Domingo, 17 de diciembre de 2017

Echando una mano (al cuello) al ministro Soria

Lo que en principio parecía un asunto menor -la participación de José Manuel Soria en una sociedad “offshore” antes de entrar en política- se ha convertido en un marronazo para el gobierno de Mariano Rajoy. No ya por el hecho en sí, no precisamente edificante, sino por la contumacia de José Manuel Soria en emprender una huida hacia adelante en la que ha mentido como un bellaco.

Después de la trapisonda a que ha dado lugar su aparición en los papeles de Panamá -que primero saltaron al Reino Unido y de ahí a Jersey, paraíso fiscal donde dejó rastro siendo alcalde de Las Palmas- lo del ministro de Industria no hay ya por donde cogerlo.

A la espera de que comparezca el lunes en el Congreso, muy pocos son ya en el PP los que sacan la cara por Soria. Y desde luego no lo iba a hacer el gobierno de Juan Vicente Herrera, que, días después de las últimas elecciones autonómicas, llegó a pedir su dimisión, responsabilizándole de que el PP perdiera la mayoría absoluta en esa comunidad. El ministro que se propuso liquidar la minería del carbón, objetivo prácticamente conseguido, no suscita ninguna conmiseración entre sus correligionarios castellano-leoneses.

Preguntada sobre el caso, la vicepresidenta y Portavoz de la Junta, Rosa Valdeón, echó ayer en falta “una explicación de mayor profundidad” por parte de Soria, al tiempo que rechazó con carácter general las “argucias” para evitar pagar impuestos en el país de origen y apeló al “plus de moralidad” por parte de quienes ejercen un cargo público.

Y mucho mas rotundo ha sido el senador del PP por León y secretario de la Cámara Alta, Luis Aznar, quién tiene muy claro lo que debe hacer el ministro de Industria. “Simplemente con que sea cierto lo que hoy se está sabiendo, debería irse”, dijo ayer en unas declaraciones a Es Radio Castilla y León. “Si tiene eso y no lo sabe explicar -añadió- que se vaya y no nos haga dar explicaciones sobre algo que ni nos importa ni nos compete”.

Al margen de la estricta legalidad, Aznar no considera admisible que un cargo público participe en sociedades radicadas en paraísos fiscales y, en el caso concreto de Soria, piensa que ha gestionado “muy mal” el problema político de su aparición en los papeles de Panamá, al punto de que “se está haciendo daño a él mismo y al partido”. Los vientos sembrados sobre las cuencas mineras le reportan al ministro canario estas tempestades en Castilla y León.