Lunes, 11 de diciembre de 2017

Salamanca ha perdido el 28% de sus sucursales bancarias

En Castilla y León el sector ha cerrado cerca de mil sucursales en los últimos ocho años y sólo cinco entidades acaparan el 82% del negocio

La escasa densidad de población y su dispersión han obligado hasta ahora a los bancos a tener abiertas más oficinas en la región

Cádiz tiene 1,24 millones de habitantes, de los cuales la mitad viven en el área metropolitana de la Bahía y el resto se reparten entre los municipios de la provincia, que son un total de 44. Soria, cuya provincia suma 92.200 habitantes, tiene más de 500 núcleos de población agrupados en 183 municipios, de los cuales casi la mitad son pueblos de menos de 100 moradores, solo trece tienen más de 1.000 empadronados y apenas tres (Almazán, El Burgo de Osma y la capital) superan los 5.000 vecinos. En la provincia andaluza hay una sucursal bancaria por cada 2.386 habitantes, mientras que la castellana y leonesa cuenta con una oficina por cada 800. Es decir, que la densidad de la presencia financiera en la provincia soriana es tres veces mayor que la que hay en la gaditana. Esto está a punto de cambiar.

Solo cinco entidades acaparan el 82% del negocio bancario en Castilla y León

Con solo unas horas de diferencia, el Banco Santander anunciaba que va a cerrar 450 sucursales en todo el país; EspañaDuero informaba de que quiere despedir a 1.120 empleados; y el BBVA insinuaba que, a medio o largo plazo, prevé eliminar hasta el 75%de su red de oficinas.

Los bajos tipos de interés están poniéndole las cosas difíciles a los bancos a la hora de obtener rentabilidad, máxime cuando, de forma simultánea, la autoridad monetaria eleva los requerimientos de capital y solvencia y la demanda de crédito no acaba de repuntar. Como guinda, la competencia tecnológica y la creciente implantación de la banca digital hacen que el sector esté apretando la reducción de costes. Nuevas reducciones en el número de oficinas y la posible llegada (en el sector se da por hecho)de una otra ronda de fusiones entre las entidades traerán consigo más recortes de plantillas.

La puntilla puede llegar por la sentencia de las cláusulas suelo que obliga a 40 bancos a devolver lo cobrado. El sector va a perder entre mil y dos mil millones de ingresos anuales y el importe de la devolución podría superar los cinco mil –mucho más si el Tribunal de Justicia Europeo obliga a devolver lo cobrado indebidamente desde que se firmó la hipoteca y no solo desde mayo de 2013–. El impacto de las cláusulas suelo puede «llevarse por delante a alguna entidad y que las autoridades obliguen a que la absorba otra», señala José María Martínez, secretario general de la Federación de Servicios de CC OO.

Con datos del cierre de 2015 hay en Castilla y León 2.244 oficinas, el 7,2% del total de España. Se trata de la cifra más baja desde 1980 y representa el 30% menos que las 3.180 de diciembre de 2008, récord absoluto. Y, con todo eso, las 1.481 personas que de media atiende cada sucursal en España están muy lejos de las 2.111 de promedio de la Eurozona.

Castilla y León tiene ocho provincias entre las 16 de España con mayor presencia de oficinas bancarias y la novena, Valladolid, también cuenta con más sucursales por habitante que la media nacional.

Impacto desigual

Según se explica en el estudio ‘La concentración regional del mercado bancario español’, del catedrático de la Universidad de Valencia Joaquín Maudos, publicado por Funcas, «la intensa reestructuración del sector bancario español se ha traducido en una reducción en el número de competidores y en un aumento en el grado de concentración». En concreto, desde el comienzo de la crisis en 2008 a septiembre de 2015, el número de entidades de depósito –(bancos, antiguas cajas de ahorros y cooperativas de crédito)– ha caído el 24% (de 286 a 198) mientras que, en paralelo, la cuota de mercado de las cinco entidades más grandes ha crecido el 37% (del 42,4% al 58,3%) de 2008 a 2014.

Por otro lado, «la reestructuración bancaria ha tenido un impacto desigual a lo largo de la geografía española, al menos en términos de ajuste en la capacidad instalada», señala el estudio, y «la reducción de la red de oficinas tiene distintos grados de intensidad en las provincias españolas y es más acusada en aquellas donde mayor presencia tenían las entidades que han recibido ayudas públicas y a las que el Memorando de Entendimiento europeo ha impuesto severas restricciones en el ajuste de su capacidad instalada».

