Miércoles, 13 de diciembre de 2017

La panacea de las comunicaciones (I)

Después de la Guerra de la Independencia, Salamanca estuvo aún más aislada por la destrucción de puentes y calzadas. La única vía de comunicación aceptable era la Ruta de la Plata, aunque se encontraba en mal estado por falta de inversiones.

En la década de 1830 comenzaron a construirse las carreteras que comunicarían nuestra ciudad con el resto del país. Hasta entonces sólo hubo caminos carreteros, impracticables en invierno por los lodos, y en verano descarnados y cegados de polvo, a lo que había que añadir la falta de puentes para cruzar los ríos, que cuando venían crecidos no se podían vadear. Una galera tardaba una media de entre 3 días en verano y 5 en invierno para ir de Salamanca a Madrid. Las diligencias, tiradas por siete caballos o siete mulas, paraban en la Plaza de los Bandos, donde se encuentra el edificio del antiguo Banco de España. La primera línea de diligencias regulares con Madrid nació en 1843. También tenían salidas hacia Zamora, Ávila y Valladolid. En 1851 apareció la competencia en la línea Salamanca-Madrid. Los nuevos coches partían de la Plaza Mayor, junto al pabellón oeste, y aprovechando la recién construida carretera sólo tardaban treinta horas en llevar a los viajeros hasta la capital de España.

En 1843 comenzaron las obras de la carretera a Madrid. Se abandonó el antiguo trazado por Huerta y se hizo por la actual N-501. En 1853 terminaron los primeros 50 kilómetros contando desde Salamanca, aunque en 1861 seguía sin terminarse porque no se habían construido los puentes.

La carretera a La Fregeneda, considerada de primer orden por aquello de la comunicación con otro país, la comenzaron a recebar con almendrilla en 1835, pero en 1850 pararon las obras. Se reanudaron con la construcción de los puentes de Cerralbo y Lumbrales. Se terminó en el año 1880.

Empezada a construir la carretera Salamanca-Cáceres a mediados de siglo, también hubo que esperar a 1880 para verla terminada. Faltó financiación y voluntad política, aunque hubo propietarios de tierras expropiadas que no estuvieron de acuerdo con las tasaciones y dificultaron el proceso.

En 1884 la carretera a Ciudad Rodrigo tenía construidos 70 Km., el resto hasta Fuentes de Oñoro seguía sin aprobarse.

Las comunicaciones con la sierra de Francia siguieron practicándose por caminos carreteros y de herradura hasta el siglo XX.

¿Falta de comunicaciones o de espíritu emprendedor?