Lunes, 18 de diciembre de 2017

Educación pide implicación para combatir “la verdad incómoda” del acoso escolar

El Observatorio de Castilla y León analiza los 14 casos de la última estadística

El consejero de Educación, Fernando Rey
Los casos confirmados de acoso escolar en los centros educativos de Castilla y León han pasado de ocho entre septiembre y enero del curso pasado a los 14 en ese mismo periodo de este año. Un incremento que casi duplica las cifras y que el consejero de Educación, Fernando Rey, achacó a la existencia de «cifras negras e invisibles» puesto que hay muchos casos que la comunidad educativa no detecta. «Nos incomoda reconocer que haya más casos, pero es un criterio de oportunidad porque queremos saber la realidad para adoptar medidas más incisivas y estamos convencidos que hay más acoso que lo que verdaderamente se denuncia», aseveró el consejero tras presidir la reunión del Observatorio de Castilla y León, en la sección de convivencia escolar.

El encuentro sirvió para que los asistentes conocieran los últimos datos correspondientes al curso 2014-2015 cuando se detectaron 227 casos de posible acoso (‘bullying’), de los que 31 fueron confirmados y comunicados.

De este total, nueve correspondieron a centros de la provincia de Valladolid, seguido de los ocho de Salamanca y los cinco de Burgos. En cambio, solo hubo un caso en León, Palencia y Soria y ninguno en Ávila. En lo que va de curso, hubo 144 casos denunciados de los que, finalmente, 14 fueron probados, informa Ical.

Rey abogó por «cambiar la mentalidad» de la Administración que no puede «minimizar» los datos del acoso escolar, al igual que ocurrió hace años con los episodios de la violencia de género y era habitual oír comentarios de que ‘los trapos sucios se lavan en casa’. En ese sentido, se mostró partidario de conocer para próximos cursos la tipología de los casos para poder actuar mejor.

El actual informe no desagrega los datos por género, tipo de violencia –homofóbica, transfóbica, xenofobia, timidez extrema y apariencia física–, diferencias entre el medio urbano y rural o entre centros públicos y concertados.

También lamentó que algunos centros tiendan a minimizar este tipo de conductas por temor a perder prestigio, más aún en un momento en que buscan captar al mayor número de alumnos. Eso sí, destacó que la tónica es que los claustros actúen con rapidez al detectar casos de ‘bullying’ y adoptar medidas de prevención porque cada episodio importa al tener un «efecto trágico» en la víctima. Sentenció que la Administración «no puede bajar la guardia».