Viernes, 15 de diciembre de 2017

El camión, otra falsa rentabilidad

En Enero decía “para redundar en esa apuesta por el ferrocarril de la derecha española, de tapadillo aprobaron en puertas de las elecciones una norma que permite circular a “trenes” de camiones (casi el doble de largo de un tráiler actual) por carretera, ¿se los imaginan accediendo a la Papelera, por ejemplo?”. Los megacamiones son legales, casualmente, desde el 23 de Diciembre de 2015, y el primero ha circulado este mes superando los 25 metros de largo y 60 toneladas de peso. Insisto en lo de la única fábrica de tal nombre que parece nos queda en la provincia, tras el clamoroso triunfo de la política industrial de los longevos gobernantes salmantinos.

A la par que se “celebraba” tan magno acontecimiento, aparecía uno de esos informes que no suele conocer quien nos gobierna, como en el PP que nunca saben nada. Encargado por la organización internacional Transport & Environment (T&E), integrada por entidades ambientalista, muestra que el transporte de mercancías por carretera sólo financia el 30% de los gastos que genera. Permanentemente insisten desde ese sector que pagan muchos impuestos, pero resulta que se subvenciona el 70% de sus gastos reales. T&E también alertó del fraude en las mediciones de contaminación de vehículos, luego destapado con Volkswagen.

El transporte de mercancías por carretera cuesta a la economía europea 143.000 millones de euros al año. La propia carretera supone 57.000 millones, los costes externos por congestión 35.000, la contribución al cambio climático 17.000, la contaminación atmosférica 15.000 y los accidentes 14.000 millones. Se recupera en impuestos sobre combustibles el 19%, 27.000 millones, en peajes específicos (donde existen) el 9%, 13.000 millones, y los impuestos directos a los vehículos no llegan al 3%. Quedan 100.000 millones que pagan todos los contribuyentes, 197 euros al año cada uno, más bien sólo aquellos que no pueden acceder a paraísos fiscales claro.

Al menos desde 1995 hay informes fiables que alertan sobre la realidad de los costes del transporte por carretera. A pesar de la matraca sobre la abundante subvención al ferrocarril, su grado de autofinanciación es mucho mayor que en la carretera, de ahí su supuesta falta de rentabilidad. Pero se mantienen falacias tan caras como la apuesta por la carretera o por modelos ferroviarios desmedidos como la Alta Velocidad. El tema resurge al obligar la normativa europea a los Estados, aunque España hace caso omiso, a imponer unos peajes específicos a la circulación de camiones. Que ya existe en algunos y en otros están en vías de implantarse entre protestas de camioneros. La carretera resulta muy cara pero la pagamos entre todos.

No quiero olvidarme del aniversario de la República. El 14 de abril de 1931 comenzaba un ilusionante periodo de la historia de España, que para muchos supuso un notable avance en aspectos sociales, educativos y culturales, incluso en una provincia tan atrasada como Salamanca. Lo razonable es que el régimen político de la Constitución de 1978 se sintiera su heredero, pero hay muchos que parecen actuar como sucesores de quienes hicieron todo lo posible para que fracasara, y lo consiguieron. Recordar a quienes murieron por la libertad, muchos de ellos socialistas por cierto, no es una cuestión de trapos de colores o de patrimonialización de la historia, esa que quiere reescribir continuamente la derecha española, es simplemente de justicia, reparación y dignidad.