Lunes, 11 de diciembre de 2017

¿Para qué vamos a discutir si Podemos resolverlo a hostias?

Estefanía Rodero, ex-secretaria provincial de Podemos

La que ha estallado en Salamanca no es, ni mucho menos, la primera bronca interna que registra Podemos dentro de Castilla y León, aunque desde luego, junto a la registrada hace meses en Valladolid, es la que ha alcanzado mayor grado de virulencia. Desde que, allá por diciembre de 2.014, el partido eligió sus Consejos Ciudadanos Locales, los conflictos internos y las dimisiones se han sucedido al menos en otras cuatro capitales de provincia, así como en Ponferrada.

De hecho, la salmantina Estefanía Rodero ha sido la quinta secretaria general de un Consejo Ciudadano que renuncia al cargo. Las discrepancias internas sobre la estrategia a seguir en las elecciones municipales se cobraron en su momento las dimisiones de la secretaria del partido en Burgos, Ana Peña, y del secretario en Palencia, Jorge Díez. Meses después, a finales de julio, tiró la toalla la secretaria en León, Sofía Delgado, y en septiembre era el secretario en Ponferrada, el escritor Juan Carlos Suñén, quien abandonaba el cargo.

Paradójicamente, no se saldó con ninguna dimisión la monumental bronca desatada el pasado mes de septiembre en el seno de Podemos Valladolid, donde el sector mayoritario de su Consejo Ciudadano, liderado por Daniel García, rompía públicamente con los tres concejales del ayuntamiento vallisoletano elegidos a través de la marca instrumental “Sí se puede”. Todo ello entre graves acusaciones cruzadas de las que nunca más ha vuelto a saberse.

Aunque no tiene repercusión institucional, el contexto político nacional ha otorgado especial dimensión mediática a la crisis en Salamanca, en la que ni los dimisionarios ni la dirección autonómica se han mordido la lengua. Si los primeros han acusado a la segunda de “violencia orgánica incesante, abuso de poder y persecución política organizativa”, el secretario autonómico, Pablo Fernández, no ha dudado en calificar de “buena noticia” la dimisión de Rodero, a la que acusa de haber mantenido una gestión “déspota y autoritaria” guiada por su “ambición personal”.

Diríase que se han aplicado el chiste atribuido a los vascos: ¿Para que vamos a discutir si podemos resolverlo a hostias?

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