En Castilla y León, el sector financiero tiene unos 15.000 empleados

El documento de Funcas destaca que existen una serie de provincias españolas «con reducida densidad de población y elevada concentración» bancaria, donde «el número de competidores es reducido». En concreto, en 2014, en cuatro de estas provincias, de las que la mitad son de Castilla y León (Huesca, Teruel, Segovia, Soria) hay menos de diez entidades financieras con oficinas. En cambio, en otras provincias como Madrid, Barcelona o Valencia, el número de competidores supera los 40 (y hasta los 80 en el caso de Madrid).

Mientras en el periodo 2000-2008 la red de oficinas aumentó en España el 17% (6.776), de 2008 a septiembre de 2015 la red se redujo el 32% (14.738), regresando al número de oficinas existente 31 años antes, en 1984. En todas las provincias españolas, sin excepción, la red se ha reducido desde el inicio de la crisis;pero el análisis detallado muestra importantes diferencias en la intensidad del ajuste en los años de crisis, con un rango de variación que va de un valor mínimo del 9% (Cuenca) a un máximo del 42% (Castellón).

En Castilla y León, el abanico de reducciones va desde el 22%de León y Zamora hasta el 36% de Ávila, pasando por el 33%de Valladolid (205 sucursales clausuradas), el 32%de Palencia (73) y Segovia (67) o el 28%de Salamanca (114 menos). Son, exactamente, 936 oficinas menos que en 2008.

Recorte de empleados

El cierre de oficinas se traduce, como es lógico, en reducciones de plantilla. En 2008, el sector empleaba, según datos del Banco de España, a 278.301 empleados. En 2014, la cifra había bajado a 208.291 trabajadores y, a falta de datos oficiales del año pasado, los sindicatos calculan que la nómina habrá bajado de las 200.000 personas. Los expertos pronostican el cierre de 3.000 oficinas y 14.700 empleos hasta 2019 en esta nueva vuelta de tuerca.

En España hay más sucursales por habitante que en la media europea, pero las oficinas están, por así decirlo, bastante menos ocupadas. No en vano, la proporción de empleados de banca con respecto al total de la población española es mucho menor, con un trabajador financiero por cada 230,7 habitantes cuando la media en la Unión Europea es de uno cada 175,4 habitantes.

Las entidades incentivan la banca digital

A falta de datos regionalizados sobre el empleo del sector, si tenemos en cuenta que el 7,2% de sucursales que hay en España están en Castilla y León, el traslado de los datos a los de empleados daría como resultado que en la comunidad trabajan en banca unas 15.000 personas. De hecho, según la EPA, el número de ocupados en Actividades financieras y de seguros ascendía al cierre de ese año a 18.500 personas en la región.

EspañaDuero afirmó en su primer anuncio que debía prescindir de un tercio de su plantilla para seguir siendo competitiva. Dentro de lo malo –el sector suele recurrir a prejubilaciones y sus indemnizaciones no son de las más bajas–, la cosa empeora cuando se trata de las ‘víctimas colaterales’. Tal como resalta Jesús Vara, responsable de banca de UGT en Castilla y León, «cada sucursal que cierra deja en la calle a personal de limpieza, de seguridad, técnicos, de mantenimiento, etc».

Repercusión en la población

De momento, entre las doce provincias españolas con más oficinas por habitante hay cinco de la comunidad (Soria, Zamora, Burgos, Palencia y Segovia). Navarra es la número trece y a continuación aparecen otras tres castellanas y leonesas (León,Salamanca y Ávila). Como se aprecia por esta clasificación, la escasa densidad de población y su dispersión ha obligado hasta ahora a los bancos a tener abiertas más oficinas en la región. Hasta ahora.

Según Jesús Vara, «al problema de la exclusión financiera que se deriva de los cierres de oficinas, en nuestra comunidad hay que añadirle la repercusión que ello tiene en la población». «Liquidadas la cajas, que por su componente social eran las que más sucursales mantenían en el medio rural, los bancos anteponen la rentabilidad de su cuenta de resultados a las necesidades de clientes sin demasiados recursos. Sin escuela, ni tienda, ni oficina bancaria, ¿cómo va a quedarse nadie a vivir en el pueblo?», se pregunta.

A esto habría que sumar, por si fuera poco, una agravante más. Las entidades incentivan la banca digital entre su clientela, pero en muchos municipios rurales de la comunidad la población es mayor, y poco proclive a las nuevas tecnologías, y la conexión a Internet tampoco es de gran calidad.

Fuente El Norte de Castilla