Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Firma del Acuerdo de París para combatir el Cambio Climático.

El 22 de Abril está declarado como el Día Internacional de la Tierra, y este año según el Secretario General de las Naciones Unidas: “En este día, representantes de más de 170 países se reúnen en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York para firmar el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. Este pacto histórico, junto con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, tiene la capacidad de transformar nuestro mundo.”

Es una declaración grandilocuente, de esas habituales, por ejemplo, ¿se acuerdan de cuando había que reformar el capitalismo que nos ha traído esta eterna crisis (y que tanto contribuye a agudizar el Cambio Climático, por cierto)?. Al menos el Cambio Climático se reconoce como problema y planetario, a pesar de voces tan autorizadas como la del Presidente del Gobierno en Funciones o su predecesor del mismo partido en el cargo, que cuando menos lo cuestionaron coincidiendo con aquellos muy interesados en eso de contaminar.

Pero, al decir de quienes saben realmente de qué va el tema, como los integrantes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que parecen bastante independientes, vamos muy despacio, incluso quizás lleguemos tarde para parar el problema. En realidad para suavizar los efectos negativos para nosotros, porque lo que está en riesgo es nuestro propio futuro, el de la vida tal y como la conocemos, el planeta seguirá aunque encima de él a lo mejor el privilegio de tener vida desaparezca.

Nuestro modelo de “desarrollo” económico se vuelve contra nosotros mismos. La sobreexplotación de los recursos naturales del planeta, que no son infinitos aunque haya quien parece mostrar lo contrario, es la base del modelo económico vigente, el del continuo crecimiento, exacerbado las últimas décadas con un desmedido consumismo de usar y tirar. Y este sigue siendo el discurso oficial, incluso forma parte de las contradicciones del acuerdo PSOE-Ciudadanos “para un gobierno reformista y de progreso”, que parece apostar por cambiar el modelo energético, reducir el impacto del cambio climático y la contaminación, a la par que mantiene el mercado y el crecimiento.

No sé si nuestro futuro es volver a las cavernas, como dicen aquellos que critican a quienes cuestionan el modelo de desarrollo que mantenemos sin analizar todos sus efectos y tener en cuenta todas sus consecuencias. Acercarnos a la sostenibilidad real no tiene que suponer un empeoramiento de la calidad de vida, sencillamente replantearnos nuestra escala de valores. Por ejemplo, podemos seguir mintiendo a los mineros del carbón sobre el futuro de su actividad, pero el uso del carbón como combustible se mantendrá como grave problema ambiental. Parece más lógico reconducir los recursos económicos que se utilizan para subvencionar su existencia hacia actividades menos dañinas para ellos mismos y toda la vida del planeta. Es posible que la vuelta a las cavernas tenga más que ver con mantener el modelo actual que con ser inteligentes y racionales cambiándolo profundamente.

Confiemos que el acuerdo que se firmó ayer de verdad, de verdad, sirva para conseguir un futuro mejor para todos los seres vivos que habitan el planeta (los pobres también, claro).

NOTA: Creo interesante leer la nota de Ecologistas en Acción que explica el problema y el Acuerdo.   http://www.ecologistasenaccion.org/article22416.html