Martes, 12 de diciembre de 2017

Otra torpeza: locales que no admiten niños

Bajo el pretexto de la búsqueda de sosiego, locales de distintos tipos, restaurantes, hoteles, han ejercido su derecho de admisión hasta llegar al extremo de la discriminación. Podemos encontrar restaurantes, donde su reserva de mesa está condicionada a la advertencia de no poder acudir acompañados de menores de 6 años. Su justificación se basa en un tipo de clientela que prefiere degustar sus manjares, sin tener que soportar la vida alegre de la infancia, tan dada a comportarse de acuerdo con la edad que representa. Ya vemos carteles con el mismo diseño que la prohibición de perros en una playa, pero en vez de un can con cuatro patas y orejas puntiagudas, ahora son dos figuras bajitas en negro con una franja roja en diagonal indicando su acceso restringido a locales de ocio. Sin embargo, la lógica del mercado que puede con todo, ha reaccionado a esta exclusión generando, justo la oferta contraria: los denominado family friendly (lugares amigables para familias) donde se especializan en aquellos servicios ideados para divertir a los más pequeños.  

Los que no quieren compartir su tiempo libre con niños basan sus argumentos en la especialización, lo mismo que hay excursiones sólo para gays, o gimnasios para mujeres. De esta manera pretenden alejarse de lo habitual. En definitiva, ya sabemos que el consumo se traduce en que cada persona encuentre lo que busca. Pero estos ejemplos no valen. Limitar opciones a una familia con criaturas, se suma a todas los demás obstáculos a los que se enfrentan a diario. Por ejemplo, los pañales están gravados con un impuesto de lujo (21%), o bien el problema de la escasez de guarderías públicas, siendo las privadas la opción más utilizada. Claro está, siempre que se disponga de una nómina, o bien sean las madres las encargadas de ocuparse de las criaturas, lo cual incrementa la desigualdad entre mujeres y hombres. Pero es de torpes no entender que la tasa de natalidad está directamente vinculada a la tasa de reposición de la fuerza de trabajo. Es decir, que mientras mantengamos el índice de natalidad más bajo de Europa, no habrá futuros trabajadores y, por las mismas razones, no habrá cotizantes. ¿Han pensado cómo influirá este hecho en el sistema de pensiones? Por si fuera poco, la Unión Europea calcula que en el año 2025, el 60% de la población europea tendrá más de 65 años, y “anima” a las madres a tener más hijos. Por supuesto que semejante opinión, y sin aportar más ayudas económicas para crear servicios públicos de cuidado, es una quimera. Por lo tanto, no vale comparar los sitios exclusivos, sean para oteadores de pájaros, o para adictos al pescado blanco, con prohibir la presencia de niños en lugares de ocio. Porque  no es lo mismo especializarse, que discriminar. Sin embargo, parece que los partidarios de restringir la entrada de niños para estar tranquilos, todavía no han pensado que podrían tener una jubilación llena de sobresaltos.