Lunes, 11 de diciembre de 2017

Pyfano, en estado puro

Una gran familia que únicamente deja ver la pequeña punta del iceberg, pero que en su parte sumergida existe un soporte de personas, profesionales, voluntariado que hacen que no se hunda
Pyfano, una gran familia

Podríamos decir que Pyfano es una asociación sin ánimo de lucro que se dedica a mejorar la calidad de vida de los niños con cáncer, que nació en 2003 o que está declarada de Utilidad Pública. Pero en esa breve descripción en la que parece que se dice todo, no existirían las personas, los rostros de aquellos que tanto hemos luchado por que esta iniciativa sea real. 

¿Necesidad o herramienta necesaria? 16 familias hace más de 13 años se encontraron en el mismo barco, un barco cargado de miedos, inseguridades, temores… pero también de fuerza, ilusión, esperanza. Ese sentimiento de lucha hizo que ese barco zarpara, el sudor y las lágrimas fueron su compañía, y lograron conseguir lo que hoy conocemos por Pyfano. Uno de los lemas que siempre llevaron consigo ha sido El cáncer también es cosa de niños donde se pretende trasmitir a la población que es una problemática que no atiende a razones, una mala lotería como dirían algunos, y que a pesar de que nadie quiere que le toque por desgracia no es así, dando lugar a otra consigna “Cuando un niño tiene cáncer todos lo tenemos”. Gran verdad, porque el impacto que la enfermedad provoca en la familia se extiende a todos los ámbitos laboral, económico, social, educativo… y a todos los miembros que la componen.

Cuando hablamos de familia, no nos referimos a todos aquellos unidos por consanguineidad ya que con el paso de los años, ves que la familia es todo aquel que te ayuda y presta su apoyo de manera incondicional creando unos lazos de unión tan fuertes en momentos críticos que cuando existe una “buena noticia” son muchos los corazones que lo sienten.

Pyfano, esa gran familia que únicamente deja ver la pequeña punta del iceberg, pero que en su parte sumergida existe un soporte de personas, profesionales, voluntariado que hacen que no se hunda y que abarcan innumerables necesidades que se cubren desde esfuerzo y la ilusión. En ocasiones, alguien se te acerca y te pregunta. ¿Y en Pyfano, tú que eres? A mí me gusta responder que “persona”, porque son las personas las que hacen que el cambio sea posible. Haciendo apología del trabajo social, mi otra función dentro de la asociación, diré que somos agentes de cambio,  que queda esperanza cuando nuestras necesidades llegan a cubrirse con el esfuerzo común. El estado del bienestar, la resolución de problemas, la justicia social, la igualdad o los derechos humanos son prioridades dentro de la atención social para acompañar a que las personas lideren su vida.

Algo tan cotidiano como ir a comprar el pan, puede ser una misión imposible para algunos padres, sino tienen con quien dejar a su hijo, pyfano ha crecido mucho desde sus comienzos pero la humildad de las personas que conforman esa gran familia sigue latente en acciones tan humanas como acompañar en ocasiones, proporcionando un respiro a las familias.

¿Es duro trabajar con niños con cáncer? Lo duro es que exista esta problemática y que en ocasiones siga siendo un tabú, lo demás son ganas de ayudar, acompañar y mejorar. Ese “inner game”( juego interno) del que tanto se habla actualmente, ayuda a no dormirse y a canalizar las emociones. Aún recuerdo un peque con un largo periodo de hospitalización en el que su mayor ilusión era esperar el momento del día en el que un pájaro se acercaba al alfeizar de su ventana para beber el agua que el papa del niño dejaba preparado el día anterior, tan solo disfrutaba de él unos instantes y a través de un cristal, pero le reportaba una alegría, felicidad y distracción que le hacían sonreír. 

Cuando descubres que los pequeños detalles no son triviales tu vida cobra sentido. La gran familia de Pyfano ya lo ha descubierto, ¿ y tú?

María Martín Alonso. Trabajadora social Pyfano

 


EL ÁRBOL DE LOS DESEOS

Cuenta la leyenda que un árbol mágico existe en esta ciudad. Todos los que quieran, ponen un papel en ese mismo árbol. Cada año concede un deseo entre todos ellos.
Este año un niño de 7 años enfermó de cáncer.
-Mamá, ¿Vamos al parque?-pregunta el niño muy entusiasmado.
Entonces se fueron a dar un paseo. Aquel día conoció a Sara, una niña de 10 años, se hicieron amigos.
Al día Siguiente…
El niño llamado Oscar, fue a visitar a su amiga, Sara y le contó la leyenda del árbol de los deseos. 
Los dos se fueron a coger un papel y boli, y escribieron sus deseos.
Fueron a aquel árbol y pusieron sus deseos con mucha ilusión.
Unos días después cuando en el árbol ya no entraban más deseos, este, empezó a brillar y todos, incluidos Sara y Oscar, lo miraban atentamente.
Todos los papeles se iban volando poquito a poco, hasta que sólo quedó uno. Éste empezó a brillar más de lo normal y se convirtió en un precioso lazo dorado, pues ese era el de Oscar. 
Todos se sorprendieron al ver que tenían sus deseos cumplidos.
-¿Qué pediste tú?-Preguntó Sara muy ilusionada.
Oscar le respondió:
-Yo pedí la felicidad de todas las personas, ¿y tú? ¿Qué pediste? 
A lo que la niña le contestó:
-Yo pedí que te recuperases-.
Entonces el lazo fue volando hacia las manos de Oscar haciendo esta forma

Pasado un tiempo, Oscar se curó, cumpliéndose así el deseo de Sara.  

Autor: Hermana de niño afectado