Viernes, 15 de diciembre de 2017

Esta es la madrugada que yo esperaba

El mes de abril aporta siempre un hálito especial para todos los portugueses que aprecian la “Primavera” y asumen la democracia como el aire que se respira. Abril es tiempo de “claveles rojos”, símbolos mayores de la “Revolución sin armas” que abrió las puertas de la liberdad y de la democracia a Portugal y a los portugueses. Después de casi 50 años de dictadura y de un tiempo largo y sombrío llegó, como nos dice Sophia de Mello Breyner, “la madrugada que yo esperaba” y “ese día inicial completo y limpio donde emergimos de la noche y del silencio”. La democracia en Portugal cumple hoy 42 años! Es un tiempo significativo de reaproximación a Europa y al mundo, de consolidación y de desarrollo. ¡Hoy es el momento de que evoquemos a todas las mujeres y hombres que en Portugal y en la diáspora resistieron al tiempo ceniciento y de opresión a todas las liberdades! Saludo a los militares de Abril y a todos los portugueses que contribuyeron para derribar un régimen dictatorial que durante 48 largos años aisló Portugal del mundo libre y democrático. El día de hoy tiene para nosotros un significado muy profundo. Hoy es tiempo de que levantemos nuestros puños y de que coloquemos claveles en el pecho, para así homenajear a todos los que combatieron por la democracia, por el libre pensamiento y por los valores humanistas. Hoy es tiempo de que todos evoquemos  a los poetas que cantaron Abril. El trovador mayor, Zeca Afonso, resuena hoy en su dulce y sentida melodía, porque es el día de “Grândola, vila morena, terra da fraternidade, o povo é quem mais ordena, dentro de ti, ò cidade”. El 25 de abril fue y es una grande conquista civilizatoria. Un ejemplo intemporal de todos los que sueñan, como el poeta Manuel Alegre, con “un Abril en la plaza Abril de multitudes, era un Abril en la calle Abril a borbotones, Abril de sol que nace para todos”. En una madrugada de Abril los portugueses se unieron al MFA – Movimiento da las Fuerzas Armadas – para cambiar la página del tiempo y reclamar una “liberdad en serio”, como nos dice la canción de Sérgio Godinho. Hoy es día de fiesta para  que no nos olvidemos que también “en la noche más triste, en tiempo de soledad, hay siempre alguien que resiste, ¡hay siempre alguien que dice no!” (Manuel Alegre). Y hoy más que nunca debemos decir “no” a todos los que atentan contra la liberdad en Portugal, en España y en toda Europa y el mundo democrático. ¡Más que nunca debemos evocar la memoria y la valentía de todos los que combatieron por ideas, ideales y valores éticos y humanistas! Los tiempos que correm son muy difíciles, principalmente para Portugal y para los países del sur de Europa. Desde 1974 para acá las cosas cambiaron mucho. Portugal se modernizó y entró, a la par que la vecina España, en la aventura europea después de que el país hermano realizara también su proceso de transición hacia la democracia. No obstante la notable evolución de los dos territorios ibéricos, sentimos que en el futuro asoman nubes negras sobre las instituciones democráticas y despuntan los caminos difíciles que exhiben nuevas geografías de la pobreza y de la exclusión social. Este tiempo de mayor fragilidad social es terreno fértil para el despegue de las fuerzas antidemocráticas y para el estímulo de las políticas centradas en la austeridad y en la dictadura de los números, ignorando que el arte supremo de la democracia es el gobierno en función del bienestar de las personas y el refuerzo de la participación de los ciudadanos en la “cosa pública”. Este es un tiempo nuevo y difícil. Todos deseamos andar hacia adelante y soñar con un mundo mejor para Portugal, España y para el mundo democrático. Pero si deseamos concretar ese sueño, no podemos dejar de regar la democracia, todos los días, como si fuese una planta necesitada de nuestro cuidado. Si no regarmos las plantas ellas se marchitan. Y si todo se marchita no hay claveles rojos para abrir siempre las puertas a la democracia. Nunca debemos olvidarnos de regar a la democracia, porque siempre hay quien está al acecho para cerrar todas las puertas, ¡dispuesto a reinstalar el tiempo ceniciento, del miedo y de la opresión, en el silencio de una noche oscura! Necesitamos de Abril y de todas sus “madrugadas” para que continuen soplando vientos de liberdad. 

Traducción: Alfredo Pérez Alencart