría muchos años todavía por conseguir. 
Gracias a él y a otros muchos profesores que no menciono la Universidad de Salamanca y en concreto las Humanidades han logrado un nivel destacado en la vida intelectual española, a pesar de tanto mostrenco que se dedica desde su ignorancia a desprestigiar los logros evidentes de la Universidad de Salamanca.