Domingo, 17 de diciembre de 2017

Tonto el último

Todos los partidos políticos corren como locos hacia la repetición de las elecciones para el 26 de junio. Y miran de reojo “patrás” a sus adversarios retrasados, gritándose entre ellos “tonto el último” y “el último se la queda”. Como juegan los niños cuando se retan a hacer una carrera, aquí los políticos hacen y dicen lo mismo. A ver quién se queda “la vez” de tonto y el “sambenito” de culpabilidad del desastre electoral que se nos avecina. De eso se trata de colgar el título de culpable, el tonto mayor del Reino de España.

También podríamos titular este texto “sálvese quien pueda” de la quema electoral. O poner expresiones más sarcásticas y agresivas, no siendo políticamente correctos.
Todos los partidos políticos corren como locos hacia la repetición de las elecciones para el 26 de junio. Y miran de reojo “patrás” a sus adversarios retrasados, gritándose entre ellos “tonto el último” y “el último se la queda”. Como juegan los niños cuando se retan a hacer una carrera, aquí los políticos hacen y dicen lo mismo. A ver quién se queda “la vez” de tonto y el “sambenito” de culpabilidad del desastre electoral que se nos avecina. De eso se trata de colgar el título de culpable, el tonto mayor del Reino de España.
Porque cada vez está más claro que habrá nuevos comicios; solo se ponen en duda, si a última hora existiese un giro inesperado, la posibilidad de un “cuponazo” a la catalana, o “tamayazo” madrileño, pero esto parece más que inverosímil. 
El PSOE (Pedro Sánchez) dice que "no se rinde", pero ve inevitable nuevas elecciones. Qué paradoja y qué sarcasmo los “grandes” esfuerzos –la mayoría inútiles– hechos para formar Gobierno. Los socialistas han estado jugando al baile de la yenka con paso cambiado: derecha, izquierda, derecha y más derecha. Porque los socialistas han dicho estos últimos días por activa y por pasiva, que ni romperán el pacto con Ciudadanos, ni negociarán con el PP, con o sin Rajoy. Ni se van a un Gobierno de progreso, de izquierdas, al que afirman que no le salen los números.
Pedro Sánchez pone en valor durante la Ejecutiva Federal el esfuerzo que se ha hecho, que no teme a nuevos comicios y que ha cumplido su palabra. Pero nos tememos que esto sea el suicidio político de Pedro Sánchez y del PSOE actual. Un PSOE, que se queda sin Gobierno, sin líder claro y se encamina de bruces a la oposición eterna, aún con fuga de cientos de miles de votantes.  
El nuevo estratega de organización de Podemos, Pablo Echenique, se envalentona y dice no temer a  un nuevo proceso electoral. Echenique duda si es bueno llegar a ello, pues corrobora que, como mal menor, tendríamos a Rajoy y al PP hasta fin de año. O sea que, tanto P. Iglesias como Echenique tienen una mano tendida a un pacto improbable con el PSOE, y la otra hacia atrás, escondiendo la papeleta para las urnas. Y miran con ansiedad no disimulada a IU. Y estos, ansiosos, están a la espera de lo que haga Podemos, mirando las urnas.
A Rivera y C´s le da lo mismo que haya o no elecciones. Ahora, quieren un tripartito, nunca con Podemos, y después, pues se aliarán con el PP, para formar mayorías de derechas, y tan campantes. Ellos, a pillar, eso es lo que quieren en el fondo y en las formas. 
¿Servirá de algo que se repitan las elecciones? ¿Los previsibles resultados del 26J despejarán el tablero político del país? A este paso nos tememos que tendremos PP y Rajoy para rato, con sus pactos engatusando al PSOE y/o al C´s y a otros. Rajoy –con su ejecutivo pepero– parece un presidente no en funciones sino en “defunciones”, agazapado en un plasma o en su solitario despacho de la Moncloa. Y después de vivir del cuento y con menor desgaste electoral que los otros líderes, lo tendremos mal gobernándonos como mínimo hasta final de otoño.

Es de una gran irresponsabilidad la postura del PP por no comparecer en el Parlamento y dar explicaciones de sus gestiones gubernamentales en funciones. Y se quieren ir de rositas, a pesar del pestilente hedor a corrupción del partido y de muchos dirigentes de la formación de la gaviota azul.
A última hora, mintiendo como siempre, y a traición, el Gobierno en funciones de Rajoy empeora la previsión de déficit al 3,6% en 2016, y también duplica el pronóstico de desviación de 2017. Con ello se deteriora la perspectiva de crecimiento económico y de acortar el paro en ambos ejercicios. Habrá más deuda pública, más recortes y más sacrificios, al menos en tres o cuatro años. Un ajuste de más de 14 mil millones de euros, más otros 2 mil millones de recortes varios. Y como nos “sobra” dinero, se pagan los atrasos de la extra del 2012 a los funcionarios, 450 millones. Esto huele a tufo electoral y caramelos para endulzar la campaña electoral del PP a la vista. 
También están ahí los gastos propios de los próximos comicios. Estos ministros peperos desbocados nos dejarán un país en ruina, con menos empleo y más precariedad laboral y desigualdad social.
Habrá nuevas elecciones, sí, porque no todo se puede negociar; está claro. Pero en el pecado tienen todos los partidos políticos su penitencia. Sus actuales líderes no son fiables ni competentes.
Tontos, el último, el del medio y el primero.